Una estafa de más de 80.000 euros ha sido desmantelada por la Guardia Civil en una operación que revela el ingenio detrás de las redes de fraude. En mayo de 2025, una empresa de acero en la Vega Media del Segura, Murcia, denunció un engaño en una transacción comercial. La investigación descubrió que los perpetradores usaron identidades falsas y la credibilidad de una empresa alicantina inactiva para apropiarse de toneladas de material metálico sin pagar.
La operación, llamada Rajods, fue liderada por el Área de Investigación del Puesto Principal de Dolores, Alicante. La empresa afectada había cerrado un acuerdo con una firma ficticia del Baix Vinalopó, sin sospechar que era víctima de un fraude.
Los investigadores encontraron que la empresa alicantina en cuestión ya estaba cerrada y su antiguo gerente no estaba al tanto de la operación. Los estafadores suplantaron la identidad de la compañía y su representante legal, utilizando su anterior solvencia para esquivar sospechas. Se apoderaron de 40 toneladas de correas galvanizadas y 25 toneladas de chapa ondulada, que fueron rápidamente vendidos a precios muy por debajo del mercado desde un almacén en Torre Pacheco, Murcia.
Adicionalmente, los autores también usaron la identidad de un tercero para contratar líneas telefónicas prepago, lo que les permitió comunicarse sin levantar sospechas y evadir a las autoridades.
Un giro en la investigación llegó gracias a la colaboración ciudadana, que permitió identificar a uno de los presuntos estafadores, resultando en las detenciones en julio de dos hombres y la investigación de otros tres, todos con edades de entre 38 y 67 años y con antecedentes de delitos similares.
Entre los objetos incautados se encontraban partes del material robado, localizado en varias propiedades de la provincia de Murcia. Después de su puesta en libertad provisional, el caso fue remitido al Juzgado de Instrucción de Orihuela, Alicante, para investigar delitos de usurpación de estado civil y estafa.
Este caso no solo pone de manifiesto la complejidad del fraude en el comercio, sino también la importancia de la colaboración ciudadana y la dedicación de los investigadores para descubrir a quienes operan al margen de la ley. Mientras la justicia toma su curso, la empresa afectada enfrenta las secuelas de un engaño que hace evidente los riesgos asociados al comercio de alto valor, donde las identidades pueden ser tan solo un disfraz.