El proyecto del “Bosque de la Vida” vio la luz en Alcázar de San Juan el pasado sábado, 4 de mayo, con la plantación de 22 álamos negros, uno por cada niño y niña nacido en los últimos años. Las familias fueron las encargadas de plantar los álamos que llevarán el nombre y la fecha de nacimiento de los pequeños.

El “Bosque de la Vida” se encuentra ubicado entre la depuradora y el Parque Alces, junto a la plantación de árboles que anualmente se desarrolla con escolares con el objetivo de construir una barrera verde que contrarreste el efecto invernadero. El álamo negro, árbol elegido para conformar este bosque, es una variedad autóctona con connotaciones culturales e históricas, ya que se utilizó para repoblar la pedanía de Alameda de Cervera y está unido a la historia del ferrocarril y de los molinos de viento, ya que su madera se utilizaba en estas industrias.

El proyecto forma parte de la política medio ambiental que está llevando a cabo en los últimos años el Ayuntamiento de Alcázar de San Juan, en la que se busca, además del cuidado y la protección de la naturaleza, la concienciación social con respecto al entorno natural. El “Bosque de la Vida” forma parte de esta línea, buscando unir la vida de los nuevos ciudadanos a la de un árbol.

El pasado sábado, 4 de mayo, las familias de 22 niños y niñas nacidos en los últimos cuatro años pudieron plantar los árboles que llevarán el nombre y la fecha de nacimiento de los pequeños; quienes podrán visitarlos y ocuparse de su cuidado, además de aprender más sobre los árboles escogidos, los álamos negros, y el entorno natural alcazareño.

Las familias que participaron en esta primera plantación mostraron su entusiasmo con la iniciativa que calificaron como “original y emotiva”. Padres, madres, abuelas y abuelos sembraron los álamos que irán unidos a la vida de sus pequeños y les enseñarán a valorar la naturaleza.

La alcaldesa de Alcázar de San Juan, Rosa Melchor, que estuvo presente en la primera plantación del bosque, consideró que el “Bosque de la Vida” es una de las iniciativas “más bonitas” que se han llevado a cabo dentro de la política ambiental desarrollada por su equipo de Gobierno; “ya que implica a las familias en el cuidado del medio ambiente”. Igualmente recordó otras acciones, como la plantación de árboles por parte del alumnado de los centros educativos o en la Junta de los Ríos Záncara y Cigüela, la reposición de alcorques o la siembra de nuevos árboles en zonas como el entorno del pabellón Vicente Paniagua, junto a los aparcamientos del Centro de Salud 1, en el Ferial o en otros lugares de la ciudad, “que han hecho que en cuatro años tengamos 1.500 árboles más en la ciudad. Además, árboles autóctonos y adecuados al entorno que perdurarán en el tiempo”. La alcaldesa señaló también la gran aceptación que ha tenido el “Bosque de la Vida” y que espera llegue a convertirse en una tradición.

El técnico de medio ambiente encargado del proyecto, Pablo Pichaco, señaló que los álamos negros que formarán parte de este bosque servirán de cortavientos para la barrera verde que se está conformando en esta zona de la ciudad, próxima al casco urbano, en un entorno en el que además se encuentra una gran variedad de vegetación protegida.