Toledo, 26 de julio de 2016.- A fecha 15 de julio y dentro del Plan Regional de Vigilancia Sanitaria de las Aguas de Uso Recreativo, la Dirección Provincial de Sanidad ha realizado la inspección de 332 piscinas de uso público de la provincia de Toledo, tanto las de titularidad pública (311), como las de titularidad privada de uso comunitario (21) tanto para para proceder a su apertura o reapertura en esta temporada de baño, como de seguimiento.
 
La directora provincial de Sanidad, María del Prado Carretero, ha explicado que estas inspecciones tienen como objetivo garantizar el cumplimiento de la normativa vigente para proteger la salud y la seguridad de los usuarios de estas instalaciones.
 
De acuerdo con las competencias establecidas en la legislación vigente, la vigilancia de las piscinas de uso público le corresponde a la Dirección Provincial de Sanidad, mientras que en el caso de las piscinas de titularidad privada pero de uso comunitario esta competencia le corresponde a los ayuntamientos. No obstante, la Dirección Provincial de Sanidad presta su colaboración técnica a aquellos consistorios que carecen de medios para poder llevar a cabo dichos controles.
 
Una vez que los titulares de las piscinas realizan la comunicación de apertura o reapertura, los inspectores de Salud Pública realizan una inspección inicial de las instalaciones en la que hacen una valoración de su dotación, mantenimiento, condiciones higiénico-sanitarias y de seguridad para, en función del resultado de dichas visitas, autorizar o no la apertura.
 
En función del resultado de cada visita de inspección, se realiza la calificación sanitaria de la piscina, considerándose aptas a aquellas que no presentan incumplimientos de la normativa vigente.
 
Las piscinas que teniendo algún incumplimiento de la normativa no entrañan riesgo para la salud y seguridad del usuario se califican como piscinas aptas con no conformidad, lo que significa que pueden mantenerse abiertas al público, pero el titular debe realizar las medidas correctoras necesarias para subsanar la deficiencia detectada.
 
Finalmente, si la piscina presenta incumplimientos graves a la normativa vigente que pueden perjudicar la salud y la seguridad del usuario, la calificación es de no apta, por lo que la instalación debe permanecer cerrada hasta que el titular, al que se le notifican las deficiencias detectadas, procede a la corrección de las mismas.
 
Además de la inspección inicial, la Dirección Provincial mantiene la vigilancia de forma regular y periódica de las piscinas a lo largo de todo el período en que están en funcionamiento. Entre otros aspectos, se vigila la disponibilidad de socorrista y los elementos de salvamento acuático en las condiciones reguladas por la normativa, el funcionamiento correcto del sistema de depuración del agua de los vasos, la utilización y almacenamiento adecuados de los productos químicos y las condiciones de limpieza e higiene de las instalaciones.
 
Asimismo, también se supervisa el programa de autocontrol y la calidad del agua, realizando controles “in situ” de desinfectante y PH.
 
La directora provincial ha recalcado que durante el año 2016, la ejecución del programa de vigilancia sanitaria en piscinas, tanto en la temporada de verano como de las piscinas cubiertas, supuso la realización de 296 visitas de inspección iniciales y 880 inspecciones de seguimiento y ha agregado que de las 296 piscinas que se vigilaron 269 eran públicas y 27 privadas de uso colectivo.
 
Carretero ha destacado y agradecido “el gran trabajo que realizan los inspectores, técnicos y demás personal de la Dirección Provincial de Sanidad en la gestión de este Plan de Vigilancia Sanitaria durante la temporada de verano, ya que conlleva la realización de numerosas visitas, informes y gestión documental de las actuaciones en un período de tiempo muy corto.”
 
Vigilancia de las zonas de baño
 
Por otra parte y también dentro del Plan de Vigilancia Sanitaria de Aguas de Uso Recreativo, María del Prado Carretero ha recordado que la provincia de Toledo cuenta con cinco zonas de baño autorizadas, tres en las Lagunas de Villafranca de los Caballeros, una en el Embalse de Cazalegas y una en el Río Alberche, en el municipio Escalona, en las que también se lleva a cabo una estrecha vigilancia de la calidad de las aguas.
 
Así, desde el inicio de la temporada de baño y hasta que finalice, el 15 de septiembre, la Consejería de Sanidad realiza visitas de inspección y toma de muestras quincenales , en las que se analizan los parámetros microbiológicos (estirichia coli y enterococo), así como cianobacterias, lo que permite valorar el estado sanitario del agua y su aptitud para el baño. Asimismo, se realizan determinaciones de parámetros “in situ” en el agua y se vigilan también las condiciones higiénico-sanitarias de las playas.
 
Con todos estos análisis, se emiten informes de la calidad de las aguas con una periodicidad quincenal.
 
Por su parte, los ayuntamientos son los encargados de mantener las condiciones de limpieza y salubridad de las playas de las zonas de baño, de colocar carteles informativos con las características, infraestructuras y medidas de seguridad, así como de vigilar los posibles puntos de vertido cercano para evitar riesgos y adoptar las medidas de gestión que le requieran las administraciones sanitarias y ambiental.
 
Por último, la directora provincial de Sanidad ha señalado que con los últimos análisis realizados el pasado día 17 de julio las zonas de baño de la provincia de Toledo –Lagunas de Villafranca de los Caballeros, “El Puente” en Escalona, y el embalse de Cazalegas- se encuentran aptas para el baño.

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