El Trofeo Quijotes se llevó a cabo con gran éxito el pasado fin de semana en la Serranía Baja de Cuenca, consolidándose una vez más como uno de los eventos más esperados del calendario de orientación en España. Esta competencia, que forma parte de las ligas española y portuguesa, también albergó el Campeonato Ibérico masculino, lo que atrajo a un número aún mayor de participantes y aumentó la expectación en torno al evento.
La localidad de Boniches, junto con Cañete y Campillos Sierra, fueron las sedes de esta XIX edición, que mantuvo su formato clásico con pruebas de media distancia y sprint el sábado, mientras que el domingo se dedicó a la larga distancia. El Club de Orientación y Montaña Cuenca (COMCU), encargado de la organización, se esmeró en todos los detalles, desde la selección de los bosques hasta la creación de los recorridos, asegurando así una experiencia memorable para todos los asistentes.
El bosque de La Cabezuelas, en Boniches, se convirtió en el escenario ideal para desafiar a los orientadores con su terreno accidentado, lleno de detalles y desniveles. Los hermanos Diego y Jesús Rodríguez Corrochano diseñaron unos exigentes recorridos que pusieron a prueba las habilidades de navegación de los participantes. Por otro lado, Cañete fue el centro logístico donde se realizó la prueba de sprint. En este recinto amurallado, la agilidad mental para elegir itinerarios fue clave.
La larga distancia tuvo lugar en la Dehesa de Campillos-Sierra, donde las condiciones perfectas para correr, combinadas con un clima primaveral sin lluvia, permitieron a los orientadores disfrutar de una competición de alto nivel. Javier Montero, reconocido como el padre de la orientación regional, logró extraer lo mejor de cada rincón del bosque, abarcando todas las categorías, desde los más jóvenes hasta los veteranos de más de 75 años.
La ceremonia de entrega de trofeos estuvo presidida por Paco Gómez Cobas, presidente de la FEDO, y los alcaldes de Cañete, Montserrat Poyatos; Campillos-Sierra, Andrés Valero; la concejal de Boniches, Sandra Palomares; y Virgilio Antón, delegado de la JCCM para el Reto Demográfico. En la categoría élite, los ganadores absolutos fueron María Prieto del club Malarruta y Eduardo Gil de Tjalve de Burgos, con María Bermejo del Ibón y Ana Defez de Colivenc destacando en la categoría femenina, mientras que en la masculina, Gonzalo Ferrando (Toledo-o) y David Rojas (Alabarda) también brillaron.
La alta participación fue uno de los aspectos más destacados, con cerca de 1,500 competidores en las pruebas de bosque y más de 1,100 en la prueba urbana. La Federación Territorial se mostró orgullosa de que el 44% de los corredores fueran mujeres, y la amplitud de la horquilla de edades, que abarcó desde los 6 hasta los 78 años, refleja el interés y la diversidad en la práctica de este deporte.
Finalmente, se enfatizó el compromiso de los clubes de orientación por ofrecer los mejores entornos naturales para la práctica de este deporte, adaptándose a las condiciones variables del medio natural. La FECAMADO reafirmó su intención de seguir descubriendo y promoviendo parajes impresionantes para la orientación española, tal como se vivió durante el exitoso fin de semana en Cuenca.

