El sector agrario en España está enfrentando un significativo desafío para financiar inversiones cruciales, especialmente en cultivos que requieren largos periodos de maduración como el olivar, el almendro y el pistacho. A pesar de que estos cultivos están aumentando en superficie y relevancia, el acceso a crédito mediante fórmulas tradicionales se complica debido a la naturaleza a largo plazo de sus retornos económicos. Esta situación ha llevado a la adopción de alternativas de financiación participativa, reguladas por la CNMV, según se detalla en el Informe Fellow Funders sobre la financiación del campo español 2026.
La necesidad de financiación se ve reflejada en la evolución del sector agrario español, que ha registrado un incremento del 3,9% en el valor añadido bruto (VAB) agrario en 2024, en contraste con la disminución del 2,9% observada en toda la Unión Europea. Este crecimiento resalta la importancia de la agricultura en la economía española, aunque a la vez muestra las dificultades que enfrenta para acceder a recursos que permitan inversiones que generen rendimiento a largo plazo.
El problema no es exclusivo de España; a nivel europeo, se estima que el déficit de financiación para la agricultura oscila entre los 19.800 y los 46.600 millones de euros anuales, según la iniciativa fi-compass del Banco Europeo de Inversiones. Las explotaciones que requieren grandes inversiones y deben esperar años para obtener rendimientos son las más afectadas, especialmente aquellas vinculadas a cultivos leñosos.
Aunque existen mecanismos como el Plan de Medidas para la Mejora de la Financiación del Sector Agrario y la línea ICO-MAPA-SAECA, su efectividad es limitada. Las bonificaciones no se aplican a préstamos que superen los 100.000 euros, lo que puede obstaculizar el acceso al crédito para explotaciones de tamaño medio, y las ayudas de la PAC están más enfocadas en sustentar la renta agrícola que en facilitar inversiones.
En respuesta a estas limitaciones, la financiación participativa se ha establecido como una alternativa viable para ciertos proyectos agrícolas. Gonzalo Albero, consejero delegado de Fellow Funders, subraya que el crowdfunding regulado mediante equity ofrece características propicias para estas inversiones, permitiendo fraccionar la inversión y aceptar activos como colateral. Fellow Funders ha canalizado 7 millones de euros en ocho rondas dentro del sector agro, y destaca el caso de un promotor agrícola que ha recaudado cerca de tres millones de euros de 199 inversores para desarrollar cultivos de olivar, almendro y pistacho sin recurrir a bancos.
La tendencia de la financiación participativa está en pleno auge; en 2025, este modelo hizo posible movilizar 761,6 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 45,8% respecto al año anterior. Dentro de este sector, el crowdlending ha emergido como una modalidad adecuada para proyectos agrícolas, alcanzando un volumen cinco veces mayor en 2025.
Gonzalo Albero indica que las estructuras de recompra en las operaciones agrícolas son un desarrollo importante en este modelo financiero y prevé que, en el futuro, estos mecanismos ganarán más protagonismo en el sector. El Informe Fellow Funders sobre la financiación del campo español 2026 se ha elaborado a partir de diversas fuentes, incluyendo el Observatorio Cajamar-IVIE, el Ministerio de Agricultura, el Banco Europeo de Inversiones, y la CNMV, para ofrecer un panorama claro sobre las dinámicas de financiación en el ámbito agrario español.

