Asia está volviendo a captar la atención de los viajeros españoles, convirtiéndose en uno de los destinos favoritos en sus listas de deseos. Después de años en los que predominaban los viajes de corta y media distancia, el mercado muestra un renovado interés por destinos lejanos, pero esta vez con una perspectiva diferente. Ahora, los viajeros no solo buscan visitar los monumentos más emblemáticos, sino sumergirse en la cultura local, conectar con el entorno y vivir experiencias que generen un impacto personal profundo.
Según Passporter, la plataforma de viajes que facilita la planificación, organización y compartición de experiencias de manera visual y sencilla, se ha registrado un aumento constante de la demanda hacia Asia. Este interés es particularmente notable entre viajeros de entre 30 y 50 años, quienes buscan viajes más largos y con un componente transformador claro, donde la experiencia y el aprendizaje personal son tan importantes como los destinos visitados.
Una de las principales tendencias que señala esta empresa española es la ampliación de la duración del viaje. Si antes el estándar se situaba en ocho o nueve días, ahora predominan los itinerarios de entre 12 y 18 días. La razón es clara: Asia no se recorre, se vive, y para ello es necesario contar con más tiempo en destino.
Los viajeros españoles quieren combinar grandes capitales con entornos naturales, tradiciones milenarias con gastronomía local y, cada vez más, integrar momentos de descanso consciente. La planificación también se ha vuelto más sofisticada: se reserva con mayor antelación, se optimizan rutas y se priorizan estancias mínimas de dos o tres noches por destino para evitar un ritmo excesivamente acelerado.
Uno de los destinos estrella de esta nueva ola viajera es Japón. La combinación de tradición y vanguardia, espiritualidad e innovación tecnológica convierte a este país en una experiencia cultural singular. Más allá de Tokio y Kioto, crece el interés por regiones menos exploradas como Takayama, Kanazawa o la isla de Kyushu. El otoño japonés y la floración del cerezo siguen siendo grandes reclamos estacionales, pero cada vez más viajeros buscan profundizar en la filosofía local, alojarse en ryokans tradicionales o participar en ceremonias del té.
En el Sudeste Asiático, destinos como Tailandia, Vietnam o Indonesia mantienen su atractivo en el mercado español, mientras emergen con fuerza lugares como Malasia y las islas menos masificadas de Filipinas. Esto indica que el nuevo viajero prioriza la autenticidad, mostrando interés en visitar mercados locales y talleres artesanales, hacer rutas en bicicleta entre arrozales o vivir experiencias gastronómicas con chefs locales. El concepto de lujo se redefine como tiempo, silencio y contacto real con la cultura.
Además, el bienestar se ha convertido en una parte esencial del itinerario de viaje: retiros de yoga en Bali, spas tradicionales tailandeses o estancias en entornos naturales alejados de la masificación son cada vez más demandados.
En cuanto a los grupos de viaje, se observa un crecimiento en el formato de viajes en grupos reducidos, que van desde cuatro hasta diez personas, con itinerarios completamente personalizados. Esto permite combinar autonomía con acompañamiento experto y optimizar la logística en destinos culturalmente complejos.
En términos presupuestarios, aunque Asia sigue ofreciendo una buena relación calidad-precio, el vuelo puede representar entre el 35% y el 50% del gasto total en temporada alta. El viajero español está dispuesto a invertir más si la experiencia aporta un valor diferencial. Para muchos, guías privados, excursiones exclusivas o alojamientos con identidad propia son aspectos en los que están dispuestos a gastar más dinero. Por último, la gastronomía se consolida como uno de los principales motores de decisión, integrando street food, alta cocina y actividades culinarias dentro del diseño del itinerario.
En resumen, Asia se posiciona nuevamente como uno de los destinos favoritos de los viajeros españoles, con una nueva perspectiva que busca experiencias enriquecedoras, contacto con la cultura local y un viaje transformador. Con un enfoque en la planificación estratégica, mayor tiempo en destino y una mayor inversión en experiencias personalizadas, los viajeros españoles están buscando una forma más profunda y significativa de explorar este fascinante continente.

