Cada vez más centros de datos se construyen con hormigón prefabricado en lugar de hormigón vertido en obra. La razón es sencilla: los elementos se fabrican en planta, en condiciones controladas, y solo se montan en el terreno, lo que acorta los plazos y reduce los riesgos típicos de una obra tradicional.
Fabricar fuera del sitio permite además hacer dos cosas a la vez: mientras se preparan las piezas en la fábrica, se puede ir acondicionando el terreno donde irá el edificio. Eso recorta el calendario sin renunciar a la calidad ni a la seguridad del proyecto, algo crítico en instalaciones que no pueden permitirse parones ni fallos estructurales.
El hormigón prefabricado aguanta bien el paso del tiempo y resiste tanto altas temperaturas como el fuego, un punto especialmente sensible cuando el edificio alberga servidores y equipos electrónicos de gran valor. Al fabricarse en fábrica, los márgenes de error se reducen frente a una obra tradicional, y el sistema permite ampliar el centro de datos por módulos a medida que crece la demanda.
La sostenibilidad pesa cada vez más en este tipo de decisiones. Fabricar en planta genera menos residuos que hormigonar in situ, porque se calcula con precisión el material que hace falta para cada pieza. La inercia térmica del hormigón también ayuda a que el edificio necesite menos energía para climatización y refrigeración, un gasto que en un centro de datos puede ser enorme.
La construcción tradicional sigue teniendo su sitio cuando el proyecto necesita cambios de diseño sobre la marcha, algo más difícil de encajar con piezas ya fabricadas. Pero cuando lo que se busca es rapidez, calidad constante y previsibilidad de costes, el prefabricado se lleva la ventaja, sobre todo en infraestructuras críticas donde la continuidad operativa no admite sorpresas.
El auge de este material no es casual: el sector del prefabricado de hormigón creció un 15% en España durante el primer cuatrimestre de 2026, según ANDECE, un empujón que coincide con el despliegue de nuevas infraestructuras digitales en el país, entre ellas la gigafactoría de inteligencia artificial que el Gobierno impulsa junto a grandes empresas con una inversión de 720 millones de euros.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se usa hormigón prefabricado en centros de datos?
Porque acorta los plazos de construcción, mejora el control de calidad al fabricarse en planta y ofrece alta resistencia estructural y al fuego, algo clave en edificios que albergan equipos electrónicos sensibles.
¿Es más sostenible que la construcción tradicional?
Sí, genera menos residuos al fabricarse con precisión en fábrica y su inercia térmica reduce el consumo energético en climatización y refrigeración del edificio.
¿Cuándo conviene más la construcción tradicional?
Cuando el proyecto necesita cambios de diseño sobre la marcha, algo más complicado de encajar con piezas prefabricadas ya fabricadas.
¿Cómo está evolucionando el sector del prefabricado en España?
Según ANDECE, creció un 15% en el primer cuatrimestre de 2026, en paralelo al despliegue de nuevas infraestructuras digitales en el país.

