Llegar a Sant Pere Pescador nunca ha sido tan sencillo y atractivo. Este encantador pueblo costero del Alt Empordà, ubicado en la Costa Brava entre Roses y L’Escala, se convierte cada verano en un imán para miles de viajeros en busca de playas vírgenes, naturaleza protegida y un ambiente familiar. Situado a orillas del río Fluvià y a tan solo 35 kilómetros del aeropuerto de Girona y 150 kilómetros de Barcelona, este destino ofrece múltiples opciones de acceso que se adaptan a diferentes presupuestos y tipos de viaje.
La manera más rápida y flexible para llegar desde Barcelona es en coche. La ruta directa por la AP-7 hasta la salida 5 (Figueres Sur) y luego la C-31 permite llegar en aproximadamente 1 hora y 45 minutos, dependiendo del tráfico. La distancia total es de unos 152 kilómetros, con un peaje de aproximadamente 15 euros en temporada alta. Para quienes prefieren una ruta sin peajes, la N-II es una alternativa viable que toma cerca de 2 horas y 20 minutos. Viajar en coche es especialmente recomendable para familias o aquellos que llevan equipaje voluminoso, ya que hay estacionamiento gratuito en casi todos los alojamientos.
Si se prefiere el transporte público, hay opciones igualmente accesibles. Aunque Sant Pere Pescador no cuenta con estación de tren, es posible llegar en ferrocarril tomando un AVE desde la estación de Barcelona Sants hasta Figueres, un trayecto que dura alrededor de 55 minutos. Desde allí, se puede continuar en autobús hasta el pueblo (unos 25 minutos) o tomar un taxi, con un coste de unos 30-35 euros.
El autobús es otra alternativa económica. La compañía Sarfa (Moventis) conecta Barcelona con Sant Pere Pescador, con un trayecto directo de aproximadamente 2 horas y 30 minutos. Los billetes sencillos oscilan entre 18 y 24 euros. Además, existen autobuses directos desde el aeropuerto de Girona a Figueres, facilitando así el acceso al pueblo.
Para quienes viajan desde Madrid, hay varias opciones para llegar. La combinación más rápida es tomar el AVE hasta Figueres-Vilafant, seguido de un taxi o autobús hasta Sant Pere Pescador. Otra opción es volar directamente al aeropuerto de Girona o realizar el recorrido en coche, lo que puede llevar alrededor de 7 horas.
El aeropuerto de Girona-Costa Brava se encuentra a solo 35 kilómetros del pueblo, lo que lo convierte en una puerta ideal para viajeros internacionales. El trayecto desde el aeropuerto en coche de alquiler toma aproximadamente 40 minutos, y en transporte público se puede llegar fácilmente con un coste mínimo. También es posible acudir en taxi, que resulta cómodo para grupos pequeños.
Una vez en el destino, las actividades son variadas: el parc natural dels Aiguamolls de l’Empordà, un área de gran valor ecológico, y la bahía de Roses, perfecta para practicar windsurf y kitesurf. El pueblo ofrece un ambiente auténtico con su iglesia del siglo XVI y el Carrer Mayor, lleno de tiendas encantadoras. Además, se encuentra a corta distancia de atracciones famosas como el Teatro-Museo Salvador Dalí en Figueres y las ruinas grecorromanas de Empúries.
La oferta de alojamiento en Sant Pere Pescador es amplia, con opciones que van desde hoteles boutique hasta campings de gran calidad, ideales para disfrutar del entorno natural. La gastronomía local resalta la fusión de la cocina marinera y productos frescos de la huerta, con restaurantes que complacen tanto a los amantes del mar como a aquellos que prefieren el sabor de la tierra.
Para quienes planifican visitar durante la temporada alta, se recomienda reservar alojamiento con antelación y estar atentos a los horarios de trenes y autobuses, que pueden llenarse rápidamente. Alquilar bicicletas es una excelente manera de explorar la zona, disfrutar de la playa y recorrer el parque natural.
Con todas estas opciones, Sant Pere Pescador se presenta como un destino ideal para disfrutar de unas vacaciones familiares en la maravillosa Costa Brava.

