El teletrabajo, que alcanzó un notable protagonismo durante la pandemia, ha comenzado a establecerse en diversas comunidades autónomas de España. No obstante, Castilla-La Mancha se distingue por un ritmo de adopción significativamente más lento en comparación con otras regiones del país. Recientes análisis indican que la implementación de esta modalidad laboral en la comunidad no ha logrado alcanzar los niveles esperados, colocándola por detrás de otras autonomías en cuanto a la integración del teletrabajo entre sus trabajadores.
Mientras regiones como Madrid o Cataluña han visto un crecimiento robusto en el uso del teletrabajo, Castilla-La Mancha enfrenta múltiples dificultades para consolidar esta forma de trabajo. Diversos factores parecen influir en esta lenta adopción. La estructura económica de la región, donde sectores como la agricultura y la industria, que son menos propensos al teletrabajo, tienen una presencia notable, se encuentra entre las razones mencionadas. Además, la falta de infraestructuras tecnológicas adecuadas en ciertas áreas podría estar limitando el avance del teletrabajo en la comunidad.
A pesar de estos obstáculos, existe un interés creciente por integrar el teletrabajo en Castilla-La Mancha. Los organismos laborales y sindicales han resaltado la importancia de implementar políticas y estrategias que fomenten su expansión, enfatizando los múltiples beneficios que este modelo laboral puede ofrecer tanto a empleadores como a empleados, especialmente en términos de flexibilidad y conciliación laboral.
La situación actual de Castilla-La Mancha presenta una realidad compleja en el ámbito del teletrabajo. La comunidad deberá enfrentar estos desafíos en los próximos años para poder alinearse con la creciente tendencia de digitalización ymodernización del mercado laboral en España.
vía: Diario de Castilla-La Mancha

