El Parque Cervantes -conocido por los habitantes de Alcázar de San Juan como el ‘parque viejo’- fue el primero que tuvo la ciudad, allá por los años 20 del siglo pasado; surgiendo como arteria natural de la ciudad en torno al desarrollo ferroviario. Un siglo después, el parque recupera su esplendor y su importancia como lugar de ocio y recreo, gracias a la remodelación que se ha llevado a cabo desde el Ayuntamiento. Parque infantil, parque canino y decoración con grafitis cervantinos del auditorio al aire libre. Un tributo a la historia de este parque que, gracias a los artistas Fran y Max501, ha conseguido integrar a la perfección tradición y modernidad.

La alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, acompañada por el concejal de Obras y Proximidad, Javier Ortega y la concejala de Juventud, Bárbara Sánchez-Mateos, visitó el Parque Cervantes para ver el trabajo realizado por los artistas urbanos Francisco José Jiménez Campoy (Fran) y Ángel Caballero Rioja (Max501) en las gradas del auditorio que corona esta zona de recreo.

Don Quijote, Sancho, los ojos de Dulcinea, escenas quijotescas y estantes con libros -algunos de ellos con el nombre en el lomo de grafiteros de la ciudad, cuyas firmas se encontraban en las gradas antes de la nueva decoración- dan vida a un auditorio que se ha convertido en una galería de arte al aire libre. En las paredes traseras, Cervantes y el nombre del parque.

La primera edil felicitó a estos dos artistas “por haber entendido a la perfección lo que queríamos hacer en este parque. Integrando la decoración del auditorio con la historia de este lugar. Han conseguido una perfecta sintonía entre tradición y modernidad, entre pasado, presente y futuro”, destacó Melchor que señaló además que con los grafitis se ha puesto en valor la identidad de este parque “que puede convertirse en un reclamo turístico más para nuestra ciudad”.

La historia del Parque Cervantes se remonta a los inicios del siglo XX, cobrando su máximo esplendor en los años 20. Además de árboles y vegetación, el parque original tenía un estanque con peces de colores y acogía actividades culturales, como “Las Noches del Parque Cervantes”. En 1925 se diseña un proyecto para la construcción de una biblioteca al aire libre que pudo realizarse gracias a la suscripción popular, sumando la contribución de los vecinos a las 500 pesetas que, por entonces, invirtió el Ayuntamiento. La biblioteca se inauguró en 1929 y de ella se conservan los bancos con azulejos cervantinos, aunque no los originales; éstos se encuentran debajo de las reproducciones que se colocaron en la época de los 80, cuando se restauró este emblema de la ciudad.

La decoración de las gradas del auditorio son un tributo a esta biblioteca del siglo pasado, un atractivo más de este lugar de ocio que tuvo gran importancia durante gran parte del Siglo XX, hasta que se construyó el Parque Alces en la década de los 70.

“Queremos que el Parque Cervantes sea ese lugar de encuentro que siempre fue y que la gente que venga a disfrutarlo recuerde su historia”, comentó la alcaldesa, insistiendo en que al igual que esta zona de la ciudad fue “un lugar de ocio excepcional” para generaciones anteriores, “queremos que lo siga siendo para nuestros hijos, hijas, nietas y nietos”.