Durante el año 2025, Castilla-La Mancha generó un total de 6.812 toneladas de aceite industrial usado, provenientes de 4.251 establecimientos repartidos por 511 municipios de la región. Este tipo de residuo, mayoritariamente generado en talleres mecánicos e instalaciones industriales, también se originó en sectores como el transporte, la agricultura, la hostelería y el comercio.
La entidad encargada de la gestión de este aceite usado, SIGAUS, llevó a cabo la recolección y el tratamiento del residuo, logrando un aprovechamiento significativo de los materiales. De este proceso, se obtuvieron cerca de 3.000 toneladas de lubricantes regenerados y aproximadamente 2.000 toneladas de fuel industrial, contribuyendo así a la economía circular y a la sostenibilidad.
La importancia de la recuperación de este material no se limita a la reutilización, sino que también representa un ahorro considerable de recursos naturales. Según SIGAUS, para producir la misma cantidad de recursos recuperados del aceite usado, sería necesario utilizar unas 1,6 millones de barriles de petróleo crudo.
El aceite industrial, que es esencial para el funcionamiento de motores y equipos, puede contaminar considerablemente el medio ambiente si no es gestionado adecuadamente. Un solo litro de aceite usado tiene el potencial de contaminar hasta un millón de litros de agua, lo que subraya la necesidad de una correcta gestión.
En Castilla-La Mancha, el 49% de las toneladas de aceite usado provino de talleres mecánicos, mientras que un 16% se generó en instalaciones industriales. Sin embargo, otros sectores como el comercio, la hostelería y la agricultura también contribuyen a la generación de este residuo.
En 2025, las empresas colaboradoras de SIGAUS realizaron 9.343 operaciones de recogida, llegando incluso a las zonas más rurales y de difícil acceso. Se recolectaron 2.958 toneladas en áreas rurales, 469 toneladas en zonas de montaña y 420 en municipios con menos de 1.000 habitantes, lo que demuestra el compromiso de SIGAUS con un servicio universal de recogida.
La recogida en áreas de especial atención ambiental, como las cercanías de espacios naturales protegidos y fuentes de recursos hídricos, fue particularmente relevante. En estas zonas, se recolectaron un total de 589 toneladas y 72 toneladas de aceite, respectivamente. La correcta gestión de este residuo en estos entornos es crucial para prevenir la contaminación a largo plazo.
Una vez recogido, el aceite usado se somete a un tratamiento que permite la eliminación de impurezas y la recuperación de recursos. En 2025, se obtuvieron 6.989 toneladas netas de aceite, de las cuales el 64% fue regenerado, permitiendo la producción de nuevos lubricantes. Esta regeneración es crucial, ya que con tres litros de aceite usado se pueden obtener aproximadamente dos litros de lubricante nuevo. Esto representa una notable reducción en la demanda de recursos fósiles.
Los tratamientos aplicados no solo generan nuevos productos, sino que también aportan beneficios ambientales. Gracias al esfuerzo de recuperación y valorización realizado en 2025, se logró evitar la emisión de 4.361 toneladas de CO₂, subrayando la relevancia de estas iniciativas en la lucha contra el cambio climático y en la promoción de una economía más sostenible en Castilla-La Mancha.

