La madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026, los relojes en la península y Baleares se retrasarán una hora. A las 3:00 volverán a ser las 2:00, y en Canarias, serán la 1:00. Este ajuste marca el inicio del horario de invierno, que, en teoría, nos permite disfrutar de una hora más de sueño. Sin embargo, en la práctica, el cuerpo humano no se adapta tan rápidamente como el reloj, y tanto niños como adultos pueden experimentar durante algunos días problemas como despertares prematuros, cansancio o hambre a inusuales horas.

La transición al horario de invierno traerá consigo algunos cambios en las rutinas diarias: el amanecer se anticipará y el anochecer ocurrirá aproximadamente una hora antes. Pero este desajuste puede afectar especialmente a los más pequeños, quienes pueden comenzar a despertar antes de lo habitual, presentar hambre en momentos inesperados o mostrar señales de sueño antes de la hora de dormir. Los adultos, por su parte, pueden sentir somnolencia por la tarde o tener dificultades para mantener sus rutinas.

Para mitigar estos efectos, los expertos sugieren varias estrategias. Entre ellas, retrasar durante unos días la hora de acostarse y las comidas en intervalos de 10 a 15 minutos puede facilitar la adaptación al nuevo horario. También es recomendable ajustar las siestas de los más pequeños y aprovechar al máximo la luz natural, promoviendo actividades al aire libre. Los adultos, igualmente, deberían considerar ajustar sus horarios de sueño y alimentación con antelación, buscando un ambiente relajante en las horas previas a dormir.

Este cambio de hora también abre el debate sobre la necesidad de su eliminación a largo plazo. Aunque este será el último cambio recogido en la regulación española vigente desde 2022, la discusión sobre la eliminación de los cambios estacionales en la Unión Europea sigue pendiente de acuerdo. Mientras tanto, ciudadanos y especialistas se preparan para este cambio, próximo a realizarse, mientras que el futuro del horario de verano, programado para el 27 y 28 de marzo de 2027, queda en la incertidumbre hasta que se logre un consenso europeo.