Las rondas de mayo volvieron a las plazas de Guadalajara el último fin de semana de abril y los primeros días de mayo, con cientos de vecinos que siguieron a las comparsas de ronderos por el casco histórico a pesar de la lluvia. Las guitarras, bandurrias, laúdles y panderetas sonaron en la plaza del Concejo y en la de Santa María, convertidas un año más en el escenario de este ritual centenario.
Las agrupaciones ronderas vistieron trajes típicos de la región y recorrieron el casco viejo de forma itinerante, buscando el amparo de soportales y plazas cuando la lluvia apretaba. El formato móvil permitió que los asistentes pudieran seguir las coplas de punto en punto, creando una atmósfera de reencuentro que los propios participantes describieron como uno de los mejores momentos del año.
Uno de los momentos más esperados fue la parada en la plaza Mayor y la calle Mayor baja, donde se reservan las mejores coplas del repertorio. La participación resultó notable, con gente llegada de distintos puntos de la provincia que se sumó al recorrido a medida que avanzaba la mañana.
La tradición de las rondas de mayo no es exclusiva de la capital. En distintas localidades de la provincia de Guadalajara, cada pueblo tiene su propia versión del rito: las coplas varían, los instrumentos también y el recorrido cambia, pero el fondo es el mismo. Acompañadas de menciones a la Virgen María y de las imágenes propias de la llegada de la primavera, estas canciones llevan generaciones pasándose de boca a boca.
Los etnómusicológos alertan desde hace años sobre el riesgo de que el repertorio se pierda si no se documenta. Las asociaciones culturales lo saben y han empezado a grabar y publicar coplas para fijar por escrito lo que hasta ahora soló vivía en la memoria de los ronderos más veteranos.
El Ayuntamiento de Guadalajara respalda la celebración y la incluye en su agenda cultural, buscando también rango de atracción turística. No es el único pueblo de Castilla-La Mancha con esta vocación. Villanueva de los Infantes, en la comarca del Campo de Montiel, también lleva décadas manteniendo sus propias Cruces y Mayos con la misma combinación de flores, coplas y gastronomía típica.
La cultura popular en La Mancha y sus provincias vecinas tiene muchos hilos: desde las rondas de mayo hasta los festivales literarios. El ciclo «Universo Quijote» en Alcázar de San Juan es otro ejemplo de cómo la identidad cultural regional se trabaja como activo turístico y comunitario.
Preguntas frecuentes sobre las rondas de mayo de Guadalajara
¿Qué son las rondas de mayo?
Son un ritual tradicional de primavera en el que grupos de ronderos recorren las calles de la ciudad cantando coplas acompañados de instrumentos de cuerda y percusión. Celebran la llegada de la primavera y rinden tributo a la Virgen y a las cruces que adornan las puertas de las casas.
¿Cuándo se celebran las rondas de mayo en Guadalajara?
En el último fin de semana de abril y los primeros días de mayo. El recorrido pasa por las plazas más emblemáticas del casco histórico.
¿Qué instrumentos se usan en las rondas?
Guitarras, bandurrias, laúdles y panderetas son los más habituales. Los ronderos visten trajes típicos de la región durante las actuaciones.
¿Cómo se preserva la tradición?
Las asociaciones culturales han comenzado a grabar y publicar los repertorios de coplas para documentar la tradición oral. El Ayuntamiento de Guadalajara también incluye las rondas en su agenda cultural oficial.


