El cierre de las actividades de la Semana de la Once ha sido con un taller de lectoescritura, con él se pone fin a una semana de acciones tendentes a la sensibilización de la población sobre los retos a los que cada día se enfrentan las personas con discapacidad visual.

El director de la agencia de Alcázar de San Juan, Alberto Parra, explica que la semana finaliza con una actividad denominada “pon tu nombre en braille” que se ha celebrado en la Castelar. En este taller se ha dado a conocer la labor de la ONCE y el código de lectoescritura con el que se manejan.

Durante toda la semana se han realizado charlas y actividades de sensibilización como un desayuno a ciegas en el que participaron la concejala de Bienestar Social, Patricia Benito, y la alcaldesa, Rosa Melchor.

Para el director de la Agencia de Alcázar la semana ha sido un éxito ya que ha convocado a mucha gente en las actividades que han programado por lo que cree que han conseguido el objetivo de informar y sensibilizar a la población en general. Pretende que toda la sociedad tenga en cuenta que la discapacidad visual requiere una serie de adaptaciones y herramientas y “un pueblo accesible para que podamos realizar nuestra actividad con autonomía”.

Considera que la línea en la que están trabajando con la administración es la adecuada y se coordinan para implantar la medidas de seguridad y de eliminación de barreras que vayan bien para todo tipo de discapacidad que, al final no es solo para las personas con discapacidad, sino que se puede extrapolar a las personas mayores o a un carrito de bebé. Al final, “todos, día a día, necesitamos facilidades y la eliminación de barreras nos ayuda a todos”.

Para Patricia Benito, concejal de Servicios sociales, la participación en el desayuno a ciegas “fue una experiencia increíble. Las personas que estábamos participando en la actividad sabíamos que al cabo de una hora íbamos a volver a tener nuestra visión, pero pensar que una persona no la recupera te permite observar mucho mejor las necesidades que tienen”. De esta manera relataba la concejala detalles que muchas veces no apreciamos y son dificultades añadidas como que el final del pasamanos no coincide con el final de unas escaleras o que los pasos de peatones no tengan el suelo especial. Recordaba las dificultades con las que se encontró en esa experiencia, como untar una tostada o limpiarte los dientes. “Todos deberíamos pasar por una experiencia como esta para darnos cuenta, y plantearnos cómo podríamos facilitarles la vida a cada una de estas personas”.

El director de la agencia, Alberto Parra, destacaba la importancia de que todos los productos lleven el nombre el braille para que ellos puedan distinguir entre un paquete de leche o de zumo. Los medicamentos ya los llevan por ley, pero no así los productos de alimentación.