Aunque la música es lo que predomina en el programa escenarios de verano, también hay un rincón para la historia (con la Noche del Patrimonio) y para las artes plásticas, con la Noche de la Pintura Rápida y Nocturna, que se realizó el viernes con participantes venidos de toda la geografía española e incluso más allá.

Son muchos los certámenes de pintura rápida que existen, pero el de Alcázar tiene la peculiaridad de ser además nocturna. Muchos de los pintores son casi profesionales de este tipo de certámenes y muchos ya han estado en este, que nació hace 17 años.

Con los años se han pasado de una decena de participantes a cerca media centena, este año, y a veces más. En una noche en la que la temperatura se volvió más soportable que en los últimos días, el paseo nocturno por las calles y plazas tenían un aliciente para vecinos.

El concejal de Cultura, Mariano Cuartero, recorrió la ciudad visitando a los artistas, compartiendo con ellos “porque a la gente no sólo le gusta mirar un cuadro sino ver como es el proceso de creación”.

El Certamen de pintura rápida nocturna ha atravesado diferentes etapas y modalidades hasta consolidarse con una mecánica que lo hace atractivo a los artistas. En realidad no hay premiados ni jurado, porque de lo que se trata es de que cada artista venda su cuatro. En este caso había 9 patrocinadores (empresas) que obtienen mediante sorteo un orden de elección al iniciarse el certamen.

Según Cuartero, es por eso que al final se produce “cierta tensión” porque los patrocinadores deben hacer como “en el juego de póker” para hacerse con el cuadro que quieren.

El certamen comienza a las diez de la noche en al Museo Municipal, desde el cual los pintores se reparten por la población para elegir sus imágenes. A primera hora de la noche, uno de los lugares donde más artistas se concentran es en la plaza de España.

En el certamen hay participantes de Alcázar y de otros municipios de la comarca, pero también este año han venido de Cataluña, Valencia, Aragón, Murcia, Madrid y otras comunidades. Hasta las dos de la madrugada, hora de entrega de las obras en el Museo, utilizando mayoritariamente acuarelas o técnicas mixtas, se dedicaron a retratar los lugares y monumentos más atractivos de la ciudad.