Puertollano ha vivido un miércoles de ceniza inolvidable, despidiendo a doña sardina y dando la bienvenida a la cuaresma en un ambiente colmado de emociones. La jornada estuvo marcada por llantos, sollozos y lágrimas, mientras los paños al vuelo reflejaban la tristeza de los presentes. La singularidad de la celebración se vio realzada por la presencia de coloridas máscaras que invadieron el Paseo de San Gregorio, resaltando la tradición que une a la comunidad en estos momentos de congoja y festejo.
El cortejo fúnebre, que se desplazó por el paseo sur, estuvo decorado con riguroso negro y encabezado por la charanga «Tatúm Tatúm». Entre los participantes destacaron los «Miss sardina» de la asociación Aldabón, así como «Las Alcalinas» de la barriada Santa Ana, quienes llevaron con solemnidad el cuerpo presente de la célebre sardinita. El alcalde de la localidad, Miguel Ángel Ruiz, y varios concejales de la Corporación Municipal se unieron al final del cortejo, junto a la mascarona 2026, Andrea Portero, y otros destacados mascarones del carnaval como Balbino Aldomar, Alonso Jiménez y Pablo Antonio López Castilla.
Tras la ceremonia de despedida, muchos vecinos de Puertollano se congregaron para disfrutar de las sardinas asadas que la peña «No te sofoques» había preparado. Los integrantes de esta peña se encargaron de cocinar 270 kilos de sardinas aportados por el Ayuntamiento, acompañados de 150 litros de limonada y cerveza proporcionados por el establecimiento Havana. Todo esto se ofreció como parte de un menú carnavalero a cambio de un euro solidario, lo que permitió mitigar el dolor de la despedida.
La jornada, repleta de simbolismo y tradición, reafirmó el espíritu comunitario de Puertollano, donde las risas y el llanto se entrelazaron en un ritual que marca el inicio de la cuaresma. La despedida de doña sardina no solo refleja el final del carnaval, sino también el comienzo de un tiempo de reflexión y recogimiento.
vía: Diario de Castilla-La Mancha

