17 julio, 2024
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La Unidad de Ictus del Hospital de Talavera ha prestado atención a casi 900 pacientes desde su apertura hace cuatro años

La Unidad de Ictus del Hospital General Universitario ‘Nuestra Señora del Prado’ de Talavera de la Reina, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), ha atendido a un total de 885 pacientes desde que en enero de 2020 se pusiera en marcha en la sección de Neurología del centro sanitario.

El jefe de la Sección de Neurología, el doctor Octavio Sánchez del Valle, señala que a lo largo de estos años se han realizado 134 tratamientos fibrinolíticos y se ha enviado a 41 pacientes para realización de trombectomía mecánica al centro de referencia, el Hospital Universitario de Toledo.

La Unidad de Ictus del Hospital de Talavera cuenta con cuatro camas de hospitalización, monitorizadas de forma permanente, y el centro cuenta igualmente con una consulta específica de patología cerebrovascular, integrada en la sección de Neurología para prestar asistencia sanitaria a aquellos pacientes que, una vez han recibido el alta hospitalaria tras sufrir un ictus, requieren de un seguimiento más estrecho.

Para atender a esta patología, la sección de Neurología cuenta con ocho facultativos y personal de Enfermería específicamente formado para la asistencia de estos pacientes, prestando asistencia sanitaria durante las 24 horas del día a los casos en los que es necesario activar el ‘Código Ictus’ en el Área de Talavera.

Una Unidad de Ictus es un espacio hospitalario específicamente orientado para el tratamiento de esta patología. Los pacientes ingresan en una unidad de vigilancia semi intensiva dotada de monitorización continua y con un grupo de profesionales formados por neurólogos especialistas en patología cerebrovascular y enfermería experta en el manejo del ictus.

El doctor Sánchez del Valle explica que las Unidades de Ictus demuestran un mayor beneficio para los pacientes, ya que se reduce la estancia media hospitalaria, la mortalidad y la dependencia, así como las complicaciones sistémicas y las neurológicas. Asimismo, reducen la mortalidad de los pacientes con ictus cuando se comparan con respecto a las unidades de atención convencional.

Desde la evaluación urgente por un neurólogo en las primeras horas ha demostrado disminuir en más de un 15 por ciento la tasa de complicaciones intrahospitalarias, en un 13 por ciento el grado de dependencia y disminuir hasta un tercio la mortalidad intrahospitalaria respecto a otras especialidades médicas.

En este sentido, la valoración urgente por un neurólogo en las primeras horas ha demostrado disminuir en más de un 15 por ciento la tasa de complicaciones intrahospitalarias, en un 13 por ciento el grado de dependencia y disminuir hasta un tercio la mortalidad intrahospitalaria respecto a otras especialidades médicas.

El ictus es una de las enfermedades más prevalentes e invalidantes y la primera causa de fallecimiento en las mujeres. En las últimas décadas, el conocimiento del ictus ha crecido enormemente, no solo en cuanto a su fisiopatología o en cuanto a las causas que lo producen, sino también en las estrategias de tratamiento que posibilitan que sea tratado a tiempo para intentar limitar sus consecuencias.

Gracias a los avances en el tratamiento y pruebas diagnósticas para el estudio del ictus, se ha cambiado el concepto de que el ictus es algo que ocurría y no había esperanza ni posibilidad de tratamiento, por la idea de que hay una ventana terapéutica y es precisamente en ese tiempo cuando existe la posibilidad de actuar sobre él. Esto convierte al ictus en una enfermedad que precisa de un tratamiento emergente, inmediato, sin demora, para intentar salvar el tejido cerebral de una muerte irremediable.

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