El Día de la Tierra (Earthday), que se celebra hoy en todo el mundo, es una llamada para que las personas y las empresas puedan aprender a valorar la belleza del mundo y los peligros que amenazan el orden natural. La celebración cuenta con la participación de cientos de millones de personas en casi 200 países.

Esta es la 49º edición del Día de la Tierra, desde su creación en 1970. Es una fecha que para muchos marca el nacimiento del movimiento ecologista moderno. Organizado y promovido por la Red del Día de la Tierra (EDN), el movimiento ha ayudado a actuar como catalizador para que los gobiernos aprueben diversas leyes relacionadas con el medioambiente y la biodiversidad.

Si bien cientos de millones de participantes es sin duda una cifra impresionante, todavía se necesitan muchos más para persuadir a la mayoría de los ciudadanos y empresas del mundo de que colaboren en lo que sigue siendo la mayor amenaza para el planeta Tierra y sus especies: el cambio climático.

Hoy en día mucha gente mira hacia las nuevas tecnologías como la principal esperanza para “resolver” el desafío del cambio climático. La inteligencia artificial, la ingeniería genética,  el Internet de las Cosas y las energías renovables pueden aportar soluciones a este problema masivo y complejo, pero en el Día de la Tierra de 2019 se nos anima a todos a mirar un poco más cerca de casa y a considerar respuestas más inmediatas y prácticas al desafío que el cambio climático plantea a nuestro planeta.

En Commvault reconocemos el papel que debemos desempeñar las empresas globales hacia prácticas más sostenibles y ecológicas.

Esa es una de las razones por las que desde Commvault apoyamos la misión al Polo Sur con energías limpias que el año pasado llevó a cabo Robert Swan. Además de acompañarles en la misión, almacenamos y gestionamos todos los datos creados durante el tiempo que duró la misma, así como los de la Fundación 2041, que es como se llama la organización liderada por Robert Swan y que lucha contra el cambio climático. También hemos incorporado un enfoque más ecológico a nuestros eventos, donde hemos sustituido la mayoría de los plásticos por materiales totalmente reciclables.

Si es posible impulsar una expedición a uno de los entornos más inhóspitos del planeta a través de fuentes de energía más sostenibles y ecológicas, seguramente es posible adoptar enfoques más ecológicos en el lugar de trabajo de las empresas. Las empresas de todos los tamaños, especialmente las del sector tecnológico, pueden (y deben) hacer mucho más para reducir su propia huella de carbono, y la de sus clientes también.

En última instancia, no existe una “bala de plata” para abordar la cuestión del cambio climático. Sin embargo, cuantas más organizaciones e individuos puedan unirse en torno a objetivos compartidos, promovidos por organizaciones como EDN y la Fundación 2041, más positivo será sin duda el futuro de nuestro diverso, bello y extraordinario planeta.

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