El conocido comunicador alcazareño Marcos Galván fue el encargado de realizar, el sábado 16 de diciembre, el tradicional pregón navideño en la iglesia de San Francisco. Una bienvenida a la Navidad que realizó con sencillez, apoyándose en sus vivencias cotidianas y recuerdos infantiles, entre los que no faltó un guiño a la música, parte importante de su profesión como locutor de radio y DJ. La alcaldesa de Alcázar y otros miembros de la corporación municipal asistieron al acto. La primera edil puso en valor la solidaridad del pueblo de Alcázar.

La época navideña se asocia tradicionalmente a valores como la paz, el amor y la solidaridad; valores que impregnan lo que conocemos como el espíritu de la Navidad. Sobre estos valores habló el pregonero de este año, Marcos Galván y la alcaldesa de Alcázar. El primero, subrayando la importancia que tiene la fé en la vida cotidiana de muchas personas; así como la reunión familiar que propician las fechas navideñas. Un sentimiento de unión que destacó recordando algunas de sus vivencias infantiles. No se olvidó tampoco de la música, que le ha acompañado a lo largo de toda la vida, señalando que uno de los singles más vendidos de la historia es el tema navideño ‘Last Chritsmas’ de Wham. Un pregón sencillo y emotivo que concluyó con unos versos, al estilo de los trovadores, y deseando una feliz Navidad a vecinos y vecinas.

También deseó felicidad la alcaldesa alcazareña que destacó que los valores navideños “nos unen e identifican a todos porque son valores universales y humanos”. En este sentido, destacó la solidaridad como emblema del pueblo alcazareño. Recordó el importante papel de las ONG locales para ayudar a salir de la crisis -en coordinación con Servicios Sociales- a muchas familias de la localidad, así como para ayudar a los países en desarrollo a través del Consejo Local de Cooperación. “Alcázar ha sabido interiorizar muy bien los valores navideños y tratamos de llevarlos a la práctica durante todo el año”.

 

El acto concluyó con la actuación de la Coral de San Francisco que, este año, se arropó también con las voces blancas de niños y niñas que interpretaron sus propios villancicos.