El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido en el Congreso de los Diputados la actuación del Ejecutivo para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo, señalando que España ha levantado «el mayor escudo social y económico de toda la Unión Europea». Durante su comparecencia, Sánchez explicó que, al igual que en los inicios de la guerra en Ucrania, se ha aprobado un Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, que será debatido esta semana en el Congreso y que cuenta con un escudo dotado de 5.000 millones de euros en ayudas directas, exenciones fiscales y políticas para proteger a 20 millones de hogares y 3 millones de empresas.
«No elegimos las crisis, pero sí cómo salir de ellas: con más protección», afirmó el presidente, quien reiteró el «no a la guerra» que el Ejecutivo ha defendido desde el inicio del conflicto en Irán. Destacó que «patriotismo es oponerse a una guerra ilegal que en nada beneficia a los intereses de los españoles ni de los europeos», subrayando que España es actualmente una referencia internacional en defensa de la paz y el derecho internacional.
Sánchez también repasó las diversas medidas adoptadas por el Gobierno para proteger a la ciudadanía de las consecuencias del conflicto. Recordó que se ha denegado a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón para participar en la guerra, rechazando todos los planes de vuelo relacionados. Esta decisión fue difícil, pero se tomó porque España es un país soberano que no desea participar en guerras ilegales. Asimismo, abordó la evacuación de 8.000 españoles atrapados en Irán y el envío de ayuda humanitaria a países afectados como Líbano.
En cuanto a la transición energética, el presidente destacó la activación de medidas para aumentar la autonomía del país en este ámbito, argumentando que reducir la dependencia del gas y del petróleo es fundamental para ser más resilientes ante los shocks energéticos. Sánchez también hizo hincapié en la importancia de la labor diplomática, recordando que España fue pionera en alzar la voz en el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea y en entablar conversaciones con líderes de numerosos países para desescalar el conflicto.
El presidente advirtió que el escenario actual es «mucho peor» que el de la guerra de Irak en 2003, un conflicto que provocó el rechazo de millones de ciudadanos en España. Señaló que Irán, como potencia militar, cuenta con más soldados que Alemania, Francia e Italia juntos, así como tecnología avanzada para destruir aeronaves y lanzar misiles de larga distancia.
Finalmente, Sánchez presentó un balance preocupante de la situación, con más de 3.000 objetivos estratégicos bombardeados y más de 40.000 viviendas destruidas, así como un saldo de casi 2.000 muertos y más de 4 millones de desplazados en Irán y Líbano. En la economía española, los impactos se han reflejado en un aumento del 35% del diésel y del 95% del gas, además de una caída del 9% del IBEX 35, resultando en pérdidas superiores a 100.000 millones de euros para las empresas. «Esto es un desastre absoluto», concluyó el presidente, insistiendo en el compromiso del Gobierno para abordar esta compleja situación.

