Incarlopsa, la destacada empresa familiar de Castilla-La Mancha, ha anunciado proyecciones optimistas para el cierre de 2025, con una facturación estimada de 1.263 millones de euros, lo que supone un incremento del 5% en comparación con el ejercicio anterior. Este resultado no solo sería un nuevo récord para el grupo, sino que también se enmarca en un contexto de incertidumbre comercial y creciente complejidad regulatoria. Además, la compañía prevé alcanzar un EBITDA de 89,9 millones de euros, lo cual representa un aumento cercano al 11%.
El crecimiento de Incarlopsa se refleja en el volumen de productos comercializados, que pasaría de 325.711 toneladas en 2024 a 335.090 toneladas en 2025, un incremento del 2,88% interanual. Asimismo, se espera que el valor de las ventas aumente en un 5%, evidenciando la solidez del modelo industrial de la compañía y su capacidad para generar valor en un entorno altamente competitivo. En el ámbito internacional, que abarca más de 45 países, la firma estima que las exportaciones representarán el 15% de su facturación, mostrando una estabilidad a pesar de los descensos en los precios del porcino en mercados globales.
El consejero delegado de Incarlopsa, Jesús Loriente, enfatizó la importancia de la adaptación y la eficiencia en un sector cada vez más exigente. “El crecimiento no se limita a cifras, sino que implica decisiones que garantizan nuestra competitividad a largo plazo”, afirmó. Loriente subrayó que las previsiones para 2025 son fruto del trabajo conjunto de la organización y reflejan la fortaleza del modelo de negocio, destacando el compromiso de la compañía por seguir invirtiendo de manera responsable y promoviendo un crecimiento sostenible.
Incarlopsa ha reforzado su compromiso con el empleo, registrando un incremento de plantilla del 4,8% durante el ejercicio. La empresa se centra en un modelo que prioriza la formación continua y el desarrollo del talento interno, consolidando su papel como motor de desarrollo en el entorno rural y contribuyendo al bienestar económico y social de las comunidades donde opera.
Además, la empresa ha intensificado su apuesta por la sostenibilidad. En 2025, puso en marcha una central térmica de biomasa en su planta de Tarancón (Cuenca), que ha permitido sustituir el uso de gas natural por energía renovable en la producción de vapor. Este proyecto ha generado 30.1 GWh de energía térmica renovable, evitando la emisión de más de 7.000 toneladas de CO₂ en el último año. Incarlopsa se posiciona así como un referente en sostenibilidad en el sector agroalimentario.
La empresa también ha avanzado en su plan de autosuficiencia energética, iniciada en 2021, logrando que el 25,5% de su energía eléctrica provenga de fuentes renovables, gracias a la instalación de paneles solares en sus centros de producción. Este avance tangible no solo reduce las emisiones, sino que también fortalece la resiliencia energética de sus operaciones, consolidando así su compromiso hacia un futuro más sostenible.

