El pabellón Puerta de Santa María de Ciudad Real fue el escenario de una vibrante fiesta de baloncesto veterano, donde equipos de diversas localidades, incluyendo Alcázar, Puertollano, Criptana, Ciudad Real, Almagro e Infantes, se dieron cita para disfrutar de un emocionante evento. Más allá de ser un simple torneo deportivo, esta celebración se convirtió en un homenaje a la pasión por el baloncesto y a la camaradería que une a aquellos que, aunque ya no están en su mejor momento competitivo, siguen demostrando su talento y amor por el juego.
A lo largo de la jornada, la competencia entre los equipos, aunque amistosa, fue intensa y reflejó la seriedad con la que los ex jugadores se tomaron los encuentros. Reviviendo viejas rivalidades, los participantes ofrecieron un espectáculo lleno de entrega y dedicación, donde la nostalgia se entrelazaba con el espíritu deportivo. A pesar de que el resultado es siempre un aspecto importante, lo que realmente brilló fue el deseo de cada jugador por participar, dar lo mejor de sí y recordar los momentos más gloriosos de sus trayectorias deportivas.
El equipo de Alcázar se destacó como el gran campeón del día, logrando cinco victorias, seguido de cerca por los veteranos de Puertollano, quienes cosecharon cuatro triunfos. Sin embargo, más allá de los números, la esencia de este acontecimiento radicó en la conexión entre los participantes; una jornada que sirve no solo para fomentar la competencia, sino también como un punto de encuentro que inspira a más ex jugadores a sumarse a futuras ediciones.
El éxito de este evento subraya el inagotable deseo de los veteranos por mantener viva su pasión por el baloncesto. Además, se refleja en la voluntad de crear un sentido de comunidad y pertenencia entre los amantes de este deporte, lo que asegura que encuentros como este se conviertan en una tradición esperada y valorada en la región.

