El Partido Popular de Castilla-La Mancha ha respondido con escepticismo al anuncio del presidente regional, Emiliano García-Page, sobre la puesta en marcha de unidades móviles de salud mental infanto-juvenil. La oposición sostiene que el calendario del anuncio, a pocos meses de las próximas citas electorales, resta credibilidad a una medida que toca una de las áreas asistenciales con más demanda en la región.
El portavoz popular ha cuestionado tanto el momento como la dotación del proyecto. A su juicio, una atención itinerante exige equipos multidisciplinares, vehículos preparados y rutas estables que cubran las zonas con peor acceso a salud mental. Sin esos detalles sobre la mesa, la propuesta queda, dicen, en un titular más que en un programa asistencial verificable.
Una propuesta cuestionada por su calendario
Los populares insisten en que la salud mental infanto-juvenil arrastra listas de espera abultadas en Castilla-La Mancha, con esperas de meses para una primera consulta de psicología o psiquiatría infantil en algunos centros de la red pública. El PP recuerda que la región partía con menos psicólogos clínicos por habitante que la media nacional y reclama que cualquier refuerzo se diseñe sobre datos públicos de demanda, no sobre el calendario electoral.
«Anunciar unidades móviles a unos meses de las urnas no es planificar, es buscar foto», resumen fuentes del grupo parlamentario, que recuerdan otros choques recientes entre el PP regional y el Ejecutivo de Page por la gestión de la sanidad pública y los plazos de las inversiones comprometidas.
Qué son las unidades móviles de salud mental
El modelo que ha presentado la Junta consiste en equipos asistenciales que se desplazan en vehículo a localidades sin centro especializado para atender a menores y adolescentes. La idea no es nueva en España: existen experiencias en regiones rurales con dispersión similar a la manchega y suelen combinar consulta presencial, seguimiento telefónico y derivación a hospital de referencia cuando el caso lo requiere.
El interés del formato móvil radica en acercar la atención a comarcas donde el desplazamiento al centro de salud mental implica varias horas de coche. En Castilla-La Mancha, con cinco provincias y un mapa de pueblos pequeños, la distancia es uno de los factores que más castiga el seguimiento de los tratamientos en psiquiatría infantil, porque los menores faltan a clase, las familias pierden jornadas de trabajo y, al final, abandonan la terapia.
El choque PP-PSOE de fondo
La crítica encaja en el pulso habitual entre los dos grandes partidos en la región. En las últimas semanas, el PP ya ha acusado a Page de incoherencia política en otros frentes, y el propio presidente regional ha cargado contra el clima parlamentario en distintas comparecencias.
Desde la Junta defienden que la medida responde a una demanda asistencial real y que el PP utiliza la salud mental como ariete político. Insisten en que el plan se enmarca en la estrategia regional vigente y que su despliegue no depende del ciclo electoral, sino de los recursos disponibles en cada gerencia de salud. Las asociaciones de pacientes, por su parte, llevan años pidiendo que la atención infanto-juvenil se refuerce con plantilla fija, no solo con dispositivos puntuales.
Qué hay que vigilar a partir de ahora
El siguiente paso será conocer el detalle del despliegue: cuántas unidades habrá, qué provincias cubrirán, con qué frecuencia visitarán cada localidad y de qué partida saldrán los recursos. Mientras la Consejería de Sanidad no concrete esos puntos, la propuesta seguirá siendo un anuncio político y la oposición tendrá margen para forzar comparecencias en las Cortes regionales.
Vía: Diario de Castilla-La Mancha.


