Durante tres meses y medio, la provincia de Cuenca se ha convertido en un espacio de escucha, creación y diálogo. Más de un centenar de estudiantes universitarios han explorado la realidad de sus pueblos, conectando con saberes locales y prácticas contemporáneas. Este viernes, la localidad de Tragacete celebró la clausura de Trashumancias 2.5, un programa innovador de residencias creativas que ha tejido relaciones entre arte, territorio y comunidad.
La clausura comenzó en la sede de la Fundación Los Maestros con la inauguración de una exposición colectiva que presentó los resultados del programa. La muestra, comisariada por Miki Delgado y Laia Skovsted bajo la dirección artística de José An. Montero, ofreció un recorrido por la memoria, el paisaje y las historias del territorio. Más de 300 personas, entre vecinos, estudiantes y visitantes, se reunieron para redescubrir los lazos forjados a lo largo de estos meses.
Trashumancias 2.5 fue impulsado por la Cátedra Diputación de Cuenca-UCLM de Oportunidades para el Reto Demográfico y la Fundación Los Maestros, con la colaboración de diversas entidades y ayuntamientos de la región. José Miguel Rodríguez, presidente de la Fundación, agradeció a todos los involucrados, resaltando que el proyecto trasciende el arte contemporáneo: es un acto de comunidad y memoria.
La exposición incluyó instalaciones, esculturas y piezas audiovisuales que reflejaron la vida del pueblo. Momentos emotivos se vivieron al reconocer en las obras historias y texturas de sus propias vidas. Proyectos como el de María Herreros, que transformó cerámica en mapas sensibles, y el de Gloria Nieto, que exploró la relación entre pastoreo y biodiversidad, mostraron un claro diálogo entre arte y comunidad.
La jornada concluyó con el estreno del cortometraje “Una cinta colorá”, de Toni Villegas, que narró una fuga amorosa de hace más de medio siglo, evocando recuerdos y conversaciones entre los habitantes de Tragacete. La generosidad de la comunidad fue clave, ya que los vecinos abrieron sus casas y compartieron sus historias, convirtiéndose en cómplices del proceso creativo.
Trashumancias 2.5 se propuso como una metodología que invitó a participar en un recorrido de escucha y convivencia, donde cada conversación y gesto contribuyó a un proceso artístico en constante diálogo. Carmen Vázquez, codirectora de la Cátedra, manifestó que la iniciativa busca abrir espacios para que la juventud imagine su lugar en el territorio, transformando el mundo rural en un laboratorio de innovación social y cultural.