El Gobierno de Castilla-La Mancha ha tomado una decisión relevante en el ámbito educativo al introducir nuevas medidas en el proceso de admisión de las Escuelas Infantiles de su titularidad, con el objetivo de elevar la calidad del servicio educativo destinado a los más pequeños. La Consejería de Educación, Cultura y Deportes ha anunciado que se establecerán ratios inferiores a los que establece la normativa nacional.
Las nuevas instrucciones de admisión para las distintas etapas de 0 a 3 años son precisas: en el nivel de 0-1 años se permitirá la admisión de un total de seis niños, en comparación con los ocho permitidos a nivel nacional. En el intervalo de 1-2 años, se admitirán once niños, en lugar de los trece estipulados por la normativa estatal. Por último, para la franja de 2-3 años, el límite se reducirá a dieciséis niños, frente a los veinte establecidos por el decreto nacional.
Estas medidas también contemplan un enfoque inclusivo, reservando un mínimo del seis por ciento de las plazas para situaciones de urgencia social, y al menos un cinco por ciento para atender necesidades educativas específicas. Esta estrategia subraya el compromiso del Gobierno regional con la atención integral de la infancia y el acceso equitativo a la educación.
Además de la reducción de ratios, se ha previsto que el próximo 27 de febrero las Delegaciones Provinciales, en colaboración con las escuelas infantiles, identifiquen las vacantes disponibles en cada centro. Esta iniciativa promete brindar mayor claridad y transparencia en el proceso de admisión para aquellas familias que buscan plaza para sus hijos.
El compromiso del Ejecutivo autonómico hacia la educación es una labor continua. La Junta ha estado trabajando, desde hace tiempo, en la disminución de ratios en todas las etapas educativas y ha lanzado el Programa de Impulso a la Escolarización de 0-3 años, lo que se traduce en la creación de 3.761 nuevas plazas. Asimismo, se han invertido más de cuatro millones de euros en la mejora de instalaciones y equipos en 38 escuelas infantiles, reforzando así la apuesta de la región por una educación más accesible y de calidad.
Con estas acciones, Castilla-La Mancha se establece como un referente en la atención a la primera infancia, priorizando el bienestar y la educación de los más jóvenes en un entorno seguro y propicio para su desarrollo.

