La estación de rebombeo de Aguas de Alcázar ha servido para la realización del último curso, fontanería industrial, de los recogidos en la segunda edición de los talleres de orientación socio-laboral desarrollados por el Ayuntamiento en colaboración con Cruz Roja. El objetivo de este proyecto es el de acercar el mundo laboral real a jóvenes entre 14 y 15 años que han dejado los estudios, para que tengan orientación y motivación para redirigir sus vidas.

La alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, acompañada por el concejal de Proximidad, Javier Ortega, ha visitado a los cuatro jóvenes que finalizan estos talleres de orientación con el curso de fontanería industrial. Los talleres comenzaron el pasado mes de enero y han abordado cinco oficios de diferentes sectores: carpintería, repostería, pintura, jardinería y fontanería de interiores e industrial. Talleres que han tenido una duración total de 50 horas (10 por oficio) y que se han impartido los martes y jueves por la tarde. Al mismo tiempo, estos talleres han ido acompañados de formación en valores con temas transversales como las habilidades sociales, educación para la salud, educación ambiental o igualdad; en sesiones quincenales.

“Este proyecto dirigido a jóvenes que han abandonado los estudios es una buena iniciativa para acercarles al mundo laboral real, a la parte práctica”, comentó la alcaldesa que recordó que hace 20 ó 30 años era mucho más fácil dejar los estudios y formarse, como aprendiz, en un oficio; una figura que a día de hoy se ha perdido. “Ahora no es tan fácil, ni tan habitual, poder incorporarse al mercado laboral si se dejan los estudios y estos talleres permiten que conozcan diferentes oficios y puedan reconducir sus vidas académicas o profesionales”.

De la misma opinión es la presidenta de la Asamblea Local de Cruz Roja, Conchi Herrera, que señaló que además del acercamiento real al mundo laboral estos talleres se encaminan “a evitar que estos jóvenes queden excluidos y puedan volverse a enganchar al mundo educativo o continúen con el oficio que han empezado a desarrollar”. Un objetivo que se consigue al enfrentarles a la dureza y responsabilidad que supone un trabajo, para que puedan decidir si les gusta y compararlo, a su vez, con la vida de estudiante y la posibilidad de seguir formándose.

Los jóvenes que han participado en estos talleres son absentistas o han abandonado sus estudios y han sido dirigidos al proyectos por los orientadores de sus institutos, a través de la técnico de educación de Servicios Sociales. Christopher Agustín Candelario ha participado en este y otros talleres que ofrece Cruz Roja en colaboración con el Ayuntamiento y reconoce que, aunque no quiere seguir estudiando, sí le gustaría seguir formándose en un oficio; en su caso, mecánico de motos.

Por parte del Ayuntamiento y de Cruz Roja pretenden continuar con este tipo de acciones que cubren un hueco importante y contribuyen a evitar el fracaso escolar y la exclusión social de muchos jóvenes que no quieren seguir estudiando y carecen de orientación.