2017 ha sido un año muy bueno para Alcázar. Un año en el que hemos superado juntos muchos retos, como la vuelta de la Enológica, la apertura del Pabellón Vicente Paniagua, el descenso del paro, la creación de un Banco de Libros para asegurar a todos nuestros niños y niñas la igualdad de oportunidades educativas, la rehabilitación y entrega de 27 viviendas sociales que han dado la posibilidad a otras tantas familias de comenzar una nueva vida en una vivienda digna… Estos y otros retos en los que estamos implicadas las Administraciones Públicas y que son el trabajo del día a día para mejorar las cosas y avanzar hacia el futuro. Y nuestro presente, nuestro futuro, son los niños y niñas de los que quiero acordarme en estas fechas navideñas, echando mano de mis recuerdos de infancia estrechamente ligados a Alcázar.

Las Navidades de mi infancia son Alcázar de San Juan. La casa de mi abuela en la que nos reuníamos toda la familia. El calor de una casa sin calefacción, porque teníamos la calidez que nos brindaban los adultos que nos hacían sentir queridos, protegidos y respetados. Eso es lo que deseo a todos los niños y niñas del mundo y especialmente a los niños y niñas de Alcázar; que se sientan queridos, protegidos y respetados por todos los adultos como me sentí yo en mi infancia. Que no les falte de nada y que se respeten sus derechos. Y que este respeto, así como la solidaridad, se hagan extensivos también a la ciudadanía de Alcázar, durante todo el año, no sólo en Navidad.

Espero que el 2018 sea tan bueno para Alcázar como ha sido este año y que, juntos, lleno de nuevos retos que volveremos a afrontar y superar todos juntos, caminando hacia el futuro.

Como decimos en La Mancha. Felices Pascuas