Villarta de San Juan ha vivido una jornada inolvidable con la celebración de una edición histórica de su tradicional fiesta de Las Paces. Este año, la festividad destaca por ser la primera vez que se celebra bajo la declaración oficial de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de bien inmaterial. La jornada tuvo como eje central la procesión de la Virgen de la Paz, que estuvo acompañada por un constante lanzamiento de cohetes que se extendió a lo largo de más de cinco horas, llenando el ambiente del pueblo de pólvora en honor a su patrona.
Este ritual es una parte fundamental de la identidad de Villarta de San Juan, atrayendo cada año a numerosos vecinos y visitantes que se congregan para disfrutar de una de las celebraciones más singulares del calendario festivo de Castilla-La Mancha. La imagen de la Virgen de la Paz salió de su templo alrededor de la una de la tarde, iniciando un recorrido por las calles del municipio, escoltada por fieles y peñas coheteras que mostraron su fervor mediante el incessante lanzamiento de fuegos.
Irene Ruiz, alcaldesa de Villarta de San Juan, resaltó la importancia cultural y simbólica de unas Paces que, por primera vez, gozan del reconocimiento como Bien de Interés Cultural. Este estatus, que se suma a su declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional, fortalece la proyección de la celebración en el ámbito exterior. Ruiz también valoró el esfuerzo colectivo de generaciones de villarteros que han mantenido viva esta tradición, que ahora cuenta con una mayor protección institucional.
Las peñas coheteras jugaron un papel esencial en el desarrollo de la procesión, siendo parte de la estructura que sostiene la singularidad de Las Paces. Transmitidas a lo largo de generaciones, estas agrupaciones son clave para que el lanzamiento continuo de pólvora se mantenga como uno de los elementos más distintivos de la fiesta, profundamente arraigada en la vida social y cultural del municipio.
Uno de los momentos más esperados de la celebración llegó a media tarde con la reconocida «Operación 2.000», donde desde el mirador de la iglesia de San Juan se lanzaron de manera casi simultánea 2.000 docenas de cohetes, generando un espectáculo visual que hizo vibrar cada rincón del pueblo.
La jornada culminó con el regreso de la imagen de la Virgen a su templo, cerrando un día que adquirió un significado especial al celebrarse bajo el amparo del reconocimiento como Bien de Interés Cultural. Este hecho refuerza la protección de una tradición centenaria que forma parte integral de la identidad de Villarta de San Juan y de Castilla-La Mancha. Siguiendo la tradición, la subasta para determinar quién portará a hombros a la Virgen en la próxima edición concluyó el evento, una jornada en la que fe, pólvora y patrimonio cultural se entrelazaron de manera conmovedora.

