Un fallo en la red de Vodafone ha impedido a algunos usuarios acceder a 3ds.redsys.es, un dominio crucial para la autenticación de pagos con tarjeta. Este problema debería trascender a una simple incidencia técnica, ya que pone de manifiesto los riesgos colaterales de la normalización de bloqueos por IP en la lucha contra la piratería del fútbol, sin la debida transparencia y supervisión pública.
BandaAncha.eu ha documentado que el sistema de filtrado de Vodafone ha interferido intermitentemente con Redsys, la pasarela de pagos utilizada por miles de comercios online en España. El problema surgió específicamente al intentar acceder al dominio mencionado, que está alojado en Akamai y que al resolverse hacia ciertas IPs quedó bloqueado por el operador. Las direcciones en cuestión son 95.101.38.170 y 95.101.38.179.
Redsys es un elemento fundamental en el proceso de pago para una gran cantidad de tiendas y bancos. Un fallo en la conexión en este punto crítico puede llevar a los usuarios a pensar que el problema radica en la tienda o en su banco, en lugar de reconocer que se trata de un bloqueo incorrecto.
La lucha contra la piratería es un objetivo legítimo. Sin embargo, medidas como el bloqueo de IPs asociadas a redes de distribución de contenido pueden impactar en servicios que no están vinculados a las emisiones ilegales. Proveedores como Akamai y Cloudflare no alojan una única página por IP, lo que significa que bloquear una IP puede provocar la caída de accesos a servicios legítimos. Esto es comparable a cerrar un edificio entero por la sospecha de actividad ilegal en una oficina específica.
Durante partidos de fútbol, las IPs de CDNs son bloqueadas para impedir el acceso a retransmisiones pirata, lo que ha sido monitoreado por plataformas como hayahora.futbol. BandaAncha.eu ha confirmado que estos bloqueos se han extendido a servicios ampliamente utilizados, y el caso de Redsys es particularmente grave. Un fallo en la autenticación bancaria puede traducirse en la pérdida de ventas para autónomos y pymes, quienes no tienen ninguna participación en el conflicto entre las operadoras y los emisores ilegales.
Es difícil de aceptar que un sistema de bloqueo relacionado con el fútbol pueda tener repercusiones en pagos online, especialmente cuando parece haber una falta de reacción política ante la situación. A pesar de los discursos sobre digitalización y apoyo al comercio electrónico, los ciudadanos parecen desamparados frente a estos filtrados que afectan a servicios legítimos.
El problema no radica únicamente en Vodafone, sino en un sistema que ha permitido que decisiones técnicas orientadas a proteger intereses comerciales puedan impactar a terceros sin las debidas responsabilidades. Cuando un bloqueo falla, surge la pregunta de quién es el responsable: la operadora, la entidad que solicita el bloqueo, o el órgano que lo habilita. Si no hay respuesta, el sistema presenta serios defectos.
Desde BandaAncha.eu se ha indicado que no es la primera vez que se producen sobrebloqueos. En situaciones anteriores, servicios como No-IP y incluso la web de LaLiga han sido incorrectamente bloqueados por operadores. La falta de auditoría y supervisión sobre estos mecanismos debería ser motivo de preocupación.
En un entorno digital, los bloqueos erróneos pueden provocar pérdidas significativas. Para una tienda online, cualquier fallo en el proceso de pago puede resultar en la pérdida definitiva de una venta. El comercio podría ver un aumento en los pagos fallidos sin poder identificar la fuente del problema, lo que resulta en un daño reputacional.
La solución no puede depender de que los afectados cambien de red o utilicen una VPN. España necesita establecer reglas más estrictas para los bloqueos, incluyendo auditorías y mecanismos de exclusión para servicios críticos. La lucha contra la piratería no puede justificar que un sector tenga la capacidad de alterar el funcionamiento normal de Internet.
El caso de Redsys ilustra que la batalla contra la piratería ha cruzado límites peligrosos. LaLiga tiene derecho a proteger sus intereses, pero no puede interferir en el acceso a Internet. Es crucial que los operadores mantengan sus sistemas sin afectar a servicios legítimos y que los políticos tomen acción en lugar de permanecer inactivos ante esta situación. Al final, cuando un simple pago online depende de IPs bloqueadas por la lucha contra la piratería, el problema se agranda y nos lleva a cuestionar quién controla efectivamente Internet y cómo se defienden los derechos de los ciudadanos.
vía: Diario de Castilla-La Mancha

