El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intervino el 19 de mayo en la Asamblea Mundial de la Salud para reclamar una respuesta solidaria ante el deterioro de la financiación sanitaria internacional, que ha caído un 30% en los últimos dos años, según los datos que él mismo aportó en la sesión plenaria celebrada en Ginebra.
España destinó más de 100.000 millones de euros al gasto sanitario público en 2024, el 6,4% del PIB. Sánchez recordó que el país apostó hace cuatro décadas por un sistema de salud universal y gratuita, una decisión que se refleja hoy en una de las tasas de mortalidad infantil más bajas de Europa y en el primer puesto de la UE en esperanza de vida.
El presidente alertó de que, por primera vez, la reducción de la mortalidad infantil en el mundo se ha detenido. Millones de personas afrontan la disyuntiva de pagar una consulta médica o comprar comida. «Proteger a los demás es protegerse a uno mismo», afirmó Sánchez, en referencia directa a la pandemia de COVID-19 como lección que no puede ignorarse.
En su intervención, rechazó las políticas de «prioridades nacionales» que excluyen a los más vulnerables y denunció la presión de la mercantilización de la salud. Como respuesta concreta, España duplicará su Ayuda Oficial al Desarrollo y destinará 315 millones de euros al sistema de salud global entre 2025 y 2027, un compromiso que Sánchez presentó ante los representantes de los 194 Estados miembros de la OMS.
El jefe del Ejecutivo también pidió reforzar los mecanismos internacionales para gestionar futuras crisis sanitarias, impulsar el Tratado de Pandemias previsto para 2025 y reformar la arquitectura financiera global. Como señaló, hay países que dedican más recursos al servicio de su deuda exterior que a la atención sanitaria de sus ciudadanos.
El debate sobre salud y condiciones laborales también ocupa la agenda doméstica. Una reciente presentación de UGT sobre el vínculo legal entre el suicidio y el entorno laboral evidenció cómo el bienestar de los trabajadores depende en buena medida de la sostenibilidad del sistema sanitario público que Sánchez defendió en Ginebra. En el plano normativo, los sindicatos del sector advierten de las amenazas a los acuerdos que sostienen el Estatuto Marco de los servicios públicos, marco que vertebra parte de la estructura sanitaria estatal.
¿Cuánto gasta España en sanidad pública?
En 2024 el gasto sanitario público superó los 100.000 millones de euros, el 6,4% del PIB, una cifra que el Gobierno sitúa como respaldo a la sanidad universal y gratuita implantada hace cuatro décadas.
¿Qué es la Asamblea Mundial de la Salud?
Es el órgano de decisión máximo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde se reúnen los 194 Estados miembros para aprobar políticas, presupuestos y tratados internacionales de salud.
¿Qué prevé el Tratado de Pandemias?
Es un acuerdo internacional impulsado en el seno de la OMS para mejorar la coordinación global ante futuras epidemias. Su aprobación estaba prevista para 2025, aunque las negociaciones entre países avanzan a ritmo desigual.
¿Cuánto aportará España a la salud global en los próximos años?
El Gobierno ha comprometido 315 millones de euros para el periodo 2025-2027 dentro de su Ayuda Oficial al Desarrollo, con el objetivo de reforzar los sistemas sanitarios de países con menos recursos.
¿Por qué ha caído la financiación internacional en salud?
Varios países han reducido sus contribuciones a organismos internacionales. Según los datos citados por Sánchez, la financiación externa destinada a salud bajó un 30% en los últimos dos años, una tendencia que coincide con el estancamiento en la reducción de la mortalidad infantil.

