InicioCulturaBlas de Cervantes Saavedra: hidalgo y regidor de Alcázar

Blas de Cervantes Saavedra: hidalgo y regidor de Alcázar

“En nuebe días del mes de Noviembre de mil quinientos cincuenta y ocho, bautizo el Rdo. señor Alonso Díaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso nombre Miguel, fue su padrino de pila Melchor de Ortega acompañados Juan de Quirós y Francisco Almendros y sus mujeres de los dichos”.

La partida bautismal que se conserva en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan abre así una historia familiar que sigue dando que hablar:

«En nuebe días del mes de Noviembre de mil quinientos cincuenta y ocho, bautizo el Rdo. señor Alonso Díaz Pajares un hijo de Blas de Cervantes Sabedra y de Catalina López que le puso nombre Miguel, fue su padrino de pila Melchor de Ortega acompañados Juan de Quirós y Francisco Almendros y sus mujeres de los dichos».

Partida de bautismo de Miguel de Cervantes en Santa María la Mayor de Alcázar de San Juan
Partida de bautismo de Miguel de Cervantes que se conserva en la parroquia de Santa María
de Alcázar de San Juan

Más allá del eterno debate sobre la autoría del Quijote, la pregunta menos atendida es otra: ¿quién fue Blas de Cervantes Sabedra, esposo de Catalina López y padre de Miguel? La documentación que se conserva en el Archivo Histórico Municipal y en el Archivo Parroquial de Santa María lo retrata con bastante nitidez: un hidalgo alcazareño que participó en la vida política de la villa, ocupó el cargo de regidor en varias ocasiones y llegó a ser alcalde de Hermandad del Concejo.

El linaje Cervatos-Cervantes: del norte gallego a La Mancha

Hay cierto consenso en que los apellidos Cervatos y Cervantes proceden de un mismo tronco, originario de los montes galaico-leoneses, en concreto de la comarca de los Ancares, en la parte oriental de Lugo. Allí se sitúa el actual Concejo de Cervantes, con parroquias como San Pedro de Cervantes y San Román de Cervantes y el antiguo castro de Santa María de Cervantes, del siglo I d.C. El topónimo remite a tierra de ciervos, animal que aparece en los escudos de armas de ambos linajes.

El cronista cordobés Juan de Mena (1411-1456), al servicio de Juan II de Castilla, dejó escrito en el Memorial que redactó por encargo del condestable Don Álvaro de Luna: «el linaje de Cervatos e Cervantes son de alta sangre, que vienen de ricos homes de León e Castilla que se llamaron Munios e Aldefonso… eran gallegos de nación, que venían de la rodilla de los reyes godos emparentando con los reyes de León… e por el lugar de Cervatos se llamaron así».

En 1085, el caballero Aldefonso Munio apoyó a Alfonso VI en la conquista de Toledo y recibió como premio la villa de Ajofrín. Uno de sus descendientes, Gonzalo Munios de Cervatos, reconstruyó el castillo de San Servando de Toledo y, quizá por similitud fonética o para diferenciarse de su hermano Pedro Alfonso, mudó el apellido de Cervatos a Cervantes. De ahí arrancan Juan Alfonso de Cervantes, comendador de Malagón en la Orden de Calatrava, y Alfonso Gómez Tequetique de Cervantes, casado con Doña Berenguela Osorio.

La generación siguiente alumbra a Don Diego Gómez de Cervantes y Osorio, esposo de Doña María de Cabrera y Sotomayor. Sus hijos, Frey Rui Gómez de Cervantes —prior de la Orden de San Juan— y Don Gonzalo Gómez de Cervantes —casado con Doña Beatriz López Bocanegra, hija del almirante de Castilla Micer Ambrosio de Bocanegra—, junto con sus nietos Don Rodrigo de Cervantes y López Bocanegra y Frey Diego Gómez de Cervantes (también prior de la Orden de San Juan, como su tío), conforman el tronco principal de los Cervantes. Sus ramas se extendieron por La Mancha, sobre todo por Tembleque, Consuegra, Madridejos, Camuñas, Villafranca y Alcázar.

El hermano de Gonzalo Munios, Pedro Alfonso de Cervatos, mantuvo el apellido original y figura entre los trescientos caballeros que conquistaron Baeza. El linaje Cervatos tuvo poca continuidad: en el Archivo Histórico Municipal de Alcázar solo asoma una referencia a un Pedro de Cervatos a quien, el 22 de octubre de 1490, el Concejo paga parte de los ocho mil maravedís acordados «para en cuenta y pago… porque esta villa no llevase t. nenguno a la guerra de Baza… y asy cerró esta cuenta».

Los Cervantes en Alcázar y los dos escudos

Astrana Marín, en su Vida Ejemplar y Heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, recoge dos escudos de armas distintos, ambos con dos ciervas, y precisa que uno de ellos es «el verdadero escudo de la casa de Cervantes, que venía confundiéndose con el de la casa de Cervatos».

Escudos de armas de las casas de Cervatos y Cervantes

Bajo el primero, este pie: «Escudo de armas de la Casa de Cervatos, confundido hasta ahora con el de la de Cervantes. (Ernesto de Vilches: Cervantes – Apuntes históricos de este apellido. Madrid, 1905)».

Bajo el segundo: «Escudo de la Casa de Cervantes. (Del Memorial de Juan de Mena – Ms. de la Biblioteca Nacional núm. 3.390)».

El alcazareño Francisco Lizcano y Alaminos, padre del pintor Ángel Lizcano, en su Historia de la Verdadera Cuna de Miguel de Cervantes Saavedra y López (Madrid, 1892), sostiene que una rama de los Cervantes se asentó en El Toboso tras su conquista. Uno de sus miembros, Don Lucas Cervantes y Quirós, hacia 1500 se instaló en Alcázar al casar con Doña Petronila Saavedra, hacendada en la villa. De ese matrimonio nació Don Blas de Cervantes Saavedra, casado a su vez con Doña Catalina López. Conviene marcar este pasaje con prudencia: los datos no se han podido contrastar de primera mano y se exponen como hipótesis.

Los hijos de Blas de Cervantes y Catalina López

En el siglo XVI, los archivos de Alcázar registran un buen puñado de personas apellidadas Cervantes. Entre ellas, el matrimonio de Blas de Cervantes y Catalina López, con los siguientes hijos:

Miguel, bautizado el 9 de noviembre de 1558. Su partida abre este texto y figura en el folio 20 del libro de Bautismos de Santa María la Mayor (1556-1636): «lo bautizó el Rdo. señor Alonso Díaz Pajares y fue su padrino de pila Melchor de Ortega acompañados Juan de Quirós y Francisco Almendros y sus mujeres de los dichos».

Tomás, bautizado el 30 de diciembre de 1560. En el folio 71 del mismo libro consta que «fueron sus padrinos de pila el sr dotor Ximénez y el licenciado contador Oviedo y Francisco López Boticario fueron madrinas Catalina hija de Oviedo y mª Díaz hija de Francisco López y la mujer del dotor Ximénez y testigo Juan López». Casó primero con Mari Díaz y, ya viudo, con Catalina del Campo —a su vez viuda de Francisco del Valle, con quien había tenido a Ana del Valle—. Su testamento, fechado el 30 de julio de 1604, pide enterramiento en la parroquia de Santa Quiteria. Nombra albaceas a su esposa Catalina, a su hermano Juan de Cervantes y a Fernando de Villaescusa, y herederos a sus hijos Inés, Diego, Gregorio, Jerónimo y otro por nacer. El 15 de abril de 1605, Catalina del Campo, ya viuda, vende unas casas en la calle San Andrés —hoy Emilio Castelar— a Doña Andrea de Úbeda.

Leonor, bautizada el 6 de febrero de 1566. En el folio 147 leemos: «la bautizó el padre Pedro Sánchez Galán y fueron sus padrinos de pila Gerónimo de Alcázar y su mujer Ana de Perea, acompañados el bachiller Juan de Alcázar y su mujer Catalina Ramírez y Diego Pérez de Taguada y su mujer Mari López». Casó con Francisco de Poyatos, dueño de una posada «en la que se aposentaban los soldados que pasaban». Tuvieron dos hijos, Francisco y Ana, según consta en el desaparecido archivo parroquial de Santa Quiteria. Las partidas de matrimonio y bautizo se incluyeron en el acta notarial que levantó Don Oliverio Martínez, publicada en septiembre de 1904 en el número 13 de La Ilustración Manchega.

Francisco, bautizado el 28 de abril de 1568. En el folio 196: «lo cristianó Pedro Díaz clérigo y fueron sus padrinos de pila Francisco López Boticario y Mari Díaz su sobrina, acompañados Juan de Alcázar y Diego Pérez de Taboada y sus mujeres». En 1612 fue testigo en la entrega de los bienes del Concejo a la nueva corporación. En 1614 salió elegido fiel mayordomo del Concejo por el estado de los hijosdalgo. El testamento de Jerónima Muñoz, esposa de Pedro Ramírez Bailén, fechado en 1622, revela que Francisco estuvo casado con María López la Bailena, hermana de Pedro Ramírez Bailén, y que tuvieron dos hijos, Antonio y Juan de Cervantes.

Juan de Cervantes, quinto hijo, nacido hacia 1562. Su partida no aparece en el libro de Bautismos de Santa María, pero sí asoma en numerosos documentos del Archivo Histórico Municipal. Lo apodaban el indiano por haber residido en México, donde llegó a ser tesorero de la iglesia de Tlaxcala. Regresó hacia 1596, año en que figura por primera vez en la relación de los hijosdalgo para la elección de fiel del Concejo. En 1604 era regidor por el estado de los hijosdalgo y firma en varias actas del libro de Acuerdos (1599-1609), entre ellas las que abordan la carestía de trigo y la hambruna de aquellos años. En 1612 fue alcalde de Hermandad. El 16 de noviembre de 1619 lo eligieron alcalde ordinario del Ayuntamiento. En 1621 ejerció de padrino en un bautizo. El libro de Protocolos de 1631 lo registra como testigo en la revocación de un poder y en una carta de obligación. Ese mismo año fue elegido de nuevo regidor, pero renunció alegando tener más de 60 años y estar enfermo.

Casó con Isabel Sánchez de Villaescusa, hija de Francisco Sánchez de Villaescusa. Fueron hijos suyos Basilio de Cervantes, residente en Manila en 1635, Felipe de Cervantes y Estasia de Cervantes, casada con Juan Delgado y madre de Catalina de San Gregorio, que profesaba en el convento de las clarisas de San José en Alcázar. Felipe y Estasia, ya viuda, vivían en México el 7 de octubre de 1640, fecha en que ante el escribano real Martín Sariñana otorgaron un documento de aceptación de la herencia paterna a favor del clérigo presbítero Francisco Romero Pradilla, mayordomo del convento de San José.

Blas de Cervantes en el Concejo: regidor y alcalde de Hermandad

La participación pública de Blas en la villa quedó bien documentada. En las elecciones del 15 de noviembre de 1572 salió elegido para ejercer el oficio de regidor o el de alcalde ordinario del Ayuntamiento por el estado de los hijosdalgo y acabó ocupando el de regidor. El acta de aquella elección merece reproducirse por su valor documental sobre cómo se nombraban los cargos del Concejo:

«En la Villa de Alcázar de la Orden de San Juan, sábado, quince días del mes de noviembre de mil e quinientos e setenta y dos años, estando juntos en la torre del ayuntamiento de ésta villa, a campana tañida, los magníficos señores Diego Remón e Hernando Díaz Guerrero, alcaldes, e Francisco Pérez Palomeque e Antonio González de Briones, e Juan Martín Españón, e Gonzalo Martín Barrejón, e Juan Román, e Alonso Romero, e Rui Díaz Maroto, e Juan Martín de Asensio, e Francisco Díaz Pajares, regidores de ésta villa. Dijeron que ellos se han juntado conforme a la costumbre y a la carta ejecutoria de Su Majestad a sacar del arca, que está para ello dispuesto que han de ser alcaldes e regidores e alguacil de esta villa desde mañana domingo hasta la dominica después de San Martín del año venidero de mil e quinientos e setenta y tres años. E mandaron abrir e se abrió la dicha arca que tenía tres llaves, e abierta se sacó de ella una arquilla, que e decía el título de ella: Seno de alcaldes y regidores del estado de los hijosdalgo e de los demás oficios que del dicho estado se acostumbran elegir. E mandaron abrir e se abrió la dicha arquilla, e mandaron llamar e se llamó un muchacho, que se dijo Antonio, hijo de Juan López Carrizosa, dijo ser de siete años y le mandaron sacar una cédula de la dicha arquilla, e sacó una cédula que decía ansí: López de Taboada.

Luego le mandaron sacar otra cédula e sacó ésta que dice ansí: Blas de Cervantes.

Luego mandaron sacar de la dicha arca otra arquilla que dice el título de ella: Seno de alcaldes ordinarios y regidores del estado de los hombres buenos y pecheros. E mandaron al dicho muchacho que saque otra cédula, e sacó otra cédula que dice ansí: el Doctor Francisco de Vargas.

Luego mandaron sacar otra cédula, e sacó otra cédula que dice ansí: Francisco de Mansilla.

Luego mandaron sacar e se sacó de la dicha arca otra arquilla que dice el título de ella: Seno de alguaciles del estado de los buenos hombres pecheros, e la mandaron abrir e se abrió y mandaron al dicho muchacho que saque una cédula e sacó una cédula que dice ansí: Alonso Díaz Abarquero.

Luego mandaron sacar otra cédula e se sacó ésta que dice ansí: Pedro Díaz Ropero.

E mandaron volver e se volvieron las dichas cédulas a las dichas arquillas de donde fueron sacadas y se cerraron las arquilla y la dicha arca y se llevaron las llaves los señores alcaldes e mandaron que estas suertes y elección se eleven al muy magnífico Señor el Licenciado Bolaños, Gobernador y Juez de residencia en esta Orden, para que en nombre de su Señoría escoja e dé las varas a los alcaldes e alguacil que han de usar los dichos oficios en ésta villa en el dicho año e los firmaron de sus nombre.

Testigos: Francisco Vela e Pedro del Campo, vecinos de esta villa.

El 13 de noviembre de 1575 fue elegido alcalde de Hermandad, oficio que oficializó al día siguiente con la toma de posesión: «En la villa de Alcázar a 14 de noviembre de 1575 los magníficos señores Juan Hidalgo y G. Martín Romero alcaldes y Hernando de Perea e Fernando de Aguilera e Juan Martín Españón e Rui López de Toledo… mandaron parecer ante si a Blas de Cervantes vecino desta villa e le mandaron que acepte el oficio de alcalde de Hermandad que le salió en suerte el cual lo aceptó e juró en forma de lo usar fielmente».

El 15 de noviembre de 1579 volvió a salir regidor por los hijosdalgo, según refiere Juan Leal Atienza en Fin de una Polémica (Ciudad Real, 1916). El 19 de noviembre de 1582 fue reelegido regidor, cargo que dejó el 24 de julio de 1583 para ocupar el de alcalde de Hermandad: «… por Real Provisión librada de los señores Presidentes y oidores de la Chancillería de Granada… mandó que… fuera excluido Blas de Cervantes regidor que era de los hijosdalgo y se le diera la vara del alcalde de Hermandad del estado de los hijosdalgos».

El 13 de noviembre de 1583, en una nueva insaculación, su nombre volvió a salir entre los regidores hijosdalgo, pero «mandose relanzar» (es decir, volverla a introducir en la arquilla) por estar ya ejerciendo de alcalde de Hermandad.

Su firma aparece también en ordenanzas relevantes para la villa, como la de conservación de pastos y montes o la de creación y control del pósito municipal. Lo encontramos asimismo, junto a su mujer Catalina López, en actos sociales como el bautizo de un hijo de Juan Hernández y Mari Díaz.

No consta la fecha exacta de su muerte. Las primeras anotaciones de defunciones y enterramientos en los libros parroquiales de Santa María se inician en la década de 1670, más de un siglo después de lo dispuesto por el concilio de Trento (1545-1563). Tampoco se conserva su testamento. Tuvo que fallecer entre 1584 y 1588: en 1584 cerró su mandato como alcalde de Hermandad y, en las elecciones del 12 de noviembre de 1589, en la arquilla de los hijosdalgo se sacó una cédula que decía «Blas de Cervantes, difunto». Las insaculaciones se renovaban cada cuatro años, lo que sitúa la anotación en noviembre de 1588.

Como apunta la historiadora María Soledad Salve, en 1583, por Real Ejecutoria, los oficios del Concejo de Alcázar quedaron repartidos a partes iguales entre el estado de los hijosdalgo y el estado llano o de los buenos hombres pecheros. Todos los cargos —alcaldes de Hermandad, alcaldes ordinarios, regidores, fieles y alguacil, además de los mayordomos de las iglesias y los hospitales— se elegían por un año, de San Martín a San Martín, con un descanso obligatorio mínimo de dos años entre cargo y cargo.

Para nombrar a los dos alcaldes ordinarios —el de los hijosdalgo y el del estado llano— se sacaban dos nombres de cada arquilla, que se presentaban al gobernador del Priorato. Este escogía a uno como alcalde y el otro quedaba como regidor. El cargo de alguacil seguía idéntico procedimiento, pero siempre se elegía entre el estado llano. Al día siguiente de la saca, en otra sesión, se extraían los dos alcaldes de Hermandad —uno por estado—, los ocho regidores restantes, los fieles y los mayordomos de las iglesias, todos sin necesidad de refrendo del gobernador.

El investigador Don Ángel Serrano aporta otra pieza familiar: Francisco López Boticario, natural de Campo de Criptana, casado con Doña Teresa López, fueron padres de Doña Catalina López, esposa de Blas. Es decir, suegros del regidor. Francisco López Boticario aparece como padrino en las partidas de bautismo de sus nietos Tomás y Francisco de Cervantes, y también interviene en la boda de Ana de Ortega, hija de Melchor de Ortega —el mismo padrino que figura en la partida de bautismo de Miguel de Cervantes—.

Los hermanos: Cristóbal y Antonio de Cervantes

Cristóbal de Cervantes, hijodalgo y hermano de Blas, se casó el 17 de febrero de 1570 en la parroquia de Santa María con Bernabela de Rojas, hija de Alonso Martín Falcón y Micaela de Rojas. En las elecciones de 1576 salió elegido para ejercer el oficio de alcalde ordinario o de regidor por el estado de los hijosdalgo y el gobernador lo escogió para alcalde ordinario. En 1594 figuró en el censo de hijosdalgo para la elección de alcaldes y regidores, sin que conste su elección.

Cristóbal y Bernabela ejercieron de padrinos en una boda de 1579, en otra el 22 de julio de 1582 y en una tercera el 2 de febrero de 1584. En 1589 apadrinaron a Martín, hijo de Sebastián Lorenzo y Francisca Martínez. El 16 de noviembre de 1603 vuelven a aparecer como padrinos en otro bautizo. Su testamento, fechado el 15 de septiembre de 1604, pide ser enterrado en Santa María, en la sepultura de su madre, y nombra heredera a su mujer Bernabela de Rojas y albaceas a ella misma y al sobrino Juan de Cervantes, yerno de Villaescusa e hijo de Blas.

Bernabela de Rojas, ya viuda, otorgó el 9 de noviembre de 1622 carta de poder a su sobrino el clérigo presbítero Fernando Moñino para que pudiera hacer su testamento. Manifestó su voluntad de ser enterrada en Santa María en la sepultura de sus padres y nombró a Fernando Moñino albacea y heredero, lo que apunta a que su matrimonio con Cristóbal no tuvo descendencia.

El otro hermano, Antonio de Cervantes, también hijodalgo, fue elegido fiel mayordomo del Concejo el 14 de noviembre de 1563 y todavía ejercía el cargo el 8 de noviembre de 1564 cuando se hicieron las insaculaciones. En la saca de 1569 salió alcalde de Hermandad por los hijosdalgo. En 1571 fue elegido para alcalde ordinario, pero quedó impedido por no haber transcurrido el descanso obligatorio de dos años. En noviembre de 1574 fue elegido regidor.

El 15 de agosto de 1579, tras la muerte del alcalde ordinario Juan Hidalgo, se sacaron dos cédulas para sucederle: una con su nombre y otra con la de Antonio González de Briones. El gobernador del Priorato escogió al segundo. El 13 de noviembre de 1583, mientras Blas era alcalde de Hermandad, Antonio fue elegido regidor, cargo que repitió en la saca de 1586. El libro de acuerdos del Ayuntamiento (1581-1594) registra que el 15 de enero de 1590 fue nombrado diputado de Alcabalas y Rentas Reales.

En el testamento de Doña Teresa de Mendoza (1603), esposa de Don Alonso de Ayllón Gutiérrez de Quesada, figuran como albaceas Antonio de Cervantes y su hijo Pedro de Cervantes, casado con Isabel de Mendoza —hija de Doña Teresa—, padres de Bernarda (bautizada el 18 de marzo de 1604 por Pedro Díaz de Villamayor) y Juan de Cervantes (bautizado el 28 de mayo de 1620 por Pedro Díaz de León). En ese testamento, Doña Teresa pide: «pido y suplico a las justicias y jueces competentes provean de tutor y curador de mi hija Clara, de ocho años de edad, a Pedro de Cervantes, mi yerno, atento quel dicho Alonso de Ayllón, mi marido, no tiene juicio y le está defendida la administración de los bienes». Una nota familiar elocuente sobre el estado mental de Don Alonso y la posición de esta rama de los Cervantes en la villa.

Este Pedro de Cervantes, primo de Miguel, fue precisamente el muchacho que sacó las cédulas de las arquillas en la saca de noviembre de 1582.

Otro hijo de Antonio fue Juan de Cervantes, casado con una hija de Pedro Ramírez Bailén el viejo, quien le vendió la mitad de un molino de viento en Campo de Criptana. El libro de Protocolos de 1613 detalla que la otra mitad pertenecía a Francisco Porras, vecino de Campo de Criptana, y que el molino era el segundo de la mano izquierda por el camino de los molinos entre ambas villas.

Otros Cervantes en Alcázar durante el siglo XVI

En los siglos XVI y XVII vivieron en Alcázar muchas más personas con el apellido Cervantes, formando una red familiar y social difícil de reconstruir por completo. A la documentación incompleta —faltan el archivo parroquial de Santa Quiteria, destruido en 1936, y el conventual de San Francisco— se suman los frecuentes cambios de apellido de la época. Además de los citados, conviene mencionar a otros que, por compartir apellido y momento, podrían estar emparentados con Blas:

Elvira de Cervantes, esposa de Francisco Gutiérrez. El primer libro de Bautismos conservado, datado en 1550, recoge el bautizo de su hijo Diego.

Ana de Cervantes, esposa de Juan García Muchotrigo. En 1555 figuran como padrinos en el bautizo de una hija de Juan Román y en 1559 de un hijo del matrimonio formado por Martín Gómez y María Alonso.

Pedro de Cervantes, bautizado en 1560, hijo de un (ilegible) de Cervantes y de Ana de Criptana.

Luisa de Cervantes, esposa de Pedro de Lara. El 18 de septiembre de 1560 bautiza a una hija con sus hermanas Ana, Mariana y Quiteria de Cervantes de madrinas. Su testamento (libro de Protocolos de 1603) pide enterramiento en Santa Quiteria, en la sepultura de sus padres.

Mariana de Cervantes, casada con Juan López Hidalgo Zarco, apadrinó el 1 de diciembre de 1585 a Catalina, hija de Diego Sánchez e Isabel de Toledo. El 20 de enero de 1613 ofició de madrina de boda de Marco Cerezo Meco y Catalina Martínez.

Quiteria de Cervantes, hermana de las anteriores, casada con Luis de Dueñas. Según el libro de Bautismos de 1561, fueron padrinos de Catalina, hija de Francisco Ramos y Francisca de Ximénez.

Melchor de Cervantes. Aparece el 7 de julio de 1558 en el bautizo de Magdalena, hija de Bartolomé Sánchez y Juana Rodríguez.

Baltasar de Cervantes, esposo de Francisca López. El 3 de junio de 1566 son padrinos en el bautizo de Luis, hijo de Luis Martínez Llorente. Un segundo Baltasar de Cervantes, posiblemente hijo del anterior, estuvo casado con Isabel Díaz, que el 9 de enero de 1612, ya viuda, vuelve a casarse con Sebastián Díaz Cencerrado.

María de Cervantes, casada con Juan López Hidalgo de la Oliva. Estaba emparentada por vínculo familiar con Doña Francisca Romero Gaytán, fundadora del convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid.

Otra María de Cervantes, esposa de Rodrigo Gutiérrez Saavedra el viejo.

Isabel de Cervantes, hija de Juan Gómez Tardío. Por estar muy enferma dictó testamento que recoge el libro de Protocolos de 1604, pero se recuperó y aparece después en varios bautizos.

María de Cervantes Tardío, hija de Gonzalo Martín Tardío y esposa de Alonso López de Villaseñor. En el libro de Protocolos de 1615 figura su testamento, fechado el 30 de agosto de 1614. En el testamento de su padre firma como testigo Luis de Cervantes.

Catalina de Cervantes, esposa de Fernando de Aguilera. De su hija Catalina, esposa de Jerónimo Romero Nieva, se conserva testamento del 27 de octubre de 1614, en el que nombra albaceas a su esposo y a sus hermanos García de Aguilera y Diego de Aguilera y Cervantes.

Diego López de Cervantes, natural de Camuñas y residente en Alcázar. El testamento de su viuda Isabel Díaz Gallego, fechado el 13 de julio de 1622, pide enterramiento en Santa Quiteria. Tras enumerar varios beneficiados apellidados Cervantes —algunos avecindados en Camuñas—, nombra albacea a su primo Diego de Aguilera y Cervantes, que aparece en el libro de Cuentas de Juan Bravo de Ayllón de 1635.

Fernando López de Cervantes. Por el libro de Cuentas de Juan Bravo de Ayllón sabemos que en esos años tenía arrendado, junto con Juan García de la Veldad, el monte del Arenal. Junto al monte del Acebrón y la dehesa de Villacentenos, fue uno de los principales sitios de producción de bellotas, base de buena parte de la economía alcazareña de entonces.

Hasta aquí un repaso a la documentación que conservan los archivos sobre Blas de Cervantes Saavedra y su entorno más próximo, tantas veces nombrado y tan poco conocido en realidad, en una etapa que coincidió con la edad de oro de Alcázar de San Juan.

Para profundizar en el contexto cervantino de la villa, conviene asomarse al trabajo de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, a la historia de la parroquia de Santa María la Mayor recopilada por María Soledad Salve y al contexto histórico de la época de Cervantes.

Manuel Rubio Morano · Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

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