Ante borrascas como Filomena, nada mejor que refugiarse en desayunos y variados platos calientes y hacer la compra a la vuelta de la esquina

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Con el temporal Filomena azotando un duro inicio de año en lo meteorológico, apenas si invita a salir de casa para hacer la compra, no sin antes calentarse el cuerpo con un calentito chocolate con churros y, caso de no tener más remedio que circular por la carretera, hacer un reconfortante alto en el camino en un lugar de bandera.

Cafetería-Churrería Molina

Aunque cada día del año, salvo merecidas y necesarias vacaciones, una de las mejores maneras de empezar jornada en Argamasilla de Calatrava es hacerlo en Cafetería-Churrería Molina, con su madrugador servicio y el buen sabor y energía de desayunos como los que aquí sirven o se pueden compartir en casa.

Regentada por su hijo Carlos, Jaime Molina explica al pie de la zona de donde se dispone a preparar otra rosca que “aquí se ofrece principalmente el churro, pero también la tostada que se hace es muy buena, cruasán, zumos y por supuesto que el chocolate también sale muy rico”.

La oportunidad de disfrutar de esta reconfortante carta matutina se ofrece desde las seis y media de la madrugada y hasta las 12 del mediodía, de lunes a domingo. Un amplio horario para trabajadores a punto de iniciar su jornada laboral, para cualquier otra persona y “mayormente las madres de los niños que van al cole”.

Pero Cafetería-Churrería Molina, que tiene su propio perfil en Facebook, abre boca no sólo entre los propios rabaneros, con el principal aliciente de poderse llevar los churros a casa, sino que también cunde clientela de Almodóvar del Campo, Villamayor de Calatrava o Puertollano.

Jaime y Carlos llevan al frente de este negocio eminentemente familiar cuatro años ya. Ambos, con el refuerzo en fines de semana de una persona más, trabajan con el esmero de quienes miman la que es fuente de ingresos, atendiendo con generosidad y confianza mutua a quienes se acercan al establecimiento sito en el número 29 de la calle Pinto.

Entretanto se recupera la normalidad que les deje recibir al número normal de clientes, padre e hijo cumplen también escrupulosamente con las exigencias higiénico-sanitarias que garantizan que ese disfrute de desayunos tan deliciosos se haga con la tranquilidad de poder hacerlo rodeados de buena gente.

Supermercado DROAL

Y de allí, sin tiempo de concesión al frío, la lluvia o la nieve en las peores épocas invierno como las que estos días se están viviendo, se alcanza raudo una de esas tiendas de barrio donde encontrar de todo, desde alimentación, con carne, verdura y fruta frescas, a congelados, dulces, pan del día, artículos de limpieza y de higienes personal, etcétera.

DROAL Supermercados, marca con presencia en diferentes puntos de la provincia, tiene en el número 13 de la calle José María Roales su referente local, con un amplio horario de atención al público que va desde las 9:00 a las 14:00 horas de lunes a sábados y de 17:00 a 20:30 horas por las tardes.

Lo espacioso y bien distribuido de sus lineales y secciones facilita que llenar la cesta de la compra se pueda hacer de una manera muy cómoda y gracias a la gentileza de dependientas como Mariluz y Vanesa, cuya jornada laboral arranca antes para que, a la hora de abrir a los clientes, clientas habituales en su mayoría, esté todo listo y colocado.

“Aquí tenemos un poquito de todo, entre los productos básicos del día a día, con zona de frutería cuyo proveedor es de aquí del pueblo y luego su zona de carnicería para que la gente tenga que ir menos a las grandes superficies y principalmente pensando en las personas más mayores”, explica Mariluz Hipólito.

De cara a la Navidad que ya concluye, Supermercado DROAL ha tenido cochinillo o paletillas, como productos más sobresalientes de un género que durante todo el año se caracteriza por la “gran variedad de cordero, ternera o cerdo principalmente, para que la gente no se habitúe siempre a lo mismo y, además, a precios bastante asequibles”.

Lo dice Vanesa González, quien junto a su compañera refiere la especial sensibilidad del negocio para las personas en el actual contexto de crisis económica que arrastra la pandemia, “intentando ofrecer calidad a precio muy competitivo”, mostrando en este sentido una política de precios que empatiza con sus consumidores.

Restaurante Parrillada La Sal

Y, se dé o no el caso de que yendo de camino en vehículo se está sufriendo alguna otra Filomena o simplemente se quiera sentir una cálida acogida para reponer fuerzas, nada mejor que parar en la variante de la carretera N-420, en el Restaurante Parrillada La Sal, cuya denominación, además del servicio de cafetería, ofrece un magno espacio para comidas y cenas en un amplio comedor y frente a la parrilla que le viene dando fama.

La Sal es posiblemente la ‘niña bonita’ de la hostelería rabanera si se tiene en cuenta que está funcionando desde el año 2005, quince años ya desde que Marcelino Expósito emprendiera con este negocio en el municipio de Argamasilla de Calatrava, al que llegó con la experiencia acumulada de otro restaurante que antes tuvo en Puertollano. Así lo perciben clientes no solo de la población sino de tantas otras del entorno comarcal, gente que va de paso como queda dicho y mucha, también, que para durante su trabajo.

Suma ya 33 años de labor entre fogones. “Empecé en la cocina y ahí me quedé, de cocinero”, refiere un Marcelino que atesora las mejores mañas para sacar todo el jugo a cualquier plato o alimento que pasa por sus manos y la de su equipo. Aunque hay menú del día, también se ofrece una gran variedad de posibilidades culinarias, siendo la carne a la brasa su principal aliciente diferenciador.

El pasado mes de abril La Sal fue sometida a una interesante reforma para disponer de un gran salón principal de 200 metros cuadrados para tener así “una mejor distribución” y para lo cual fue preciso eliminar la división de otros salones más pequeños y una zona antigua de cafetería que tenía poco uso. También hay otro salón menor de 100 metros y el porchecito de madera con 70 metros cuadrados. Se suma la terraza que ya estaba anteriormente y que tiene un especial potencial para épocas de bonanza climatológica.

El negocio, que Marcelino lleva junto con su esposa, es puramente familiar y cuenta actualmente con cinco empleados, que en momento previos a la Covid-19 eran varios más. La reforma, prevista de antes, posibilita en todo caso para la clientela espacios entre mesas hoy día mucho más adecuado pues se garantiza la distancia entre grupos, de manera que a bautizos o comuniones que siempre han dado, ahora se suman bodas.

Por eso, incluso para celebraciones sociales de amplio calado y asistencia, La Sal es más que antes una posibilidad a tener en cuenta. Aunque se puede elegir entre la variedad referida, “la parrilla que tenemos creo que no hay otra igual en nuestra zona porque además eso de ver cómo te la están haciendo llama mucho la atención”, dice el ‘alma máter’ de La Sal, que cuenta con proveedores de primera de Asturias, Barcelona, Tomelloso, de ovinos manchegos, etc. y una quincena de caldos en la carta de vinos.

Para consultarles y reservar solo hay que marcar el 605 269 788 o el 675 288 737. Su horario de apertura es de siete de la mañana a cinco de la tarde y desde las 20,30 horas hasta, actualmente, las 23,00 horas, todos los días de la semana.

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Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.