Las III Jornadas de Patrimonio Arquitectónico, organizadas por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM), se llevaron a cabo con éxito en la histórica ciudad de Sigüenza, destacando la importancia del paisaje cultural en la defensa del patrimonio regional. Este evento reunió a expertos en diversas disciplinas, como la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo, con el objetivo de centrar el paisaje en las políticas de conservación y planificación urbanística, al mismo tiempo que se impulsa la candidatura de Sigüenza como Patrimonio Mundial y se aboga por la revitalización de la Ley de Paisaje en la región.
La decana del COACM, Elena Guijarro, presentó las conclusiones obtenidas de las intensas sesiones de reflexión. En su intervención, subrayó la necesidad de que los arquitectos integren el paisaje en sus prácticas, citando la urgencia de contar con herramientas específicas para su adecuada protección. Guijarro enfatizó que ahora es el momento adecuado para reactivar la Ley de Paisaje, que ha estado inactiva durante varios años, y que proporciona instrumentos necesarios para proteger el entorno en Castilla-La Mancha.
A lo largo de las jornadas, se debatió la evolución del concepto de patrimonio, que ha trasciendido la mera protección de monumentos para incorporar la consideración de su contexto y percepción social. Gabriel Morate, consultor y miembro de Hispania Nostra, recordó la Convención de la UNESCO de 1972, que defiende la protección tanto de los monumentos como de sus entornos significativos, lamentando la insuficiente implementación de esta visión integral en España.
La paisajista Yolanda Casado, coordinadora del Plan Nacional de Paisaje Cultural, presentó recientes avances normativos, destacando la inclusión de los jardines históricos como una categoría específica dentro del paisaje cultural, lo que es un paso hacia la creación de criterios de protección adaptados a las particularidades de cada espacio.
El evento también dio lugar a la presentación de proyectos específicos, como el del arquitecto José Juste en las Salinas de Imón, que busca recuperar tanto la arquitectura como el uso tradicional de la obtención de sal. Elena Guijarro, por su parte, expuso un proyecto de restauración del Parque de la Alameda de Sigüenza, que busca equilibrar la recuperación histórica con las necesidades contemporáneas.
La dimensión emocional y colectiva del paisaje fue abordada por Ana Luengo, arquitecta paisajista, quien abogó por transmitir el significado y la emoción del paisaje a las futuras generaciones. José María Ezquiaga, urbanista galardonado con el Premio Nacional de Urbanismo, reflexionó sobre la transformación de la mirada urbanística hacia un entendimiento del patrimonio como una construcción comunitaria.
Las jornadas culminaron con un sólido apoyo a la candidatura del «Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza» como Patrimonio Mundial. María Jesús Merino, alcaldesa de Sigüenza, expresó su agradecimiento al COACM por elegir la ciudad como sede de este evento, resaltando el valor estratégico de esta colaboración.
El evento cerró con una visita a la Catedral de Sigüenza, lo que permitió a los asistentes apreciar la rica historia y arquitectura del lugar. Esta tercera edición de las jornadas ha marcado un hito en la discusión sobre el papel del paisaje cultural, reafirmando el compromiso del COACM con la protección y desarrollo del patrimonio cultural en Castilla-La Mancha.

