Este 1 de mayo será distinto a los anteriores Días del Trabajo. No habrá manifestaciones, pero sí es posible que veamos algún resbalón de la Ministra de Trabajo o alguien de su cuerda señalando a las empresas españolas y poniéndolas bajo la lupa de la opinión pública. Otra vez.

Es un error tratar de enfrentar a quienes buscan empleo con quienes lo crean y, más aún, en un momento en el que cada vez hay más personas buscando empleo y las empresas lo tienen muy difícil, ya no para crearlo, sino para mantener el que tienen.

Esta semana se ha conocido la Encuesta de Población Activa del primer trimestre, la primera que recoge el impacto de la COVID19 en el mercado de trabajo, y ha sido la primera EPA del primer trimestre de Castilla-La Mancha en la que sube el paro desde 2012. Nuestra región ya ha superado el 18% de paro y somos la Comunidad Autónoma que ha experimentado una mayor subida interanual (14%).

El Gobierno regional se excusará en que la EPA ha sido mala en toda España, y en eso tiene razón, pero mientras que la subida de la tasa de paro media en todo el país es de 0,6 puntos, en Castilla-La Mancha ha subido 1,5 puntos, más del doble.

Pero lo peor es que esta EPA no refleja la situación en toda su crudeza, ya que abarca enero, febrero y marzo y el Estado de alarma se aplicó muy al final de este periodo.

¡“Hannibal ad portas”!

Esta frase recogía el sentir de Roma al ver al ejército cartaginés a 5 kilómetros de sus puertas y con pocas defensas posibles, ya que el grueso de sus legiones se encontraba en Hispania, y así es como ha pillado a Castilla-La Mancha esta crisis, sin defensas, igual que la anterior e igual que la próxima si nada cambia, porque esta EPA ha vuelto a poner de manifiesto que hay regiones que aguantan una crisis mejor que otras.

A pesar de no tener el grueso de su ejército, el Senado romano no se quedó paralizado y organizó la defensa de la ciudad, movilizando a la infantería que le quedaba y enviando emisarios para retornar legiones. En Castilla-La Mancha el Gobierno se ha visto superado por las circunstancias.

Quizá no lo diga todo el mundo, pero a nadie con sentido común se le escapa que, en esta situación, para proteger a los trabajadores hay que ayudar a las empresas. Por eso es necesario reorientar los incentivos y ayudas regionales a las empresas y adaptarlos a la situación actual, porque la epidemia ha hecho que sea necesario cambiar el crecimiento por la supervivencia.

El 17 de marzo, hace 45 días, la Consejera de Economía y Empleo anunció un decálogo de medidas económicas de las que solo hemos visto aprobada una línea de avales. No se han modificado las bases del Plan de Empleo, ni del Plan Adelante, ni del Plan de Autoempleo, no se ha aprobado el anunciado “cheque exportador” ni se han creado nuevos programas.

En las antípodas de la inacción está Madrid, que aprobó el 26 de marzo una ayuda para autónomos afectados por la crisis, equivalente al pago de seis meses de sus cuotas, o Andalucía que el 8 de abril aprobó una medida similar.

Los programas de la Consejería de Economía y Empleo siguen presentando un diseño orientado al crecimiento empresarial, lo cual hoy en día es imposible, y no se han adaptado al nuevo escenario.

De igual modo, los incentivos regionales al empleo parten de la premisa de la creación de puestos de trabajo, en base a la cual, la empresa que crea un puesto de trabajo o convierte un puesto de trabajo temporal en indefinido recibe una subvención de algo más de 5.000 euros, siempre y cuando mantenga su volumen de empleo.

La situación actual obliga a rediseñar estos incentivos, ya que el objetivo de la política regional de empleo actual no se puede ceñir a la creación de puestos de trabajo, sino a la supervivencia de los existentes y, desde luego, con la que está cayendo, obligar a una empresa a mantener intacta su plantilla para recibir esta ayuda, le veta de forma indirecta para beneficiarse de la misma.

Actualmente, crear empleo no es posible para las empresas de la región y sus desvelos pasan por cómo mantener los que tienen y no despedir a nadie. Sí, no despedir a nadie. Porque para una pyme, despedir a un trabajador porque su negocio no genera los suficientes ingresos como para pagar su nómina, es un trauma.

Esto es lo que necesita el tejido empresarial y el mercado de trabajo regional y que, incomprensiblemente, el Gobierno de Page no le está proporcionando.

Por cierto, Aníbal finalmente no invadió Roma.

David Muñoz Zapata
Diputado Regional de las Cortes de CLM

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