A lo largo de la mañana del sábado 26 el programa de actos, inaugurados por el Concejal de Ciclo Hidráulico Javier Ortega y el presidente de la Asociación, Juan Ignacio de Arce, incluyeron una serie de ponencias que versaron sobre la diversidad de unos escarabajos conocidos popularmente como curitas o aceiteras, o la historia evolutiva de unos escarabajos endémicos, llamados Pimelia, que hacen de La Mancha un lugar de gran interés para ser estudiados.

El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y la Universidad de Castilla-La Mancha coparon gran parte de las jornadas para mostrar los progresos en estudios genéticos, distribución de especies y hábitats prioritarios de conservación que vienen a demostrar que la región es una encrucijada de caminos que ayuda a entender la biodiversidad de la Península Ibérica.

Las jornadas también tuvieron dos actividades de campo en el Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan, donde los expertos interpretaron la interesante entomofauna de los saladares manchegos -con más de medio centenar de especies observadas- comprobando la presencia cada vez más abundante del grillo cascabel de plata. Además, se ha vuelto a observar al grillo de visera (Sciobia lusitanica), cuya última cita en Alcázar databa de 1978.

La mañana del día 27 la jornada de campo se celebró en el municipio de Villafranca de los Caballeros (Toledo), a lo largo de la Laguna Grande y la Laguna Chica, donde se vino a corroborar la relación existente entre flora y fauna de las lagunas salinas que conforman la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. Destacó sobremanera las diferencias de tamaño y color de algunas especies de escarabajos tigre de poblaciones separadas por 10 km, mostrando la singularidad local y la necesidad de conservar de forma tanto integrada como personalizada a los humedales manchegos.
Alcázar y Villafranca ceden el testigo de estas Jornadas sobre insectos a Toledo, que las acogerán ya en 2019.