El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan trabaja en la mejora de la accesibilidad de la ciudad, en calles y edificios públicos. Así, de cara a la próxima apertura de la piscina cubierta el día 2 de octubre, se está instalando un elevador que comunicará el vestíbulo con las dos plantas de las instalaciones y se adaptarán aseos, duchas y vestuarios con el fin de suprimir barreras arquitectónicas y facilitar que cualquier persona pueda utilizar este recurso deportivo.

La alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, acompañada por el concejal de Deportes y Obras, Javier Ortega, visitó en la mañana del martes, 25 de septiembre, las instalaciones de la piscina municipal cubierta para conocer el estado de las obras de mejora de la accesibilidad que se están llevando a cabo en el edificio. Obras que permitirán el libre acceso a este recurso deportivo de cualquier usuario, especialmente de aquellos con movilidad reducida.

“Desde el equipo de Gobierno estamos empeñados en hacer de Alcázar una ciudad accesible, tanto calles como edificios públicos”, comentó la alcaldesa que aseguró que empezaban ahora por la piscina cubierta -uno de los recursos deportivos más utilizado por alcazareñas y alcazareños- pero que seguirán haciéndolo con otras instalaciones municipales que, por antigüedad o porque no se contempló en su momento las barreras arquitectónicas que presentaban, necesiten ser adaptadas.

En el caso de la piscina cubierta, se está instalando un elevador que permita acceder desde el vestíbulo a cualquiera de las dos plantas de las instalaciones y se modificarán aseos y vestuario para que exista una ducha, un servicio y un vestuario adaptado a las personas con discapacidad, especialmente la que implica movilidad reducida.

“Esta es la línea que estamos siguiendo en instalaciones municipales y calles, porque la accesibilidad forma parte de nuestro modelo de ciudad para el Siglo XXI”. Un modelo que también demandan vecinas y vecinos, como sucedió en el caso del barrio de Santa María que apostó por la mejora de la accesibilidad de esta zona de la ciudad en los sondeos de los Presupuestos Participativos.

Pero no sólo el barrio de Santa María, con una población más envejecida, necesita de este tipo de adaptaciones que, por otra parte, ya se vienen realizando en los últimos 12 años en otras zonas de la ciudad y en cada obra que en la actualidad se acomete; con la salvedad que, en los últimos cuatro años, se hace de manera conjunta con organizaciones y asociaciones del mundo de la discapacidad, representados en la Mesa de Accesibilidad. “Gracias a esto sabemos que algunas calles que están perfectamente adaptadas a personas con movilidad reducida presentan, sin embargo, algunas deficiencias que suponen barreras para las personas invidentes. A través del Consejo de la Discapacidad son las propias asociaciones las que nos asesoran para diseñar itinerarios accesibles, priorizar las calles que necesitan mejoras y qué tipo de obras hacer. Todo se consensua con ellos”, explicó la primera edil que recordó que en este tiempo ya se han realizado obras para mejorar la accesibilidad de las calles como reducción de resaltos en las aceras, pasos elevados, instalación de barbacanas o itinerarios accesibles.