La Fábrica de Harinas La Purísima renace como museo íntegro del oficio que transformaba el trigo en la materia prima del pan

La icónica Fábrica de Harinas ‘La Purísima’, que durante casi un siglo en varias etapas estuvo funcionando a pleno rendimiento en Almodóvar del Campo, hasta hace unos años en que sucesivamente se jubilaron sus propietarios, recobra con vigor y lustre su estructura y maquinarias para convertirse a partir de ahora en un completo e interesante museo.

Este viernes, los hermanos Jacinto y José Manuel Ruiz, tras dos años y medio de labor concienzuda para hacer posible esta nueva concepción de la que ha sido su modo de vida, y la de tantas familias de la localidad y la comarca durante décadas, ofrecieron una visita guiada a responsables municipales y de las asociaciones ASETURVA y FEVAM.

Su intención es que el Ayuntamiento, a través de su alcalde José Lozano y la concejala de Cultura, Virginia López, así como la Asociación de Empresarios Turísticos del Valle de Alcudia que preside Conchi Sánchez y su homólogo de la Federación de Empresarios del Valle de Alcudia, Eusebio Portillo, valoren las potencialidades del planteamiento museístico.

No en vano, la emblemática torre industrial que ha sido el corazón de esta factoría, con sótano y tres alturas de producción donde transformar trigos en harinas de gran calidad, vuelve así a latir en elocuente silencio, para que turistas y demás visitantes conozcan los entresijos de tan tradicional trabajo, fundamental en la economía del sector primario.

Sus numerosos espacios, ya visitables y que en lo primordial mantiene las salas principales tal y como eran, con sus enormes máquinas de procesado, conducciones, filtros, envasadoras y tantos otros mecanismos imprescindibles en la fábrica, con suelos y techumbres de madera consistente, conservan la estructura que data de 1952.

Aquel año entraba en funcionamiento la ampliación de Harinas ‘La Purísima’ conforme hoy se puede recorrer, entre crujidos de pisadas que retrotraen a la ardua actividad que unía a agricultores, obreros de la fábrica, clientes y distribuidores. Mucho antes, en 1933, ya era una industria harinera más modesta, denominada por entonces ‘La Molineta’.

Sobre ella, previa adquisición, acometieron el ambicioso plan de potenciación, técnico y de mayor capacidad productiva, con el consiguiente incremento de espacios, Jacinto Pérez-Serrano y Manuel Ruiz Acero, tío y padre respectivos de los mentores que luego recogerían el testigo del oficio y quienes hoy día quieren perpetuar su recuerdo con la posibilidad de que, además, venga a ampliar los atractivos turísticos de Almodóvar.

Así que esta segunda generación de molineros, proponiéndose también la preservación de una concepción etnográfica de la vida tradicional de hace tantas décadas, en la que no faltan salas tampoco con aperos de labranza antiguos, han logrado así perpetuar la trayectoria desde la siembra del cereal hasta su conversión en pan previa molienda aquí.

Un nuevo atractivo de turismo en el municipio

El alcalde, que como el resto de participantes en la visita quedó gratamente complacido por lo visto y explicado, considera que “este lugar es ahora algo más que un museo etnográfico y supone un atractivo cultural enorme para nuestro municipio y atraer turistas a Almodóvar del Campo”, por lo que se van a estudiar fórmulas de colaboración.

José Lozano también ensalzaba “la oportunidad que supone para todos los que somos vecinos, recordar cómo trabajaban las generaciones que nos precedieron y todo esto se lo debemos sin duda a nuestros abuelos y bisabuelos que trabajaron mucho y que muchas veces se alimentaron, con sus familias, de la harina que salía de aquí”.

De tal manera que el regidor, muy agradecido a esta saga de harineros, destaca el afán de los hermanos Ruiz García-Minguillán, por aportar este “nuevo reclamo que, ojalá, pueda ser un punto de partida para que, primero lo podamos conocer quienes somos y nos sentimos de aquí, pero también por lo que implicó este oficio para la provincia de Ciudad Real, Castilla-La Mancha y España entera”.

Entre sus inabarcables encantos cabe destacar una completísima colección de muestras de numerosas variedades de trigo, que fueron donadas para este proyecto museístico, ya realidad, por José Hernández del Amo, quien fuera responsable del silo de la localidad, distante a escasos 70 metros de la fábrica en ese mismo lado de la calle San Antón.

Jacinto, artífice principal de esta nueva vida de la factoría, la justifica diciendo que “ha sido algo que a mí me ha llenado, que lo he terminado después de estar aquí muchas, muchas, muchas horas, haciéndolo poco a poco y trayendo todo lo que tenía”, recalcando su afición por los aperos antiguos que fue atesorando y se muestran de una forma concienzudamente ordenada.

“La fábrica en realidad tenía cuatro plantas, pero había tanta maquinaria fuera por reparar que empecé a hacer salas y salas, con cosas antiguas también que a mí me han gustado siempre” apostilla, para destacar el valor añadido del museo “como relato del negocio familiar” que dio continuidad al pasado anterior como agricultores.

José Manuel, por su parte, ensalza en el empeño de su hermano durante los dos años y medio de entregado trabajo para dejar la Fábrica de Harinas ‘La Purísima’ con el decoro que merece cualquier visita interesada en el oficio y en la tradición agraria de la comarca, para recalcar que “hemos hecho muchos arreglos y mejoras”.

Todo para dar el emplazamiento original en unos casos y el más adecuado en otros a las “5.000 o 6.000 piezas que puede haber aquí en total”, muchas de ellas recogidas durante años de clientes a los que llevaban productos o subproductos de la fábrica durante años y que les decíamos que, si no las querían ya, que nos las dieran”, añade.

Como así explicaron ambos hermanos a lo largo del recorrido, hubo una etapa en la que convivieron hasta tres fábricas de harinas en Almodóvar del Campo, lo que da prueba del potencial agrícola que tuvo la localidad. Además de ‘La Purísima’, que era la menor, coexistieron ‘El Porvenir’ de las hermanas Puldain y la Electro-Harinera-Panificadora.

Ante la fuerte pujanza de industrias en el sector, poco a poco irían desapareciendo estas otras factorías menores, de la que la hoy reconvertida en museo fue la última en la población almodovareña. Actualmente en la provincia queda apenas media docena, cuando en la década de 1970 había 67 en todo el territorio ciudadrealeño y 2.200 en España.

Por delante, los promotores del Museo de la Fábrica de ‘Harinas la Purísima’ de Almodóvar del Campo quieren articular funcionalidades de guía y explicaciones de cada recinto a través de códigos QR, con el fin de que todo visitante pueda cómodamente conocer los entresijos de lo que contemplan.

Para poder concertar visitas, Jacinto y José Manuel cuentan ya con la colaboración de responsables de las casas rurales de la localidad, que también acompañaron en la visita y que también valoraron sobremanera el gran potencial turístico que encierra este otro enclave del patrimonio y la historia más tradicional del municipio.

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Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

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