20 julio, 2024
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Juan Bautista Sánchez Bermejo un molinero de altura en los “Almuerzos de don Quijote”

En la mañana del sábado la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha tenido como invitado a los Almuerzos de don Quijote a Juan Bautista Sánchez Bermejo, uno de los pocos molineros (dos o tres) que quedan en Castilla-La Mancha con capacidad plena no sólo para reparar y mantener estos ingenios, sino para levantarlos desde cero.

En esta actividad cultural llamada “Almuerzos de don Quijote”, los invitados nos cuentan sus experiencias, sus trabajos y sus proyectos, alrededor de unos típicos platos manchegos, en una charla abierta y fluida que se prolonga por horas, en la que los socios de la Cervantina aprenden mucho del conocimiento de los especialistas que nos visitan.

En esta ocasión Juan Bautista nos ha contado sus últimos proyectos de rehabilitación de molinos de viento, a lo largo de varias comunidades españolas, Murcia, La Mancha y especialmente uno de los últimos proyectos que ha llevado a cabo en Ciudadela (Menorca), la restauración de un molino de tipología Balear de Torre, con seis aspas y cuyo velamen lo forman seis lienzos rectangulares y del que su rehabilitación y puesta en funcionamiento lo ha dejado muy satisfecho.

A lo largo del almuerzo nos ha contado el proceso de fabricación de los componentes de la maquinaria de un molino, desde la selección de los árboles adecuados que le proporcionan las maderas requeridas, hasta el trabajo de elaboración de la madera, dando la forma y longitud a cada pieza y ensamblándolas de forma que el conjunto pueda funcionar de forma correcta.

Esto es importante, porque su experiencia le dice que hay maestros que cuidan y mantienen los molinos, recuperan sus piezas e incluso sus engranajes, pero luego hacerlos funcionar es otra cosa, porque toda la maquinaria del molino es un conjunto que, para que pueda ponerse en marcha, tiene que ir perfectamente ensamblado y ajustado a fin de obtener de él un óptimo rendimiento en la molienda.

Aprendió el oficio de maestro molinero trabajando con otras personas de la comarca que se dedicaban a este oficio, eran fabricantes y reparadores de molinos de viento que se fueron jubilando y en un momento dado, se atrevió a dar un paso adelante sin miedo y siguió perfeccionándose, y en muchos casos, aprender a base de prueba y error. El resultado de su trabajo es que en la actualidad ha conseguido una fiabilidad extraordinaria y todas sus instalaciones se cuentan por éxitos.

No entrega un trabajo terminado mientras no ve un molino funcionando, si es a eso a lo que se ha comprometido con los clientes. Por eso no es raro que tenga que viajar habitualmente a las Islas Baleares o allá donde son requeridos sus servicios. De hecho, tiene dos proyectos pendientes para rehabilitar molinos de viento en Mallorca.

Podemos decir sin ningún temor a equivocarnos que Juan Bautista es un molinero de altura, ya que le gusta mucho la escalada deportiva y la practica regularmente y siempre que el trabajo se lo permite, para mantenerse en forma y en buenas condiciones de agilidad. En la primavera pasada ha estado por un periodo de dos meses en Argentina, haciendo el ascenso al monte Aconcagua (6.960m) el más alto del continente americano, en la cordillera de los Andes, que es la segunda del mundo en altura tras el sistema de los Himalayas en Asia.

Después visitó el desierto de Atacama en Chile, el lugar no polar más árido del planeta, que con una extensión de 105.000km, parajes en los que hay que soportar temperaturas extremas.

En resumen, la visita de Juan Bautista Sánchez Bermejo ha constituido un “almuerzo” muy productivo para los cervantistas alcazareños, por la sencillez, naturalidad y forma de ser del invitado, una visita de la que se han beneficiado para perfeccionar en gran medida su conocimiento profundo del molino de viento, tanto de la manipulación de sus principales componentes, como del funcionamiento de cada pieza, de su maquinaria o las partes críticas del mantenimiento de este ingenio industrial que proliferó aquí, en la  Mancha en el Siglo de Oro Español.

Se puede aseverar que, de no ser por Miguel de Cervantes, que incluyó los molinos de viento como protagonistas de una de las aventuras más conocidas en la historia de don Quijote, estas máquinas hubieran desaparecido de nuestros horizontes, al cesar el objeto principal de su construcción: la molienda de granos, y con toda seguridad se habría perdido en el olvido este bonito y difícil oficio de maestro molinero.Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan

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