En San Martín de la Vega, Madrid, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado un ambicioso Plan Estatal de Fertilizantes cuyo objetivo es entrar en funcionamiento en el primer trimestre de 2027. Este plan se enmarca en un contexto de crisis derivada del conflicto en Oriente Próximo y busca que España aumente su producción agrícola y reduzca su dependencia de fertilizantes. Sánchez enfatizó la relevancia de los fertilizantes para garantizar la seguridad alimentaria y su impacto directo en los costos de los alimentos.
Para hacer frente a esta situación, el Gobierno destinará más de 1.100 millones de euros en ayudas al sector primario, una cifra que supera más del doble a la media de la Unión Europea. Esta inversión tiene como finalidad mitigar la crisis que enfrenta el sector agrícola y ofrecer soporte a los agricultores. Se espera que en julio de 2026 se publique un listado de 425.000 beneficiarios de estas ayudas. Asimismo, se ha decidido aumentar la asistencia por hectárea y facilitar el acceso a líneas de crédito.
Las medidas implementadas no solo están orientadas a atender las necesidades inmediatas, sino también a prevenir futuras crisis mediante transformaciones hacia una agricultura more sostenible y eficiente. El plan prioriza tres ejes: la promoción de la agricultura de precisión, la seguridad en la producción de fertilizantes y la transparencia en la formación de precios. Para garantizar el desarrollo inclusivo de esta estrategia, se formarán grupos de trabajo interministeriales.
España se perfila como una potencia en el ámbito agroalimentario, ocupando el cuarto puesto como exportador en Europa y el séptimo a nivel mundial, gracias al esfuerzo de sus agricultores e integración de las mujeres en el sector.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, subrayó la necesidad de avanzar en la eficacia y rentabilidad del uso de fertilizantes. Resaltó la importancia de adoptar técnicas más precisas y fomentar la innovación, así como de promover la fertilización orgánica controlada y el desarrollo de bioestimulantes. Estas iniciativas no solo contribuirán a la autonomía en la producción agrícola, sino que también reducirán la dependencia de combustibles fósiles.

