Cómo el diseño Biofílico del hotel Royal Hideaway Sancti Petri ha disminuido su impacto en el medio ambiente

El compromiso con la sostenibilidad se ha convertido en un elemento clave en el sector hotelero. Cada vez más establecimientos buscan implementar iniciativas que les permitan reducir su huella de carbono y minimizar su impacto en el medio ambiente. En este contexto, el hotel Royal Hideaway Sancti Petri ha dado un paso adelante con su proyecto de jardines tropicales, una iniciativa que no solo contribuye a la sostenibilidad, sino que también proporciona una experiencia íntima y relajante para sus huéspedes.

Con más de 35.000 m2 de jardines tropicales, el hotel Royal Hideaway Sancti Petri ha creado un oasis tropical donde los sonidos, olores y elementos naturales ayudan a la relajación de sus huéspedes. Isabel Alguacil, paisajista y diseñadora de los Garden Tours del hotel, destaca que estos jardines son sostenibles, ya que compensan las emisiones de gases derivadas de otros servicios. Las plantas absorben grandes cantidades de CO2, que se transforman en oxígeno, regenerando la atmósfera y contribuyendo a reducir la huella de carbono.

Además de su compromiso con la sostenibilidad, el hotel Royal Hideaway Sancti Petri ha creado un diseño biofílico que proporciona a sus huéspedes una sensación de evasión y de descanso. El diseño biofílico se define como la incorporación de elementos de la naturaleza en espacios urbanos o interiores. En esta línea, el hotel ha creado una simbiosis entre los materiales constructivos y vegetativos del recinto, evocando a la naturaleza y salvaguardando la salud mental y el bienestar de los individuos.

Para conseguir esta simbiosis, el hotel ha tenido en cuenta la conexión visual, auditiva, táctil, olfativa y gustativa con la naturaleza. Destaca la presencia de una flora inusual proveniente del Caribe y Sudeste Asiático que traslada al huésped a un lugar exótico y genera sensaciones nuevas. También destaca la gran variedad y cantidad de plantas, incluyendo plantas vivaces de aspecto más silvestre, cuyos colores y texturas interactúan entre sí, aportando movimiento y generando nuevas sensaciones y efectos.

El diseño de los jardines del hotel tiene como base fundamental fomentar una experiencia íntima y relajante para el huésped. Para ello, se tienen en cuenta una serie de factores como son el clima, que permite el florecimiento de especies subtropicales como la Sheflera y el Chamaerops humilis. La topografía, que estudia el posicionamiento del terreno, ubicado en la heladera de una pequeña loma en pendiente acercándose al mar, y la zonificación que tiene como meta sacar el mejor rendimiento posible de cada área del hotel. La estética se entrelaza con la funcionalidad.

Las zonas se han definido para que estuvieran en armonía con la vegetación, creando un equilibrio estético que transmite un mensaje de descanso. La gama de colores del hotel crea un contraste naranja, por la edificación, verde, por la vegetación y azul, por el cielo y las piscinas, una mezcla atractiva debido a su complementariedad. Sin mencionar que sus líneas curvas están inspiradas en la naturaleza.

Las áreas de los jardines han sido divididas en dos recorridos, el primero recto y pavimentado, de pisada cómoda y rápida, y el segundo, sinuoso de césped para un caminar pausado que discurre a lo largo del estanque e invita a los huéspedes a descubrir rincones en la vegetación y a oír el murmullo de las cascadas. La variedad de especies vegetales tiene un papel importante. Los árboles como el sauce llorón cuyas ramas rozan el agua invitan a la relajación y evocan un sentimiento de sosiego y melancolía.

El agua y los estanques separan ambientes y funcionan como aislantes acústicos de las diferentes zonas, como bares y restaurantes, creando un sonido ambiental. Las plantas acuáticas de los estanques tienen una función ornamental, como los nenúfares y jacintos de agua. También tienen una función: sirven de cobijo y resguardan la fauna acuática, y purifican y controlan los niveles de oxígeno del estanque.

Destaca la gran cantidad y variedad de palmeras del hotel. En 2007 se plantaron 18.000 palmeras, la especie predominante siendo Washingtonia Robusta, Fénix robillini, paler Himalaya y la Strelitzias.

En conclusión, el hotel Royal Hideaway Sancti Petri ha creado un oasis tropical que no solo consigue reducir su huella de carbono, sino que también proporciona una experiencia íntima y relajante para sus huéspedes. El diseño biofílico de los jardines del hotel contribuye a la salvaguardia de la salud mental y el bienestar de los individuos, a través de la conexión visual, auditiva, táctil, olfativa y gustativa con la naturaleza. La variedad y cantidad de plantas y árboles, los estanques y la incorporación de elementos acuáticos crean un equilibrio estético que transmite un mensaje de descanso. Sin duda, una iniciativa que no solo es beneficiosa para el medio ambiente, sino que también mejora la experiencia de los huéspedes del hotel.

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