El pasado viernes, como vienen haciendo los últimos años, las dos asociaciones acompañadas de medio centenar de vecinos y vecinas se concentraron frente a al coso alcazareño pidiendo el cese de la tauromaquia, y la violencia que ésta supone según ellos, en el municipio. Se escucharon cánticos como “los niños a jugar y no a ver matar”, “menos tradición y más educación”, “cultura el Quijote, vergüenza el capote” o “maltrato animal al código penal”. A su despedida, cuando la faaena ya había comenzado, se despidieron al cántico “Toro, hermano, estamos a tu lado”.

La concentración se llevó a cabo sin incidencias y en todo momento estuvieron las fuerzas de seguridad del municipio.

En su manifiesto quisieron recordar los inicios del movimiento antitaurino en Alcázar de San juan:

“Un año más nos concentramos ante esta plaza utilizada para torturar hasta la muerte a seis animales, con el beneplácito de nuestro Ayuntamiento y camuflado bajo la excusa de la tradición. Tradición que ciertamente y por desgracia existe desde hace muchos siglos, pero no debemos ni queremos olvidar que esta forma de maltrato animal ha tenido a lo largo de la historia a muchos detractores. La mayoría de ellos serían ciudadanos comunes pero también ha habido grandes personajes históricos que han mostrado su discrepancia con esta cruel tradición, como por ejemplo: la Reina Isabel I (conocida como La Católica), Francisco de Quevedo, Giner de los Ríos, Fernán Caballero, Emilia Pardo Bazán, Azorín, Machado, Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Santiago Ramón y Cajal y muchos más hasta llegar a la actualidad dónde siguen esta estela personajes relevantes de nuestra cultura como: Amaral, Dani Rovira, Pilar Rahola, Aleix Espargaró, Clara Lago, Rosa Montero y un largo etcétera.

Por todo ello, no queremos olvidar que en nuestro pueblo Alcázar, el movimiento antitaurino lleva ya años haciendo oposición a este maltrato. Ahora vamos a tirar de hemeroteca y de los testimonios de algunos de sus protagonistas ,supervivientes, y vemos que se remonta al año 1983, cuándo un grupo de ecologistas procedentes, como otros muchos de nuestra provincia, de la lucha contra el proyecto de campo de tiro en Cabañeros, formaron el colectivo ecologista Taray, bastante activo durante más o menos una década. Sus principios eran ecologistas, pacifistas y animalistas, aunque en aquellos tiempos no se utilizase este término, pero siempre defendieron los derechos de los animales: tiro pichón, toro embolado… Y en el campo concreto de la mal llamada “fiesta nacional” protagonizaron algunas “batallitas”, sobre todo, cuando llegaba la Feria cuando intentaban concienciar sobre el tema del maltrato animal gratuito y para divertimento, tanto en la prensa escrita, carteles, programas de radio, pegatinas, cuadernillos folletos, recogida de firmas…además de reuniones con las autoridades para discutir sobre el tema y exigir que se cumpliese la ley sobre prohibición de entrada de menores a este tipo de mal llamados espectáculos, aunque la vulneración de la misma se repetía año tras año.

Precisamente en uno de esos repartos de información previa a la corrida, en el año 1985, cuando repartíamos documentos sobre la cara oculta del espectáculo, que analizaba la tortura a la que someten a los toros, antes, durante y después de las corridas, ocurrió un hecho bastante lamentable, que pudo acabar en tragedia:

Uno de los miembros del grupo fue atacado y perseguido por varios de los rejoneadores que actuaban ese día, siendo perseguido, hasta caer al suelo, quedando ante las patas de uno de los caballos. Este hecho fue denunciado y en juicio posterior condenado el rejoneador, Ángel Peralta, al pago de una multa de 5000 pts. más costas procesales.

Han pasado los años, casi 40, y ahora hay personas jóvenes, pertenecientes a organizaciones de protección animal incluso formando en los últimos años una Asociación a nivel provincial luchando por las mismas ideas.

Alguien podría decir, y es cierto, que no se ha conseguido el objetivo buscado, que se sigue viendo lejano, que algunos de los de antes nos equivocamos al pensar que aquella democracia que pareció surgir con ganas, tendría más sensibilidad por estos temas, pero no fue así.

Pero eso no es motivo para dejar la lucha, porque un día llegará la verdadera cultura, que nada tendrá que ver con la tortura, ni con la explotación de ningún ser vivo. Porque si el efecto mariposa existe, si la concienciación es el camino, hay que creer que los momentos históricos cambian afortunadamente, pero no solo por el paso del tiempo, sino por un cúmulo de factores
entre los cuales nosotras/os hemos tenido, aunque haya sido modestamente, un pequeño protagonismo, y lo seguiremos teniendo mientras el cuerpo aguante porque la esperanza sigue en la caja de Pandora.

Hoy, aquí, nos juntamos todas y todos los que hemos formado parte de la historia Antitaurina de Alcázar (que seguirá creciendo con los años), jóvenes y no tan jóvenes unidos por una lucha:

¡ TAUROMAQUIA ABOLICION!”