En una emotiva jornada, el arte y la tradición taurina se dieron cita en Ciudad Real para rendir homenaje a la ganadería Víctor y Marín, una de las más emblemáticas de la provincia, que celebra orgullosamente sus 93 años de historia. El evento estuvo encabezado por el vicepresidente cuarto de la Diputación de Ciudad Real, Adrián Fernández, quien destacó la importancia y el impacto de esta ganadería en el mundo taurino, no solo a nivel local, sino también en el ámbito nacional e internacional.
El reconocimiento, promovido por el Ateneo Taurino Manchego y apoyado por el Ayuntamiento de Ciudad Real, se llevó a cabo con la revelación de un azulejo conmemorativo. Esta pieza, ubicada en Pinos Bajos, una finca histórica junto al embalse del Gasset, resalta el legado de Víctor y Marín como la «decana de nuestro campo bravo», símbolo de la profunda conexión entre este territorio y la tauromaquia.
Adrián Fernández subrayó que el reconocimiento es tanto justo como necesario, destacando la repercusión de la vacada en la cultura taurina a lo largo de los años. «La trayectoria de Víctor y Marín es indiscutible», afirmó, remarcando la presencia habitual de sus toros en plazas de toda España y Francia, lo que evidenció el prestigio alcanzado por la ganadería.
El vicepresidente también reconoció el esfuerzo y la dedicación constante de los actuales responsables, José Luis y Felipe, quienes han conseguido mantener intacto el prestigio de la ganadería familiar. En sus palabras, se evidenció una amistad personal con los propietarios, quienes, a través de su trabajo, aseguran que Víctor y Marín siga ocupando un lugar preeminente en el ámbito taurino.
La adecuación de los toros para el arte del toreo fue otro de los temas elogiados por Fernández. Recordó las múltiples oportunidades que sus ejemplares han brindado a los toreros, lo cual certifica la calidad y consistencia del trabajo realizado durante décadas. También se hizo una emotiva mención al padre de los actuales ganaderos, cuyo legado y visión continúan presentes en cada faena y embestida de sus toros.
El acto concluyó con la participación del alcalde de Ciudad Real, Francisco Cañizares, quien, junto a otras figuras clave como Felipe Lasanta y Antonio Espadas, presidente del Ateneo Taurino Manchego, ratificó la importancia de Víctor y Marín como un pilar fundamental en la tauromaquia de Ciudad Real. Este homenaje no solo resaltó la longevidad de la ganadería, sino que también celebró su contribución a la cultura taurina de la región, uniendo generaciones de aficionados y profesionales en una tradición que sigue viva y vibrante gracias al esfuerzo constante de sus custodios.
vía: Diario de Castilla-La Mancha

