Una nueva plataforma de protesta ha emergido para hacer un llamado a la acción en respuesta a la reciente decisión del Consejo de la Unión Europea (UE) sobre la extensión del controvertido «Chat Control 1.0» (Reglamento (UE) 2021/1232). La votación, que tuvo lugar la semana pasada, ha generado una creciente resistencia en la sociedad civil, impulsando a activistas a instar a los ciudadanos a que se involucren de inmediato y se comuniquen con los Miembros del Parlamento Europeo a través de la plataforma fightchatcontrol.eu.
La controversia se ha intensificado a medida que los gobiernos de la UE presionan para continuar con la vigilancia masiva de los mensajes privados por parte de grandes empresas tecnológicas de EE.UU., mientras que la posición del Parlamento Europeo ante este asunto sigue siendo incierta. Se anticipa que en breve se presentará un informe de la eurodiputada Birgit Sippel (S&D).
Expertos advierten que la extensión de esta regulación, que inicialmente fue concebida como una medida temporal, puede obstruir las reformas necesarias para proteger a los menores en línea. Durante las negociaciones paralelas sobre la futura legislación permanente («Chat Control 2.0» / CSAR), el Parlamento aboga por un enfoque que priorice investigaciones específicas con supervisión judicial, a diferencia de la estrategia del Consejo que continuará apoyando el escaneo masivo de las comunicaciones.
El ex eurodiputado y especialista en derechos digitales, Dr. Patrick Breyer, ha señalado que extender la «Chat Control 1.0» es un error grave, destacando que dicha medida perpetúa un modelo fallido basado en inteligencia artificial. En su opinión, esta regulación es contraria a las normas modernas de seguridad y carece de supervisión adecuada.
A pesar de que la mayoría del Consejo votó a favor de la propuesta de extensión, países como la República Checa, Países Bajos e Italia han expresado sus reservas y críticas frente a esta medida. Asimismo, los expertos en ciberseguridad han manifestado su preocupación respecto a los peligros asociados con el escaneo «voluntario» de las comunicaciones, que podría resultar en un aumento de «falsos positivos» y, por ende, en la criminalización de menores.
Los activistas enfatizan que la vigilancia masiva no es la solución. En lugar de ello, proponen alternativas que respeten los derechos fundamentales. Entre las sugerencias se encuentran la implementación de configuraciones de seguridad obligatorias en aplicaciones y la creación de un Centro de la UE que realice búsquedas proactivas de material ilegal en la web pública y el darknet, evitando así la supervisión de mensajes privados.
La plataforma fightchatcontrol.eu permite a los ciudadanos enviar correos electrónicos de protesta directamente a los miembros del Comité de Libertades Civiles (LIBE), pidiendo que rechacen la extensión tal como está y que se restrinja el escaneo a sospechosos autorizados judicialmente.
Con este panorama, la preocupación por la privacidad y la protección de los derechos fundamentales en el entorno digital continúa creciendo, y los activistas instan a la ciudadanía a no permanecer en silencio ante lo que consideran una infracción significativa de sus libertades.

