Ratisbona es una excelente elección si piensas en un viaje romántico y cultural a Alemania en otoño. La capital del Alto Palatinado en el estado de Baviera ha sido siempre un apreciado destino turístico. Y de gran belleza, en un paisaje con el fondo de los ríos Danubio y Regen. Uno de sus grandes atractivos es su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el 2006. Moderna como todas las ciudades alemanas, tiene ese aire de vieja ciudad europea que tanto nos fascina.
Visita a Ratisbona en otoño
Y aunque cualquier época del año es ideal para visitar Alemania y en especial Ratisbona…otoño es romántico, frío y agradable para un recorrido por la ciudad. Una estancia de relax donde visitar sus monumentos, disfrutar la cocina alemana y descubrir la cultura de la región.

Y desde luego, disfrutar del paisaje alemán, porque Ratisbona al norte del río Danubio y en la desembocadura de los ríos Naab y Regen, se ve sencillamente preciosa en los atardeceres de la temporada. Si la visitas en verano, de junio a agosto suele ser muy cálida. Y en otoño suelen ser los meses más fríos, de diciembre a febrero. En otoño es una zona de mucha niebla y siempre parece estar nublada. Pero también es una temporada en que cae poca nieve. Así que si te gusta el clima ventoso y frío de la temporada, te gustará esta estancia en Baviera.
Casco histórico de Ratisbona

Ratisbona es una deliciosa estampa de ciudad medieval que a todos fascina. La ciudad que se encuentra como hemos dicho, a orillas del Danubio ha tenido importancia para el estado de Baviera desde el siglo IX. De su larga historia dan cuenta sus monumentos, sus calles, murallas y un puente de piedra que data nada menos que del siglo XII. La visita a la ciudad nos permite descubrir esos monumentos y la historia de esta ciudad. Ratisbona fue un asentamiento celta y también campamento romano. También fue fundamental durante la Edad Media, como parte del Sacro Imperio Germánico que dominio Europa central durante ocho siglos.
Una de sus emblemáticas construcciones es la Catedral de Ratisbona de estilo gótico del 739. Su altura y sus torres la hacen muy atractiva y una de las construcciones que más te gustará descubrir durante este recorrido por el centro de Ratisbona.

También en el casco antiguo se encuentra el antiguo ayuntamiento de la ciudad que es una edificación de las más antiguas de la misma. Cercano a la plazoleta del mercado o marketplatz es una parada estupenda para descubrir el monumento que data del siglo XIII. Más allá de la ciudad se puede conocer el templo neoclásico Walhalla a orillas del Danubio. Es una copia del Partenón de Atenas con 52 columnas dóricas.
No menos importante St Emmeram que data del 780 que es la iglesia parroquial de la ciudad. La Bismarckplatz, en el corazón del casco antiguo de Ratisbona. Al otro lado del Danubio pero unido con el casco antiguo de Ratisbona a través del Puente de Piedra, se encuentra Stadtamhof. El distrito 02 de la ciudad que junto con el casco antiguo de Ratisbona, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Hay mucho por disfrutar en Ratisbona

Además de un casco antiguo de enorme atractivo que te sorprenderá. Y que sin duda será uno de los grandes recuerdos de este viaje a Alemania. En Ratisbona abundan los atractivos para el turista que la visita en la encantadora temporada de otoño.
Varias opciones de tours culturales y visitas guiadas. Y también algunas interesantes escapadas a otras ciudades de Baviera. Si te quedas algunos días en la ciudad aprovecha un divertido recorrido en trencito por el centro de la misma. Y si quieres conectar con otras ciudades, sin duda que podrás disfrutar un viaje en bus turístico a Munich y Praga.

Una gran elección es un tour de visita guiada clásica por Ratisbona. Viajar a Munich en tren para descubrir otra de las atractivas ciudades alemanas. Y por qué no aprovechar la estancia para conocer otro de los impresionantes cascos históricos, en este caso, el de Nuremberg. Hay muchos pequeños poblados cerca de la ciudad que también puedes incluir en tu recorrido por esta zona de Alemania.
Con una amplia oferta de hoteles, restaurantes y más, esta ciudad es toda una elección para una escapada en fin de año. Y cuando llega navidad, es un precioso entorno de luces y mercadillos navideños. Y desde luego, deliciosa cocina tradicional alemana de la ocasión. Casi no hay mucho por qué no elegir Ratisbona para un viaje de fin de año. Sobre todo si quieres un viaje diferente, para desconectar, disfrutar de largos paseos, preciosos paisajes…
Un entorno de edificios y callejuelas medievales…en días románticos de otoño con la pareja, con los amigos, con la familia, todos disfrutarán de este viaje inolvidable.

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