El embalse de La Serena, ubicado en Badajoz y reconocido por la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) como el de mayor capacidad en España y el tercero más grande de Europa, ha comenzado un proceso de desembalse debido a las persistentes lluvias que han afectado la región en los últimos días. Este desembalse tiene un enfoque específico, ya que se trata de un desembalse interno. Esto significa que el agua se dirige desde La Serena hacia otro embalse de la misma cuenca, el del Zújar, utilizando el espacio disponible en este último tras realizar previamente turbinados.
La maniobra, iniciada a las 12:00 del 9 de febrero de 2026, busca suavizar las entradas de agua al sistema y mejorar la gestión hídrica sin aumentar el caudal de los ríos que fluyen por debajo del embalse del Zújar. Este desembalse interno se llevó a cabo a una tasa de aproximadamente 180 m³/s, con la apertura de cuatro compuertas, dadas las condiciones críticas que se han presentado con La Serena operando al 92,6% de su capacidad.
La CHG ha enfatizado que, al tratarse de un trasvase dentro del sistema, este desembalse no debería provocar incidencias ni un aumento del caudal en los ríos aguas abajo. En cambio, el objetivo es «reordenar» el sistema para manejar mejor las desbordantes aportaciones de agua, al mismo tiempo que se monitorean los puntos más vulnerables de la red fluvial.
Sin embargo, el informe no se limita al embalse de La Serena. La CHG ha detectado diversas estaciones de aforo que han alcanzado el umbral de aviso hidrológico rojo, lo que se traduce en situaciones muy peligrosas con potencial de inundaciones en áreas pobladas y cortes significativos en las vías de comunicación. Entre las estaciones críticas se encuentran tramos del Bullaque, del Guadiana y del Ruecas, así como el Azud de Badajoz.
La situación se está gestionando mediante un enfoque en cadena, en el que se lleva a cabo un aliviado coordinado en varias presas y azudes, como Gasset, Vicario, Cijara y García de Sola, que están actuando para equilibrar la carga sobre el sistema hídrico.
La CHG mantiene una vigilancia constante sobre los niveles de agua y los efectos que puedan derivarse de las precipitaciones, trabajando en estrecha colaboración con otras administraciones y responsables del Plan INUNCAEX para proporcionar información accesible en tiempo real. La anticipación y la comunicación, según se destaca, son fundamentales para evitar que el evento meteorológico se convierta en un problema serio. Por lo tanto, las autoridades instan a la población a estar atenta a las actualizaciones y avisos proporcionados a través de sus canales informativos, incluidos sistemas automáticos y redes sociales.
vía: Diario de Castilla-La Mancha

