Inicio Blog Página 8737

Castilla-La Mancha destina más de 255.000 euros a proyectos de Acción Humanitaria y de Emergencia

0

Castilla-La Mancha destina más de 255.000 euros a proyectos de Acción Humanitaria y de Emergencia en 2020.

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) publica este martes la resolución de la Viceconsejería de Servicios y Prestaciones Sociales por la que se establece el crédito presupuestario disponible durante este año, para atender las obligaciones de contenido económico derivadas de las subvenciones para financiar proyectos de Acción Humanitaria y de Emergencia.

En este sentido, el Ejecutivo autonómico ha dado respuesta durante el año 2019 a 11 proyectos con una media de 30.000 euros por proyecto, para la asistencia de Emergencia a población desplazada en el Norte de Nigeria, para mitigar la crisis alimentaria en Mauritania, para reducir la vulnerabilidad en la salud de la población sur-sudanesa en Uganda o para paliar la desnutrición y la hambruna en la población saharaui, entre otros.

De esta forma, según ha indicado la consejera de Bienestar Social, Aurelia Sánchez, “el Gobierno de Castilla-La Mancha pone de manifiesto su compromiso con las políticas de Cooperación Internacional y su convicción y obligación de aliviar el sufrimiento humano, así como la solidaridad y altruismo de la sociedad castellano-manchega frente a las necesidades y las realidades de aquellos que peor lo están pasando y que son más vulnerables”.

Se entiende por ayudas de emergencia, dada la necesidad de una acción inmediata, el conjunto de acciones de ayuda proporcionada con un carácter de urgencia y no discriminado a los afectados por un desastre, epidemias y pandemias, con el fin de aliviar sus condiciones de vida, a través de la provisión de los bienes y servicios básicos.

La subvención máxima a conceder podrá ser del 100% del coste total del proyecto y el importe máximo individualizado por cada proyecto subvencionado no excederá de 30.000 euros.

Las solicitudes podrán presentarse, hasta el próximo 31 de octubre, mediante el envío telemático de los datos a través del formulario incluido en la sede electrónica de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en la dirección http://www.jccm.es.

También se pueden solicitar en el registro de los servicios centrales de la Consejería de Bienestar Social o en el de sus direcciones provinciales, así como en cualquiera de los lugares previstos en la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.

La entrada Castilla-La Mancha destina más de 255.000 euros a proyectos de Acción Humanitaria y de Emergencia se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

El DOCM publica hoy la declaración como BIC de las 16 torres de telegrafía óptica de la provincia de Cuenca con la categoría de Sitio Histórico

0

El Diario Oficial de Castilla-La Mancha publica hoy el acuerdo adoptado por el Consejo de Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha por el que se declaran Bien de Interés Cultural las líneas de telegrafía óptica de la provincia de Cuenca, con la categoría de Sitio Histórico.

Se trata de torres tipo atalaya, construidas a mediados del siglo XIX que funcionaban con un sistema de espejos. Su uso en España, casi militar, fue muy corto porque al poco tiempo se introdujo en el territorio nacional la telegrafía por cable.

La provincia de Cuenca cuenta con el mayor conjunto de torres de telegrafía óptica del territorio nacional, que formaban parte de la línea Madrid-La Junquera y del ramal de la capital conquense, un patrimonio singular con un valor histórico y paisajístico indudable.
Las torres se encuentran en diferentes términos municipales de esta provincia de Cuenca.

El despliegue de las líneas viene marcado por 16 torres en diferentes estados de conservación y por los espacios sobre los que se asentaron dos de las cuatro torres desaparecidas.

Con esta declaración no solo se está protegiendo un bien patrimonial, sino también un bien científico y además se fomenta el turismo en la zona.

En concreto, las torres objeto de protección se encuentran en los términos municipales de Belinchón, Tarancón, Almendros, Saelices, Montalbo, Villares del Saz, Olivares, Valverde del Júcar, Olmedilla de Alarcón, Motilla del Palancar, Iniesta, Graja de Iniesta, Cuenca, Villanueva de los Escuderos, Abia de la Obispalía, Torrejoncillo del Rey, Campos del Paraiso y Uclés.

En Castilla-La Mancha, hasta la fecha, hay un total de 644 Bienes de Interés Cultural (BIC), de los que 92 se encuentran en la provincia de Albacete, 108 en la de Ciudad Real, 99 en la de Cuenca, 104 en la de Guadalajara y 238 en la de Toledo. A estos hay que sumar otros tres lugares que corresponden a la región en general.

Del total de BIC, 499 son monumentos, 50 zonas arqueológicas, 35 conjuntos históricos, 22 construcciones de interés patrimonial, 19 bienes inmateriales, 11 sitios históricos, cuatro elementos de interés patrimonial, un yacimiento arqueológico de interés patrimonial, una colección, una zona paleontológica y un jardín histórico.

La entrada El DOCM publica hoy la declaración como BIC de las 16 torres de telegrafía óptica de la provincia de Cuenca con la categoría de Sitio Histórico se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

El jefe del Servicio de Cirugía del Mancha Centro, primer español Miembro Honorario del Fellow Europeo de Cirugía Mínimamente Invasiva

0

La Unión Europea de Médicos Especialistas, a través de su Sección de Cirugía Laparoscópica, ha nombrado Miembro Honorario del Fellow Europeo de Cirugía Mínimamente Invasiva al jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Mancha Centro, el doctor Carlos Moreno.

La Unión Europea de Médicos Especialistas vela por la formación médica continuada en cirugía y el desarrollo profesional. Además, establece estándares homologables entre los países de la Unión Europea y desarrolla sistemas de control de calidad en cirugía.
Se trata de la primera vez que un médico español logra una distinción que se concede a cirujanos europeos con una amplia y reconocida experiencia en el campo de la cirugía laparoscópica.

El doctor Carlos Moreno la recoge tras una dilatada carrera como especialista dedicado a esta técnica quirúrgica. Una carrera que comenzó en el año 1995, tras finalizar su periodo de residencia en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. De allí se marchó a ampliar estudios a Estados Unidos, primero al The Whasington Cancer Institute y después al Cedars-Sinai de Los Ángeles. De allí al Hospital André Vesale en Bélgica y, después, al Department of Hepato-Pancreato-Biliary and Liver Transplantation Surgery de la Universidad de Heidelberg (Alemania), donde obtuvo el grado de Doctor y la certificación de la European Board o Surgery Qualification.

Desde el año 1996, el doctor Carlos Moreno ha desarrollado su actividad en la Gerencia de Atención Integrada de Alcázar de San Juan, donde es jefe del Servicio de Cirugía desde el año 2007 y gestiona los servicios de Cirugía de los hospitales de Alcázar de San Juan y Tomelloso.

“Es para mí una satisfacción haber recibido esta distinción tras muchos años de una intensa actividad y dedicación a la cirugía, especialmente a la laparoscópica”, ha afirmado el doctor Moreno.

El doctor Carlos Moreno ha hecho extensivo este reconocimiento al resto de sus compañeros del Servicio de Cirugía de la Gerencia de Atención Integrada de Alcázar de San Juan.

“Con independencia de que sea una distinción individual, me gustaría destacar que no deja de ser un reconocimiento al Servicio de Cirugía en el que he desarrollado toda mi carrera y quiero agradecer a mis compañeros su trabajo y la ayuda prestada para conseguir éste y otros logros. Además, es para mí un orgullo poder mostrar en Europa la calidad del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, al que agradezco los medios que pone a nuestro alcance para poder ofrecer a los ciudadanos una cirugía moderna y tecnológicamente innovadora”, ha explicado el doctor Moreno.

Formación e investigación

Además de sus responsabilidades clínicas y organizativas, el doctor Carlos Moreno mantiene una constante actividad en las áreas de formación e investigación. Es profesor de la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad de Castilla-La Mancha y participa tanto en la dirección de las tesis doctorales como en tribunales calificadores de las mismas.

Asimismo, ha participado en numerosos proyectos de investigación y es autor o coautor de más de 250 comunicaciones presentadas en reuniones nacionales e internacionales.

También ha publicado 80 artículos en revistas y libros científicos y es ponente habitual en reuniones de especialistas formando parte, además, de comités para organizar importantes eventos científicos.

Por último, destacar que el doctor Carlos Moreno forma parte de importantes sociedades científicas (AEC, AECP, EAES, GERM, IFSO y SECO), ha sido coordinador de la Sección de Cirugía Mínimamente Invasiva e Innovación Tecnológica de la Asociación Española de Cirujanos, es miembro del Colegio Americano de Cirujanos y, en la actualidad, es secretario del Grupo Español de Rehabilitación Multimodal.

La entrada El jefe del Servicio de Cirugía del Mancha Centro, primer español Miembro Honorario del Fellow Europeo de Cirugía Mínimamente Invasiva se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

Artículo de opinión: Úrsula López “Corregir el futuro”

0

Me acuerdo de aquellos versos de Machado: “Hombres de España, ni el pasado ha muerto ni está el mañana -ni el ayer- escrito”. Me acuerdo cuando pienso en lo vivido en los últimos meses en Castilla-La Mancha en el ámbito sanitario a cuenta de la crisis del coronavirus. Y en lo que puede venir. Bien es cierto que una pandemia de estas características solo podía suponer una complicación extremadamente difícil de lidiar para cualquier gobierno en términos de gestión. Pero hablemos claro: al Gobierno de Castilla-La Mancha le pilló el toro porque no vio -o no quiso ver- lo que algunos le advertíamos ya a principios de marzo. El virus chino no era ninguna broma, y la escalada de contagios en nuestra vecina Italia era un aviso definitivo que de ninguna manera de debía obviar.

La Junta nos tachó de alarmistas y miró para otro lado, como el niño que se tapa los ojos para que por arte de magia desaparezca aquello que le aterra. El coronavirus le estalló en la cara al gobierno de Emiliano García-Page y el descontrol de brotes y contagios precipitó una situación sin precedentes. Las consecuencias las vimos y las sufrimos todos en carne propia o en la experiencia cercana de familiares y amigos. Caos en los hospitales, caos en los centros de salud, caos en las residencias de mayores. Falta de material de protección para nuestros sanitarios, falta de infraestructuras y de personal, falta de respiradores.

Castilla-La Mancha fue una de las comunidades autónomas de España con mayor índice de contagios en relación a su población y con mayor tasa de mortalidad. Pero García-Page, en su línea, echó la culpa al empedrado, esforzándose más en la búsqueda de excusas que en la búsqueda de soluciones. Probablemente en términos de rentabilidad electoralista sería interesante para mi partido dedicarse a exprimir el limón de la crítica, apelando con machacona insistencia a la falta de previsión, al desastre organizativo, a la gestión fallida de un ejecutivo absolutamente superado por las circunstancias. De un Emiliano García-Page más volcado -siguiendo el ejemplo de su jefe Pedro Sánchez- en la propaganda que en la gobernanza.

Pero Ciudadanos no vino a la política para eso. Y yo tampoco. Yo soy médico de familia y mi labor consiste en procurar el bienestar de mis vecinos. De mirar por ellos, por su salud, por su vida. Y eso pasa, en lo que a la Covid se refiere, por corregir el futuro. Sí. Corregir el futuro para evitar que se repita el desastre. Y ojo. Corregir el futuro no implica olvidar el pasado, que nadie se confunda. Llegará el momento de que el presidente de la Junta, el consejero de Sanidad y el resto de responsables del caos sanitario den explicaciones, rindan cuentas a la ciudadanía y, en su caso, asuman las debidas responsabilidades. Porque su lamentable gestión ha tenido consecuencias demasiado graves como para ser pasadas por alto. La memoria de esta diputada y del conjunto de la sociedad castellanomanchega es suficientemente consistente como para que ningún dirigente, por mucha habilidad que tenga en la propaganda política, pueda escapar de su destino.

Pero corregir el futuro pasa por sentar las bases para que no se repitan los mismos errores. El castigo es compatible con el remedio. Por eso Ciudadanos, en su labor de oposición responsable y útil a la ciudadanía, ha acordado con el grupo del PSOE y con el propio Gobierno, en el contexto del Pacto para la Reconstrucción de Castilla-La Mancha, una ley de Reserva Estratégica de Material Sanitario. El proyecto de ley fue presentado recientemente y si se cumple lo provisto la ley será aprobada en cuestión de semanas. Elaborada en colaboración con sanitarios y farmacéuticos, implica el blindaje de una partida presupuestaria de 640 millones de euros de los presupuestos autonómicos para garantizar que hospitales, centros médicos, residencias de mayores y centros sociales dispongan de material de protección suficiente ante posibles rebrotes del Covid-19 o ante otras futuras emergencias sanitarias.

Gracias a esta ley se descarta que un eventual colapso en el mercado impida a estos centros dotarse de manera adecuada, como ya ocurrió en los meses de la primera oleada del coronavirus. No volveremos a pasar la vergüenza de ver a trabajadores de residencias cubiertos con bolsas de basura o a médicos reutilizando durante días la misma mascarilla. La norma garantizará, asimismo, que las reservas de material se encuentren físicamente en Castilla-La Mancha, de modo que ningún cierre de fronteras o retención en ningún aeropuerto impida que los equipos de protección lleguen a quien los necesite. Asimismo, la ley creará los mecanismos de inspección necesarios para garantizar su cumplimiento y que tanto el material sanitario como las instalaciones en las que se almacene cumplan los debidos estándares de calidad.

En definitiva, cuando la voluntad de servicio público, la responsabilidad y el sentido de la lealtad a la ciudadanía se impone a los instintos viscerales, la política se convierte en un espacio de resolución de problemas. Claro que no podremos corregir el pasado, pues los errores cometidos por la Junta son de tal calibre que sus efectos han dejado una huella imborrable, que no será olvidada por las miles de familias de la región que han sufrido en sus carnes la desidia, el desdén y la soberbia de los responsables autonómicos, con el consejero de Sanidad al frente. Tampoco yo lo olvidaré, pues en mi centro de salud de Manzanares he sufrido la situación en primera línea de batalla. Sé de lo que hablo. Y me ahorro explicarles lo que sentí escuchando en repetidas ocasiones al presidente de Castilla-La Mancha quitar hierro a la situación, en un ejercicio de cinismo que yo jamás había visto.

Pero ante la imposibilidad lamentable de corregir el pasado, de volver el tiempo atrás, de evitar lo que ya es inevitable, el desastre que quedará siempre marcado en nuestra memoria, la posibilidad de corregir el futuro, en la previsión de que la amenaza del Covid sigue viva. No podemos permitir un nueva crisis del sistema sanitario. Hemos tomado cartas en el asunto como única oposición responsable toda vez que ha quedado en evidencia la incapacidad de la Junta para gestionar por sí sola nada que no sea su propio aparato de propaganda. Por el bien de todos hemos obrado con responsabilidad, lealtad y altura institucional. Siguiendo el mandato de una amplia mayoría de la sociedad que demanda de sus representantes políticos más unión y menos enfrentamiento estéril. Más soluciones y menos vetos. Porque la crítica, por feroz que sea, puede y debe ir siempre acompañada de alternativas para, a falta de corregir el pasado, corregir el futuro, que no es poco.

La entrada Artículo de opinión: Úrsula López “Corregir el futuro” se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

Un alumno de la Escuela de Ajedrez de Quintanar, Subcampeón en el II Open Internacional de Valdepeñas

0

Los días 25 y 26 de julio se celebró en Valdepeñas la segunda edición de los torneos sub 16 y sub 22 caracterizado por la vuelta a los tableros físicamente tras la situación vivida por el Covid-19. Es por esto que se guardaron todos los protocolos para garantizar la seguridad, desde distancias de 3 metros entre tableros hasta la desinfección, antes, durante y después, de las partidas, control de temperatura, gel hidroalcohólico y reparto de mascarillas.

La participación fue notablemente buena con una participación de más de 200 jugadores de toda España y de todas las edades.

Referente a los resultados no pudo ir mejor para la Escuela de Quintanar de la Orden ya que contaban con la participación de Carlos Pérez, que quedó Subcampeón del Torneo con seis victorias y una sola derrota, subiendo 37 puntos de ELO FIDE y superando la barrera de los 1.600.

El torneo, que será válido para ELO FIDE y FEDA, estaba organizado por el Club de Ajedrez Los Molinos en colaboración con el Ayuntamiento de Valdepeñas.

La entrada Un alumno de la Escuela de Ajedrez de Quintanar, Subcampeón en el II Open Internacional de Valdepeñas se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

Alcázar de San Juan y su tradición cervantina

0
Proemio de Vicente de los Ríos a la edición de 1780 de la Real Academia Española

La tradición cervantina de Alcázar de San Juan viene prácticamente desde el propio nacimiento de Miguel, cuya partida de bautismo se conserva en la parroquia de Santa María la Mayor. Esta tradición, por tanto, viene de muy lejos y no sólo se sustenta en la partida de bautismo, sino de la fe de vida directa que dan sus coetáneos y que nos ha llegado a través del testimonio de Fray Alonso Cano.

En el proemio a la edición de 1780 de la Real Academia Española, el académico y militar Vicente de los Ríos, Miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia Española en Madrid, cuando se refiere a la partida de bautismo existente en Alcázar de San Juan, dice que hay razones para creer que esta ciudad es la patria de Miguel de Cervantes por razones de peso como es la de que en ella aparece el apellido Saavedra (que no aparece en ningún miembro más de la familia de Alcalá) y también en el hecho de tener añadida una nota al margen en la que se asegura que el autor del Quijote es el mismo de quien habla dicha partida y que fue incorporado a ella de forma manuscrita por Blas de Nasarre, bibliotecario mayor del reino cuando la encontró en 1748.

También dice el proemio que no sólo por estas razones se inclinaron muchos sujetos de sólido juicio a creer que Alcázar es la patria de Cervantes, entre estos merece un distinguido lugar el erudito Ilmo. Sr. Don Fray Alonso Cano, Obispo de Segorbe, que inquirió el origen de esta tradición la cual se propagó y se conserva entre los hombres más hábiles de esta ciudad. Alonso Cano comentaba que don Juan Francisco Ropero, Agente fiscal de la Cámara de Castilla que en Alcázar de San Juan tiene su patria, fue pasante de un célebre abogado llamado Quintanar, que aseguraba haberle dicho este, repetidas veces al pasar por una de las casas del lugar: “esta es la casa donde nació Miguel de Cervantes autor del Quijote, y lo digo y prevengo a Vm. Con el mismo fin que a mí, siendo mozo y pasante del Doctor Ordóñez, me lo decía este, pasando igualmente por aquí, es a saber, para que se conserve la tradición”.

Proemio de Vicente de los Ríos a la edición de 1780 de la Real Academia Española

Sigue Vicente de los Ríos diciendo que el mismo Juan Francisco Ropero averiguó que la pasantía de Quintanar con el Doctor Ordóñez fue por los años de 1690, siendo este ya muy anciano, de lo que se infiere que pudo haberlo oído y entendido de los mismos que conocieron personalmente a Miguel de Cervantes que murió entrado ya el siglo XVII.

Es cierto que estos argumentos, como los de que el autor conocía de forma fehaciente La Mancha, sabiendo perfectamente lo que eran los batanes, conviviendo con los molinos de viento, conociendo la ubicación de las lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos, no son de peso como para determinar Alcázar de San Juan como la patria de Cervantes, pero no dejan de ser elementos discordantes que chirrían y mucho con la versión oficial.

Uno de los hechos al que los que los alcalaínos más se agarraban para autoproclamarse como patria de Miguel era que él mismo reconoció haber estado en la batalla naval de Lepanto y que por la edad del Miguel nacido en Alcázar (13 años), no podía haber sido el que tomase parte de aquel formidable combate. Pues bien, no solo la historia de Vicente de la Rosa (DQ 1, 51) desmiente esa versión de que un niño no podía estar en el ejército, sino que el propio Alonso Martínez de Leiva cuenta como con nueve años se enroló en las galeras de Nápoles de las que su padre era el capitán general. Además, otro dato nuevo recientemente encontrado se ha venido a añadir en favor de nuestra tesis, y es la relación de heridos que se encuentran en el hospital de Mesina, recuperándose de la batalla de Lepanto, en la que hay muchos soldados “que salieron heridos y mucha parte de ellos mancos”. En esta relación con la que Juan de Austria justificó a su hermano Felipe II los gastos originados por ayudas de costa con la que socorrer a los esforzados luchadores de Lepanto (y en la que algunos pasaban extrema necesidad), se encuentran dos soldados con el nombre Miguel de Cervantes, uno en la página 10 y otro en la página 16 -la última de esta relación-, siendo el nombre que la cierra justo antes del resumen que informa de las ayudas entregadas a 409 personas (no se trata del mismo Cervantes que recibe dos ayudas, sino que son dos personas distintas y contadas como tales) por un total de 17.606 escudos.

Pero volviendo a las personas que habían ido transmitiendo de una generación a otra que Miguel de Cervantes era de Alcázar de San Juan y que vivía en una casa situada en la plaza de la Rubia del Rosquero (actual plaza de Cervantes) hasta llegar a oídos de Fray Alonso Cano, vamos a arrojar luz sobre quiénes eran estas personas y lo fiable que puede resultar la información que de ellos proviene.

Comenzamos con Fray Alonso Cano Nieto, (Mota del Cuervo, Cuenca, 23 de enero de 1711-Segorbe, Castellón, 7 de abril de 1780), religioso trinitario calzado, Redentor General, Calificador de la Suprema, Ministro Provincial de Castilla de la Orden de la Santísima Trinidad, teólogo de Su Majestad en la Real Junta de la Inmaculada Concepción, censor de libros, académico de número de la Real Academia de la Historia, examinador sinodal de Toledo y Obispo de Segorbe. El 5 de abril de 1768 el rey Carlos III de España firmó una orden dirigida a las tres órdenes redentoras de trinitarios calzados, trinitarios descalzos y mercenarios, por la que hacía saber su voluntad de concertar un canje de cautivos argelinos por españoles, rescatando al mismo tiempo a todos los españoles que hubiese cautivos en Argel. El rey nombró redentores al provincial de los trinitarios calzados de Castilla, Fr. Alonso Cano Nieto, Juan de la Virgen, trinitario descalzo y Antonio Manuel de Artalejo, provincial de los mercedarios. Salieron los tres redentores de Madrid el 26 de agosto de 1768. Regresaron con 767 cautivos españoles el 24-11-1768. Posteriormente Cano Nieto regresó con todos los cautivos de Tabarca (323) a Alicante, aposentándolos en la Isla Plana que pasó a llamarse Nueva Tabarca. Dando libertad a un total de 1.090 cautivos españoles. Es decir, una persona erudita y de amplio conocimiento del mundo cultural, social y económico de su época.

Si bien Fray Alonso Cano, fue un personaje importante de su época no lo fueron menos las personas que le hablaron (haciéndole un fiel defensor) de la tradición cervantina alcazareña.

El coetáneo de Fray Alonso Cano es don José Ropero y Tardío, Agente Fiscal de la Cámara de Castilla, Administrador del Serenísimo Infante y abogado de los Reales Consejos. En 1752 contaba con 44 años (nacido en 1708), otros componentes de la familia viviendo en la casa: Leocadia Fernández de Toro, su mujer, 37, Francisco hijo 7, Josefa hija 5, Matías Sevilla sirviente labrador 36, mayoral Jacinto Maroto su mayordomo de 30, Isabel Redondo, su ama de 20, Victoria Cartas su criada de 30 y Francisca Orea su criada de 16 (Cuadernos Manchegos 25, 82).

Figura como Hidalgo en el Libro Maestro de 1750 (Cuadernos Manchegos 25, 38) con casa en la calle San Francisco con habitación alta y baja que linda a poniente con la casa de las Comedias y al norte con la casa de don Fernando Aguilera. Cocedor y cueva con veinte tinajas que caben dos mil arrobas. Frente de veintiuna varas, fondo de dieciséis, patio de seis en cuadro y corral de quince. Gran hacienda.

En el año 1742 (cuando tenía 34 años) era Alcalde Mayor de la villa de Alcázar de San Juan, tiempo en el que casi un siglo y medio después del retablo, cuando todavía están vigentes los cánones artísticos del Barroco, y en su camino de evo¬lución hacia el Rococó, se construye el camarín cuya inscripción dice así: “año de 1742 se acabó este camarín siendo prior fray don Pedro Ramos Novillo y mayordomos don Juan Francisco Ropero y Tardío abogado en los Reales Consejos y Alcalde Mayor de esta villa y Pedro Rioxa” (Ana Belén Chavarrías Abengozar, Tesela 31, 11).

Ropero trabajó como pasante del abogado Quintanar, pero hablemos ahora de este segundo personaje, don Francisco Quintanar y Úbeda, clérigo y abogado que legó su herencia con terrenos y herradero (aun hoy se le conoce por ese nombre) para instaurar un pósito de cereal para los pobres y que por la mala praxis administrativa e interesada acabó formando parte de la hacienda del Conde de las Cabezuelas, hasta que lo recuperó otro alcazareño ilustre y combativo Juan Álvarez Guerra Peña quien comenzó en 1887 el proceso de rescate en el que invirtió su tiempo y su fortuna, y que su hijo Juan Álvarez Guerra Castellanos culminó en 1902, más de 150 años después del testamento de cesión de Francisco Quintanar. Aunque la justicia les dio la razón, aún habrían de pasar años y la intervención de otros miembros de la familia hasta conseguir que los pobres del pueblo de Alcázar obtuvieran la posesión de los bienes legados.

“La Obra Pía del Pósito del Monte de Piedad, aunque era más conocida como Pósito Quintanar, fue fundada por el presbítero alcazareño Francisco Quintanar y Úbeda que ocupó importantes cargos en la Corte, entre ellos el de abogado de los Reales Consejos y asesor real. Contaba con considerables bienes, entre los cuales destacaba una ganadería de reses bravas, que surtía a las plazas de toros de Madrid. Al ser sacerdote no tuvo hijos a los que dejar sus bienes, y su única hermana Isabel, aunque tenía dos hijas, ambas habían profesado como monjas en el convento de la Purísima Concepción de Alcázar de San Juan.

Por ello decidió utilizar parte de sus posesiones en beneficio de los agricultores pobres de su localidad natal, para lo que creó un pósito pío, con el que asegurar el abastecimiento de grano, apoyando la labor del pósito público que ya existía. El 4 de noviembre de 1746 otorgó su testamento ante el escribano Alfonso Jiménez Avendaño, por el cual instituía por heredera universal del remanente de todos sus bienes a su hermana Isabel Quintanar y Úbeda, con la condición de que, si moría sin haber he¬cho testamento o sin herederos declarados, ningún otro pariente podría alegar derechos ni reclamar los bienes. En dicho caso, toda su hacienda debía pasar a posesión del Pósito Pío que pensaba fundar junto con otros bienes de su propiedad.

También establecía que su hermana se tendría que encargar de completar la creación de dicho establecimiento, si él moría antes de terminar con las gestiones para la apertura y puesta en marcha de la fundación, a la cual se proponía vincular el ganado vacuno, la labor de las Pedregosas y el molino de aceite con todas las olivas que poseía fuera de las viñas.

En todos estos documentos, Francisco Quintanar mostraba su clara voluntad de favorecer a los labradores más pobres y necesitados de su pueblo, permitiendo que realizaran la siembra de sus tierras sin la presión de los temporales o las sequías, que podían sumirles en una pobreza de la que ya no habría salida. También nombró a los administradores, al tiempo que facultaba al principal de ellos, Francisco Antonio Saavedra, para que eligiera a su sucesor en el cargo. Por otro lado, volvió a recalcar que en el caso de que no le diera tiempo a fundar el pósito en vida, fuera su hermana quien se encargara de cumplir su última voluntad, a la vez que la nombraba como heredera universal del remanente de sus bienes, con la condición de que si ella moría sin testamento, no pudiese el Convento de la Concepción de Alcázar de San Juan, donde tenía a sus dos sobrinas como religiosas, ni ningún otro pariente, reclamar derechos sobre sus bienes, que pasarían a aumentar los del Pósito Pío.

Alcázar de San Juan y su tradición cervantina 1

El 10 de octubre de 1750, Isabel Quintanar, con objeto de que quedara constituida la fundación del Pósito Pío de su hermano, otorgó el correspondiente poder a favor de Juan Antonio, Bernabé y Francisco Antonio Saavedra y Marañón, y de Juan Romero Mercado, declarando que la fundación se tuviera por establecida y dotada con los bienes que su hermano había ordenado asociar a ella.

En el testamento hecho por los comisarios de Isabel Quintanar, se indicaba claramente la localización exacta del pósito. Se construyó en las transpuestas de las casas principales donde vivieron los hermanos Francisco e Isabel Quintanar, situadas en una calle que llamaban de Cárdenas, que colindaba con otra denominada de Tocina. Con el tiempo, la calle principal recibió el nombre de Quintanar (hoy Juan de Dios Raboso), dando las espaldas de la casa con la calle del Barco, que es en la que se ubicó la puerta del pósito.” (Tesela 43, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García).

Este Francisco Quintanar y Úbeda a su vez fue mozo y pasante del Dr. Ordóñez quien le dijo personalmente donde nació y vivió Miguel de Cervantes en Alcázar. Rodrigo Ordóñez de Villaseñor que fue abogado del Santo Oficio de la Inquisición en Toledo (según Ángel Ligero Móstoles, La Mancha de Don Quijote I, pág. 151), además de abogado de los Consejos Reales que defendió a Alcázar de San Juan junto con el abogado Diego Fernández Romero en el pleito de Alcázar contra Herencia por la dehesa de Villacentenos, que se concretó en la Concordia entre Alcázar y Herencia de 1669.

Cómo abogado representó al municipio de Alcázar en la Concordia con Herencia “sobre la dehesa de Villacentenos”. El 14 de mayo de 1669 los alcaldes, justicia y regidores del ayuntamiento de Alcázar se reúnen en la sala del ayuntamiento para analizar y discutir las condiciones que la villa está dispuesta a otorgar a la de Herencia y que sería: “…la quarta parte con dos casos de jurisdicción tocantes a la conservación de montes pasto y panes privativamente en dicha quarta que an de tener todo el aprovechamiento y esta villa ha de tener las tres quartas partes restantes que an de quedar para esta villa así en la Jurisdicción como en el aprovechamiento para esta villa sin comunidad entre ambas y la villa de Herencia ha de remitir y perdonar cinquenta mil reales y la cantidad que le estuviere debiendo esta villa ala de Herencia y otras condiciones y en todo parece am venido entrambas villas excepto Enel punto de jurisdicción en la quarta parte que toca a Herencia sino es computándose la qurta parte por el camino que llevan los de Herencia a Manzanares hasta la venta de Quesada…” (intervienen los capitulares Don Juan Sánchez Peláez y Diego Fernández, alcalde ordinario -que acepta la propuesta de Herencia de dejar mojón fijo en el camino que va a Manzanares y que la justicia sea acumulativa, es decir, que la de Alcázar pueda intervenir al mismo tiempo que la de Herencia-, Pedro Díaz Cencerrado, Juan Hidalgo Saavedra y Gerónimo de Alderete. Dando poderes para el pleito al abogado Don Diego Fernández Romero Rexidor y al licenciado Don Rodrigo Ordóñez de Villaseñor, ambos “in solidum”. El poder se firma el 3 de junio de 1669, actuando como testigos el escribano Pedro Diaz Comino Cencerrado, Juan de Pozo Gallardo y Juan Sánchez Cotán, dando fe el escribano de la villa Manuel de Camuñas Román).

El día 5 de junio de 1669 se firma el decreto de Concordia. El 19 de junio de 1669 don Cristóbal de Nájera y Angulo gobernador y Justicia Mayor de los Prioratos de San Juan en Alcázar, delegó en Gonzalo del Peso, procurador del Concejo, para hacer información de opinión de los testigos, que fueron Cristóbal Ordóñez de Villaseñor (¿su hermano?), Juan Romero Caravaño, Pedro López de Lara, Fernando López de Párraga, Pedro Salcedo y Verdugo, todos ellos alcaldes que fueron de la villa y Juan Martínez Calvo, escribano. El rey Carlos II “El Hechizado”, confirmo la escritura de concierto (así como también por los Señores del Consejo de Castilla) el 30 de julio de 1669 (José Muñoz Torres, “La lucha por el territorio: La concordia entre Alcázar y Herencia de 1669”).

De modo que las tres personas que han ido pasándose de unas a otras la tradición cervantina, son abogados y de los más afamados de su época, que formaban parte de los Consejos Reales y que eran totalmente influyentes en la vida política y social del periodo en que les tocó vivir, que formaron parte del Santo Oficio o de los pleitos más importantes de su tiempo, por los que las debemos considerar personas dignas de crédito y aceptar como verídicas sus afirmaciones.

He tenido que beber en los trabajos de otros alcazareños ilustres que me han precedido, así como en el de personas de fuera de la ciudad que han trabajado y estudiado para dar luz a la historia de Alcázar de San Juan: el doctor Rafael Mazuecos, Manuel Rubio Herguido, Francisco Saludador Merino, Ángel Ligero Móstoles, José Fernando Sánchez Bódalo, Francisco José Atienza, Ana Belén Chavarrías Abengozar, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil, Concepción Moya García, Ángel Martín-Fontecha Guijarro y José Muñoz Torres (Cronista oficial de la villa de Villarta de San Juan).

Los documentos que han ido apareciendo a lo largo de la historia apuntan a un Miguel de Cervantes nacido en Alcalá porque así ha interesado a la comunidad universitaria y de hecho todos los documentos apuntan al Cervantes “oficial” mientras que al bautizado en Alcázar se lo tragó la tierra, cuando lo normal es que algunos de ellos pudieran corresponder a nuestro paisano.

A la vista de toda esta tradición cervantina alcazareña a mí también me surge una gran duda (que comparto con Luis Miguel Román Alhambra que es el padre de esta idea), si hay dos partidas de bautismo diferentes, con dos nombres y apellidos diferentes y dos heridos con igual nombre, que habiendo participado en la batalla naval de Lepanto, se recuperan de sus heridas en Mesina… ¿Cuál de ellos ideó el Quijote?, ¿Dónde fue el lugar en que ambos se encontraron y se hicieron transferencia de conocimientos y experiencias?, ¿Cuál de ellos tuvo el genio literario de escribirlo? ¿Fue la misma persona?… Posiblemente esto nunca lo sabremos, pero lo que si tengo claro es que la persona que ideó el Quijote conocía perfectamente la Mancha y el espíritu de los manchegos y había recorrido de forma intensa y extensa todos los caminos que atraviesan esta comarca natural que no es exagerado llamar la comarca de don Quijote.

Constantino López Sánchez-T.
Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

La entrada Alcázar de San Juan y su tradición cervantina se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

Alcázar de San Juan y su tradición cervantina

Proemio de Vicente de los Ríos a la edición de 1780 de la Real Academia Española

La tradición cervantina de Alcázar de San Juan viene prácticamente desde el propio nacimiento de Miguel, cuya partida de bautismo se conserva en la parroquia de Santa María la Mayor. Esta tradición, por tanto, viene de muy lejos y no sólo se sustenta en la partida de bautismo, sino de la fe de vida directa que dan sus coetáneos y que nos ha llegado a través del testimonio de Fray Alonso Cano.

En el proemio a la edición de 1780 de la Real Academia Española, el académico y militar Vicente de los Ríos, Miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia Española en Madrid, cuando se refiere a la partida de bautismo existente en Alcázar de San Juan, dice que hay razones para creer que esta ciudad es la patria de Miguel de Cervantes por razones de peso como es la de que en ella aparece el apellido Saavedra (que no aparece en ningún miembro más de la familia de Alcalá) y también en el hecho de tener añadida una nota al margen en la que se asegura que el autor del Quijote es el mismo de quien habla dicha partida y que fue incorporado a ella de forma manuscrita por Blas de Nasarre, bibliotecario mayor del reino cuando la encontró en 1748.

También dice el proemio que no sólo por estas razones se inclinaron muchos sujetos de sólido juicio a creer que Alcázar es la patria de Cervantes, entre estos merece un distinguido lugar el erudito Ilmo. Sr. Don Fray Alonso Cano, Obispo de Segorbe, que inquirió el origen de esta tradición la cual se propagó y se conserva entre los hombres más hábiles de esta ciudad. Alonso Cano comentaba que don Juan Francisco Ropero, Agente fiscal de la Cámara de Castilla que en Alcázar de San Juan tiene su patria, fue pasante de un célebre abogado llamado Quintanar, que aseguraba haberle dicho este, repetidas veces al pasar por una de las casas del lugar: “esta es la casa donde nació Miguel de Cervantes autor del Quijote, y lo digo y prevengo a Vm. Con el mismo fin que a mí, siendo mozo y pasante del Doctor Ordóñez, me lo decía este, pasando igualmente por aquí, es a saber, para que se conserve la tradición”.

Sigue Vicente de los Ríos diciendo que el mismo Juan Francisco Ropero averiguó que la pasantía de Quintanar con el Doctor Ordóñez fue por los años de 1690, siendo este ya muy anciano, de lo que se infiere que pudo haberlo oído y entendido de los mismos que conocieron personalmente a Miguel de Cervantes que murió entrado ya el siglo XVII.

Alcázar de San Juan y su tradición cervantina 2
Proemio de Vicente de los Ríos a la edición de 1780 de la Real Academia Española

Es cierto que estos argumentos, como los de que el autor conocía de forma fehaciente La Mancha, sabiendo perfectamente lo que eran los batanes, conviviendo con los molinos de viento, conociendo la ubicación de las lagunas de Ruidera y la Cueva de Montesinos, no son de peso como para determinar Alcázar de San Juan como la patria de Cervantes, pero no dejan de ser elementos discordantes que chirrían y mucho con la versión oficial.

 

Uno de los hechos al que los que los alcalaínos más se agarraban para autoproclamarse como patria de Miguel era que él mismo reconoció haber estado en la batalla naval de Lepanto y que por la edad del Miguel nacido en Alcázar (13 años), no podía haber sido el que tomase parte de aquel formidable combate. Pues bien, no solo la historia de Vicente de la Rosa (DQ 1, 51) desmiente esa versión de que un niño no podía estar en el ejército, sino que el propio Alonso Martínez de Leiva cuenta como con nueve años se enroló en las galeras de Nápoles de las que su padre era el capitán general. Además, otro dato nuevo recientemente encontrado se ha venido a añadir en favor de nuestra tesis, y es la relación de heridos que se encuentran en el hospital de Mesina, recuperándose de la batalla de Lepanto, en la que hay muchos soldados “que salieron heridos y mucha parte de ellos mancos”. En esta relación con la que Juan de Austria justificó a su hermano Felipe II los gastos originados por ayudas de costa con la que socorrer a los esforzados luchadores de Lepanto (y en la que algunos pasaban extrema necesidad), se encuentran dos soldados con el nombre Miguel de Cervantes, uno en la página 10 y otro en la página 16 -la última de esta relación-, siendo el nombre que la cierra justo antes del resumen que informa de las ayudas entregadas a 409 personas (no se trata del mismo Cervantes que recibe dos ayudas, sino que son dos personas distintas y contadas como tales) por un total de 17.606 escudos.

 

Pero volviendo a las personas que habían ido transmitiendo de una generación a otra que Miguel de Cervantes era de Alcázar de San Juan y que vivía en una casa situada en la plaza de la Rubia del Rosquero (actual plaza de Cervantes) hasta llegar a oídos de Fray Alonso Cano, vamos a arrojar luz sobre quiénes eran estas personas y lo fiable que puede resultar la información que de ellos proviene.

Comenzamos con Fray Alonso Cano Nieto, (Mota del Cuervo, Cuenca, 23 de enero de 1711-Segorbe, Castellón, 7 de abril de 1780), religioso trinitario calzado, Redentor General, Calificador de la Suprema, Ministro Provincial de Castilla de la Orden de la Santísima Trinidad, teólogo de Su Majestad en la Real Junta de la Inmaculada Concepción, censor de libros, académico de número de la Real Academia de la Historia, examinador sinodal de Toledo y Obispo de Segorbe. El 5 de abril de 1768 el rey Carlos III de España firmó una orden dirigida a las tres órdenes redentoras de trinitarios calzados, trinitarios descalzos y mercenarios, por la que hacía saber su voluntad de concertar un canje de cautivos argelinos por españoles, rescatando al mismo tiempo a todos los españoles que hubiese cautivos en Argel. ​ El rey nombró redentores al provincial de los trinitarios calzados de Castilla, Fr. Alonso Cano Nieto, Juan de la Virgen, trinitario descalzo y Antonio Manuel de Artalejo, provincial de los mercedarios. Salieron los tres redentores de Madrid el 26 de agosto de 1768.  Regresaron con 767 cautivos españoles el 24-11-1768. Posteriormente Cano Nieto regresó con todos los cautivos de Tabarca (323) a Alicante, aposentándolos en la Isla Plana que pasó a llamarse Nueva Tabarca. Dando libertad a un total de 1.090 cautivos españoles. Es decir, una persona erudita y de amplio conocimiento del mundo cultural, social y económico de su época.

Si bien Fray Alonso Cano, fue un personaje importante de su época no lo fueron menos las personas que le hablaron (haciéndole un fiel defensor) de la tradición cervantina alcazareña.

El coetáneo de Fray Alonso Cano es don José Ropero y Tardío, Agente Fiscal de la Cámara de Castilla, Administrador del Serenísimo Infante y abogado de los Reales Consejos. En 1752 contaba con 44 años (nacido en 1708), otros componentes de la familia viviendo en la casa: Leocadia Fernández de Toro, su mujer, 37, Francisco hijo 7, Josefa hija 5, Matías Sevilla sirviente labrador 36, mayoral Jacinto Maroto su mayordomo de 30, Isabel Redondo, su ama de 20, Victoria Cartas su criada de 30 y Francisca Orea su criada de 16 (Cuadernos Manchegos 25, 82).

Figura como Hidalgo en el Libro Maestro de 1750 (Cuadernos Manchegos 25, 38) con casa en la calle San Francisco con habitación alta y baja que linda a poniente con la casa de las Comedias y al norte con la casa de don Fernando Aguilera. Cocedor y cueva con veinte tinajas que caben dos mil arrobas. Frente de veintiuna varas, fondo de dieciséis, patio de seis en cuadro y corral de quince. Gran hacienda.

En el año 1742 (cuando tenía 34 años) era Alcalde Mayor de la villa de Alcázar de San Juan, tiempo en el que casi un siglo y medio después del retablo, cuando todavía es­tán vigentes los cánones artísticos del Barroco, y en su camino de evo­lución hacia el Rococó, se construye el camarín cuya inscripción dice así: “año de 1742 se acabó este camarín siendo prior fray don Pedro Ramos Novillo y mayordomos don Juan Francisco Ropero y Tardío abogado en los Reales Consejos y Alcalde Mayor de esta villa y Pe­dro Rioxa”  (Ana Belén Chavarrías Abengozar, Tesela 31, 11).

Ropero trabajó como pasante del abogado Quintanar, pero hablemos ahora de este segundo personaje, don Francisco Quintanar y Úbeda, clérigo y abogado que legó su herencia con terrenos y herradero (aun hoy se le conoce por ese nombre) para instaurar un pósito de cereal para los pobres y que por la mala praxis administrativa e interesada acabó formando parte de la hacienda del Conde de las Cabezuelas, hasta que lo recuperó otro alcazareño ilustre y combativo Juan Álvarez Guerra Peña quien comenzó en 1887 el proceso de rescate en el que invirtió su tiempo y su fortuna, y que su hijo Juan Álvarez Guerra Castellanos culminó en 1902, más de 150 años después del testamento de cesión de Francisco Quintanar. Aunque la justicia les dio la razón, aún habrían de pasar años y la intervención de otros miembros de la familia hasta conseguir que los pobres del pueblo de Alcázar obtuvieran la posesión de los bienes legados.

“La Obra Pía del Pósito del Monte de Piedad, aunque era más conocida como Pósito Quintanar, fue fundada por el presbítero alcazareño Francisco Quintanar y Úbeda que ocupó importantes cargos en la Corte, entre ellos el de abogado de los Reales Consejos y asesor real. Contaba con considerables bienes, entre los cuales destacaba una gana­dería de reses bravas, que surtía a las plazas de toros de Madrid. Al ser sacerdote no tuvo hijos a los que dejar sus bienes, y su única hermana Isabel, aunque tenía dos hijas, ambas habían profesado como monjas en el convento de la Purísima Concepción de Alcázar de San Juan.

Por ello decidió utilizar parte de sus posesiones en beneficio de los agricultores pobres de su localidad natal, para lo que creó un pósito pío, con el que asegurar el abastecimiento de grano, apoyando la labor del pósito público que ya existía. El 4 de noviembre de 1746 otorgó su testa­mento ante el escribano Alfonso Jiménez Avendaño, por el cual instituía por heredera universal del remanente de todos sus bienes a su hermana Isabel Quintanar y Úbeda, con la condición de que, si moría sin haber he­cho testamento o sin herederos declarados, ningún otro pariente podría alegar derechos ni reclamar los bienes. En dicho caso, toda su hacienda debía pasar a posesión del Pósito Pío que pensaba fundar junto con otros bienes de su propiedad.

También establecía que su hermana se tendría que encargar de com­pletar la creación de dicho establecimiento, si él moría antes de terminar con las gestiones para la apertura y puesta en marcha de la fundación, a la cual se proponía vincular el ganado vacuno, la labor de las Pedregosas y el molino de aceite con todas las olivas que poseía fuera de las viñas.

En todos estos documentos, Francisco Quintanar mostraba su clara voluntad de favorecer a los labradores más pobres y necesitados de su pueblo, permitiendo que realizaran la siembra de sus tierras sin la presión de los temporales o las sequías, que podían sumirles en una pobreza de la que ya no habría salida. También nombró a los administradores, al tiem­po que facultaba al principal de ellos, Francisco Antonio Saavedra, para que eligiera a su sucesor en el cargo. Por otro lado, volvió a recalcar que en el caso de que no le diera tiempo a fundar el pósito en vida, fuera su hermana quien se encargara de cumplir su última voluntad, a la vez que la nombraba como heredera universal del remanente de sus bienes, con la condición de que si ella moría sin testamento, no pudiese el Convento de la Concepción de Alcázar de San Juan, donde tenía a sus dos sobrinas como religiosas, ni ningún otro pariente, reclamar derechos sobre sus bienes, que pasarían a aumentar los del Pósito Pío.

Alcázar de San Juan y su tradición cervantina 3

El 10 de octubre de 1750, Isabel Quintanar, con objeto de que quedara constituida la fundación del Pósito Pío de su hermano, otorgó el corres­pondiente poder a favor de Juan Antonio, Bernabé y Francisco Antonio Saavedra y Marañón, y de Juan Romero Mercado, declarando que la fun­dación se tuviera por establecida y dotada con los bienes que su hermano había ordenado asociar a ella. 

En el testamento hecho por los comisarios de Isabel Quintanar, se indicaba claramente la localización exacta del pósito. Se construyó en las transpuestas de las casas principales donde vivieron los hermanos Francisco e Isabel Quintanar, situadas en una calle que llamaban de Cár­denas, que colindaba con otra denominada de Tocina. Con el tiempo, la calle principal recibió el nombre de Quintanar (hoy Juan de Dios Raboso), dando las espaldas de la casa con la calle del Barco, que es en la que se ubicó la puerta del pósito.” (Tesela 43, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil y Concepción Moya García).

Este Francisco Quintanar y Úbeda a su vez fue mozo y pasante del Dr. Ordóñez quien le dijo personalmente donde nació y vivió Miguel de Cervantes en Alcázar. Rodrigo Ordóñez de Villaseñor que fue abogado del Santo Oficio de la Inquisición en Toledo (según Ángel Ligero Móstoles, La Mancha de Don Quijote I, pág. 151), además de abogado de los Consejos Reales que defendió a Alcázar de San Juan junto con el abogado Diego Fernández Romero en el pleito de Alcázar contra Herencia por la dehesa de Villacentenos, que se concretó en la Concordia entre Alcázar y Herencia de 1669.

Cómo abogado representó al municipio de Alcázar en la Concordia con Herencia “sobre la dehesa de Villacentenos”. El 14 de mayo de 1669 los alcaldes, justicia y regidores del ayuntamiento de Alcázar se reúnen en la sala del ayuntamiento  para analizar y discutir las condiciones que la villa está dispuesta a otorgar a la de Herencia y que sería: “…la quarta parte con dos casos de jurisdicción tocantes a la conservación de montes pasto y panes privativamente en dicha quarta que an de tener todo el aprovechamiento y esta villa ha de tener las tres quartas partes restantes que an de quedar para esta villa así en la Jurisdicción  como en el aprovechamiento para esta villa sin comunidad entre ambas y la villa de Herencia ha de remitir y perdonar cinquenta mil reales y la cantidad que le estuviere debiendo esta villa ala de Herencia y otras condiciones y en todo parece am venido entrambas villas excepto Enel ppunto de jurisdicción en la quarta parte que toca a Herencia sino es computándose la qurta parte por el camino que llevan los de Herencia a Manzanares hasta la venta de Quesada…” (intervienen los capitulares Don Juan Sánchez Peláez y Diego Fernández, alcalde ordinario -que acepta la propuesta de Herencia de dejar mojón fijo en el camino que va a Manzanares y que la justicia sea acumulativa, es decir, que la de Alcázar pueda intervenir al mismo tiempo que la de Herencia-, Pedro Díaz Cencerrado, Juan Hidalgo Saavedra y Gerónimo de Alderete. Dando poderes para el pleito al abogado Don Diego Fernández Romero Rexidor y al licenciado Don Rodrigo Ordóñez de Villaseñor, ambos “in solidum”. El poder se firma el 3 de junio de 1669, actuando como testigos el escribano Pedro Diaz Comino Cencerrado, Juan de Pozo Gallardo y Juan Sánchez Cotán, dando fe el escribano de la villa Manuel de Camuñas Román).

El día 5 de junio de 1669 se firma el decreto de Concordia. El 19 de junio de 1669 don Cristóbal de Nájera y Angulo gobernador y Justicia Mayor de los Prioratos de San Juan en Alcázar, delegó en Gonzalo del Peso, procurador del Concejo, para hacer información de opinión de los testigos, que fueron Cristóbal Ordóñez de Villaseñor (¿su hermano?), Juan Romero Caravaño, Pedro López de Lara, Fernando López de Párraga, Pedro Salcedo y Verdugo, todos ellos alcaldes que fueron de la villa y Juan Martínez Calvo, escribano. El rey Carlos II “El Hechizado”, confirmo la escritura de concierto (así como también por los Señores del Consejo de Castilla) el 30 de julio de 1669 (José Muñoz Torres,  “La lucha por el territorio: La concordia entre Alcázar y Herencia de 1669”).

De modo que las tres personas que han ido pasándose de unas a otras la tradición cervantina, son abogados y de los más afamados de su época, que formaban parte de los Consejos Reales y que eran totalmente influyentes en la vida política y social del periodo en que les tocó vivir, que formaron parte del Santo Oficio o de los pleitos más importantes de su tiempo, por los que las debemos considerar personas dignas de crédito y aceptar como verídicas sus afirmaciones.

He tenido que beber en los trabajos de otros alcazareños ilustres que me han precedido, así como en el de personas de fuera de la ciudad que han trabajado y estudiado para dar luz a la historia de Alcázar de San Juan: el doctor Rafael Mazuecos, Manuel Rubio Herguido, Francisco Saludador Merino, Ángel Ligero Móstoles, José Fernando Sánchez Bódalo, Francisco José Atienza, Ana Belén Chavarrías Abengozar, Carlos Fernández-Pacheco Sánchez-Gil, Concepción Moya García,  Ángel Martín-Fontecha Guijarro y José Muñoz Torres (Cronista oficial de la villa de Villarta de San Juan).

Los documentos que han ido apareciendo a lo largo de la historia apuntan a un Miguel de Cervantes nacido en Alcalá porque así ha interesado a la comunidad universitaria y de hecho todos los documentos apuntan al Cervantes “oficial” mientras que al bautizado en Alcázar se lo tragó la tierra, cuando lo normal es que algunos de ellos pudieran corresponder a nuestro paisano.

A la vista de toda esta tradición cervantina alcazareña a mí también me surge una gran duda (que comparto con Luis Miguel Román Alhambra que es el padre de esta idea), si hay dos partidas de bautismo diferentes, con dos nombres y apellidos diferentes y dos heridos con igual nombre, que habiendo participado en la batalla naval de Lepanto, se recuperan de sus heridas en Mesina… ¿Cuál de ellos ideó el Quijote?, ¿Dónde fue el lugar en que ambos se encontraron y se hicieron transferencia de conocimientos y experiencias?, ¿Cuál de ellos tuvo el genio literario de escribirlo? ¿Fue la misma persona?… Posiblemente esto nunca lo sabremos, pero lo que si tengo claro es que la persona que ideó el Quijote conocía perfectamente la Mancha y el espíritu de los manchegos y había recorrido de forma intensa y extensa todos los caminos que atraviesan esta comarca natural que no es exagerado llamar la comarca de don Quijote.

Constantino López Sánchez-T.
Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

Alcázar de San Juan: un modelo de ciudad para el siglo XXI

0

Presentación pública de “Alcázar de San Juan: un modelo de ciudad para el siglo XXI”, un proyecto ambicioso que da respuesta a los grandes retos que debe afrontar la ciudad en los próximos años.

Vídeo Mancha Centro TV.

Peligros de antidepresivos y tratamientos de alergias en la conducción

0

El Colegio de Farmacéuticos de Guadalajara advierte a los conductores, ante los millones de desplazamientos estivales en coche, que tres de cada cuatro medicamentos pueden afectar la conducción por reducir reflejos o capacidad visual y producir somnolencia.

Los grupos de medicamentos con mayor efecto en la conducción son: los antidepresivos, ansiolíticos, hipnóticos, antipsicóticos y similares; antihistamínicos utilizados para el tratamiento de la alergia (efecto mínimo en los de nueva generación como loratadina, cetirizina o mizolastina); relajantes musculares, algunos colirios y numerosos anticancerígenos.

Los efectos pueden ser dramáticos para la conducción como somnolencia; reducción de los reflejos y aumento en los tiempos de redacción; falta de coordinación, sensación de inestabilidad y dificultad de concentración; visión borrosa o alteración de la percepción de las distancias; hiperactividad, alteraciones de la audición; estados de confusión y aturdimiento, sensación de vértigo y espasmos y calambres musculares.

En España, de acuerdo a diferentes estudios, el 17% de los conductores declara estar en tratamiento farmacológico, sin embargo, tres de cada cuatro reconocen no tener información sobre los efectos de su medicación. A esto se suma, además, que muchos conductores utilizan medicamentos que no requieren receta y desconocen y minusvaloran los efectos que se pueden presentar.

Según el Consejo General de Colegios Farmacéuticos alrededor de 5.800 presentaciones de medicamentos – un 32,5% de los existentes- incluyen pictograma que alerta sobre la posible interacción del medicamento con la conducción y remite al paciente a ampliar la información con la leyenda “Conducción: ver prospecto”.

Algunos consejos

Para evitar los efectos negativos, se recomienda evitar la conducción al iniciar un tratamiento que potencialmente pueda reducir reflejos o capacidad visual. Tener cuidado con la ingesta de varios medicamentos y, por supuesto, no consumir alcohol. Es importante saber que algunos medicamentos incluyen alcohol en su composición. UN mismo medicamento puede afectar de manera distinta a cada persona. Incluso, un mismo medicamento podría influir de manera diferente a la misma persona, en distintos momentos.

Según la presidenta del Colegio de farmacéuticos de Guadalajara, Concepción Sánchez “los farmacéuticos queremos concienciar a la población sobre la importancia de la seguridad vial. Una de nuestra funciones es promover el uso racional de los medicamentos, tanto los que requieren receta como los que no. En estas vacaciones, ante cualquier duda con los medicamentos y la conducción, los ciudadanos pueden acudir a alguna de las 22.102 farmacias comunitarias repartidas por toda España y consultar con el farmacéutico”.

La entrada Peligros de antidepresivos y tratamientos de alergias en la conducción se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.

Castilla-La Mancha señala que la actuación en el Peral de Valdepeñas cuenta desde el inicio con supervisión arqueólogica

0

El delegado provincial de Fomento en Ciudad Real, Casto Sánchez, ha visitado las obras que el Ejecutivo regional está desarrollando en el Valle del Peral de Valdepeñas para construir una rotonda y ha señalado que la actuación cuenta desde sus inicios con la supervisión de un arqueólogo contratado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, “cumpliendo escrupulosamente” la normativa vigente, ante la posibilidad de que se produjeran arqueológicos.

En este sentido, Sánchez ha señalado que ya en el mes de marzo, la Delegación de Fomento puso en conocimiento de los técnicos de Cultura esta eventualidad, y que, desde el inicio de la misma, las obras tienen con la autorización de Intervención Arqueológica en Bienes e Inmuebles del Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha, que establecía, precisamente, la presencia de un arqueólogo durante la realización de las obras como así ha ocurrido.

El titular de Fomento, ha aclarado que, desde el primer momento en que han aparecido restos arqueológicos se ha dejado de utilizar maquinaria pesada continuando los trabajos de forma manual “siempre con la supervisión del arqueólogo” y que los hallazgos encontrados han determinado que antes de continuar con el desarrollo de la obra “se debe realizar un estudio arqueológico”.

Por ello, ha aclarado, la obra desde ese momento ha quedado suspendida y que los “próximos pasos vendrán determinados por el resultado de estos informes arqueológicos” por lo que la actuación a realizar “velará y protegerá” el interés cultural.

Casto Sánchez ha asegurado que no les ha sorprendido la aparición de restos arqueológicos y que por ello se reforzó desde el principio el control de las obras, que cuentan con proyecto arqueológico y técnicos específicos, de tal forma que los operarios que están trabajando en la actualidad no son personal de obra, sino trabajadores especializados que se dedican a las tareas de excavación.

El alcalde de Valdepeñas, Jesús Martín, ha recordado que la carta arqueológica de Membrilla, término municipal en el que se localizan los Baños del Peral, ya indica la existencia de un asentamiento romano en la zona, por lo que era de prever la aparición de restos en cuanto comenzaran las obras.

A este respecto el edil ha desmentido los rumores sobre una supuesta destrucción de dichos restos arqueológicos y ha ratificado lo dicho por el representante del Gobierno regional, que las obras para construir la glorieta se paralizaron en cuanto aparecieron los vestigios de antiguos asentamientos.

Según los primeros indicios, los restos aparecidos en el Peral pertenecen a un edificio de al menos cuarenta metros de largo por veinte de ancho que pudo ser levantado el siglo I después de Cristo, dedicado seguramente a la transformación de productos agrícolas.

La entrada Castilla-La Mancha señala que la actuación en el Peral de Valdepeñas cuenta desde el inicio con supervisión arqueólogica se publicó primero en Diario de Castilla-la Mancha.

Una nota original de Diario de Castilla-La Mancha Información.